Altura regiomontana

Elegantes y de formas audaces, así son Las Fridas, dos torres para uso residencial que ofrecen a sus habitantes espectaculares vistas de la ciudad de Monterrey, en Nuevo León. Con 105 metros de altura, resolver sus demandas de energía no fue fácil, pero Desarrollos Delta y ADISE Sistemas Eléctricos se las ingeniaron

Por Irayda Rodríguez / Fotografías Constructor Eléctrico

Desde 2011, la construcción de desarrollos inmobiliarios en Monterrey ha cobrado un auge inusitado, y 2015 representó un año de recuperación sostenida para el sector, según información de la firma de servicios inmobiliarios Colliers International. Este buen momento para el negocio de la construcción trajo consigo el levantamiento de torres de gran altitud y magnitud para uso corporativo, comercial, residencial o mixto.

Entre los edificios de gran altura que actualmente engalanan el paisaje regiomontano están Las Fridas, dos torres de 32 niveles y 105 metros de altura, ubicadas sobre Boulevard Díaz Ordaz, dentro del complejo de Oficinas en el Parque. El inmueble, lujoso y estilizado, tiene 154 departamentos equipados con amenidades como alberca, salones de eventos, área de juegos infantiles, gimnasio, terrazas, entre otras.

El proyecto arquitectónico y de interiores corrió a cargo del despacho Gómez Vázquez Aldana y Asociados (GVA), mientras que la alianza estratégica entre Desarrollos Delta y ADISE Sistemas Eléctricos dio vida a los que hoy por hoy constituyen los inmuebles residenciales de mayor elevación en la capital regia.

El nombre de este conjunto habitacional alude al autorretrato que Frida Kahlo pintó en 1939. Al igual que en el famoso óleo de la pintora mexicana, ambas edificaciones están conectadas a través de una arteria en común, en este caso un pasillo suspendido en las plantas superiores que une a las dos gemelas.

El nombre del conjunto habitacional hace referencia al autorretrato que Frida Kahlo pintó en 1939

ADISE Sistemas Eléctricos: electromecánica de altura
Como explica el ingeniero Armando Cuevas Gámez, director de proyectos de ADISE Sistemas Eléctricos, la compañía Delta Desarrollos decidió trabajar con ellos en este proyecto, como resultado de la buena relación que han mantenido en otros inmuebles. “Nos ajustamos a sus necesidades y les damos el mejor servicio; hemos hecho buena mancuerna,” asegura.

Esta compañía, además, está respalda por una trayectoria de más de dos décadas realizando instalaciones eléctricas para el ramo comercial, industrial y residencial, con participación en proyectos como la Torre Ciudadana, una colosal obra de 180 metros de altura, situada a un costado del Paseo Santa Lucía.

Como expone Cuevas, con el paso del tiempo han especializado su nicho de trabajo en plazas comerciales y torres de gran altura, además de ofrecer servicios complementarios en el ramo mecánico como sistemas contra incendio, pluviales, de gas, entre otros.

Por décadas, ADISE Sistemas Eléctricos se ha especializado en instalaciones eléctricas en plazas comerciales y torres de gran altura, además de ofrecer servicios complementarios en el ramo mecánico como sistemas contra incendio, pluviales, de gas, entre otros

Para el ingeniero Cuevas, la clave radica en la planeación. “Se requiere de mucha estrategia para tener los equipos y material just in time, que no lleguen antes del financiamiento del proyecto ni que lleguen tarde. Es complicado coordinar a tantas personas y empresas, sin embargo, es necesario establecer un excelente vínculo con la gerencia de proyectos para lograrlo”.

En materia de suministro eléctrico, uno de los desafíos más grandes que enfrentó ADISE Sistemas Eléctricos fue la línea subterránea que alimenta de energía a Las Fridas y que atraviesa el Boulevard Díaz Ordaz. “Contamos con una línea troncal que pasa por la avenida. En un principio fue aérea, pero por cuestiones arquitectónicas de la fachada, se nos solicitó bajarla a 10 metros de altura, en un registro de dos por dos metros”, cuenta Cuevas.

La energía eléctrica se toma de este registro subterráneo, entra a un seccionador y de ahí deriva a un medidor general para todo el edificio. “La finalidad es que el medidor sea un testigo del derivado de una nueva modalidad, para que no existan robos de energía; los medidores son instalados en cada nivel para calcular si hay un diferencial que se le cobra al desarrollador”, explica el director de proyectos de ADISE.

Como complemento de seguridad, el complejo Las Fridas cuenta con un sistema de obstrucción a prueba de agua, el cual permite la visibilidad de esta estructura al tráfico aéreo

Requerimientos de la subestación
Uno de los mayores desafíos para la construcción de la subestación fue emplear el menor espacio posible, de acuerdo con las normas establecidas. Equipada con cuatro transformadores de 500 kVA, tres de ellos de tipo pedestal que funcionan con aceite vegetal para alimentar a todas las líneas, y uno de gargantas para las áreas comunes, esta subestación constituye el “pulmón del edificio”, afirma el ingeniero Armando Cuevas.

A cada transformador le corresponde un tablero de servicio, que deriva a cada nivel del inmueble para la distribución de la energía eléctrica. En total, en todo el complejo existen cerca de 20 tableros para su uso en las dos torres. De igual forma, hay diversos interruptores para lograr una coordinación seccionada. “El transformador de gargantas fue una decisión más económica para cubrir las necesidades del complejo de departamentos”, puntualiza Cuevas.

Agrega que está respaldado por una planta a diésel de 480 V, con una capacidad de ocho horas de servicio, lo cual garantiza la electricidad en áreas comunes, pasillos, sistemas de iluminación, contra incendio, bombas hidroneumáticas y el site de equipos de cómputo.

En cuanto a los conductores, la salida en baja tensión se efectúa con cables armados en aluminio que representan una gran ventaja en lo que respecta a los tiempos de montaje. “Este tipo de cableado de aluminio representa una economía para el desarrollador, además de que es más maleable y se instala con rapidez. En cuanto al rendimiento, es un buen material por la conductividad. Los cables van por abajo en el sótano para llegar hasta los tubos de instalación de cada una de las torres; son como cinco kilómetros de cable armado, aproximadamente”, informa el directivo de ADISE.

Bajo un nuevo esquema, CFE realiza las mediciones vía remota, para comparar el diferencial determinado en los contratos e, incluso, llevar a cabo cortes de energía por falta de pago por parte de los usuarios

Un nuevo esquema para edificios altos
Como proyecto, Las Fridas fue integrado a un nuevo modelo de instalación de medidores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Cuevas revela que este estándar plantea desde una nueva óptica en la manera de establecer los contratos con la CFE, hasta la forma en que se hace la medición por el servicio. “La tramitología y gestoría era un proceso complicado, sin embargo, derivado del nuevo esquema se han facilitado mucho las cosas. Ahora que ha cambiado la ley, la CFE está dividiéndose en varias empresas, con el afán de entrar en la competencia del mercado; los procesos se están simplificando para tener mayores ventajas a futuro”, detalla Cuevas.

El especialista electromecánico asegura que este nuevo esquema de control vía remota permite que las concentraciones de medidores no estén fuera del edificio, en el área pública, si no que sean instalados dentro de las torres de departamentos. “Cada alimentador energiza los nichos donde se colocan los equipos de medición remota, que ahora están cercanos a las viviendas y en cada nivel de las torres. Esto representa un ahorro para el desarrollador y la compañía distribuidora”.

Lo interesante, prosigue Cuevas, es que la CFE “ya no realiza las mediciones de forma presencial: ahora puede hacerlo vía radio o a través de internet, para comparar el diferencial determinado en los contratos y hasta llevar a cabo cortes de energía por falta de pago por parte de los usuarios del servicio. También se traduce en un ahorro de material y de personal que realizaba las visitas, además de que permite usar varias tarifas de consumo”.

En materia de seguridad, las dos torres cuentan con un sistema de protección contra descargas atmosféricas, “con el fin de proteger y resguardar la estructura, el patrimonio, los sistemas del inmueble e incluso a las personas que lo habitan”, explica el ingeniero.

Para ello se instaló una punta ionizante montada en un mástil de seis metros de altura, en el último nivel del edificio. “Muchas de las veces pareciera que los rayos no están presentes. Sin embargo, al revisar el contador de descargas atmosféricas permite llevar un control preciso de cuántos impactos se han registrado”.

Como complemento de seguridad, el complejo Las Fridas cuenta con un sistema de obstrucción que funciona como una indicación para el tráfico aéreo, con el fin de permitir la visibilidad de su estructura a las aeronaves en días de neblina o lluvia. En total, los trabajos para energizar a este gigante iniciaron en agosto de 2015 y concluyeron en noviembre de 2016, sumandose a la lista de los edificios más altos y emblemáticos para uso residencial que se han construido en la capital regiomontana.

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