Asociación público-privada para desarrollar nuevos campos geotérmicos

El 22 de julio de 2015, la Secretaría de Energía (Sener) entregó a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) cinco concesiones de explotación geotérmica, una para cada uno de sus cuatro campos en operación comercial y otra para un quinto campo no desarrollado aún, conocido como Cerritos Colorados y ubicado en la periferia de Guadalajara, Jalisco. En la misma fecha, la CFE recibió también 13 permisos de exploración para otras tantas zonas geotérmicas en proceso de desarrollo, ubicadas en diversos estados de la República. Con ello se cumplió lo dispuesto en varios artículos transitorios de la Ley de Energía Geotérmica (LEG), promulgada el 11 de agosto de 2014.

A partir de entonces, empezaron a correr los tres años iniciales de vigencia del permiso de exploración en cada zona, que podría extenderse por tres años más a criterio de la Sener. Entre las actividades que el permisionario debe llevar a cabo en ese lapso, está la perforación de un pozo exploratorio por cada 50 kilómetros cuadrados de superficie permisionada en cada zona. Tomando en cuenta la superficie de las 13 áreas con permisos otorgados a la CFE, ésta deberá perforar 35 pozos exploratorios antes del 22 de julio de 2021, es decir, un promedio de siete pozos exploratorios por año en los próximos cinco, si se descuenta el año que ya pasó.

Un pozo exploratorio típico, a una profundidad de 2 mil metros, puede tener un costo de unos 5 millones de dólares. Este costo es para un pozo exploratorio que, en caso de encontrar un recurso geotérmico aprovechable, puede utilizarse después como pozo productor. Si se decide perforar un pozo de diámetro reducido, sólo para verificar la existencia del recurso geotérmico, el costo podría reducirse a una décima parte. Esto significa que, en los próximos cinco años, la CFE tendría que hacer inversiones entre un mínimo de 18 y un máximo de 175 millones de dólares, lo que arroja una media de 19 millones de dólares en cada uno de los cinco años siguientes.

No es imposible que la CFE consiga esos recursos en el mercado financiero, y menos si puede echar mano de mecanismos como el seguro contra riesgos de perforación que ha venido implementando Nacional Financiera (Nafin). Pero, sin duda, la opción más razonable es que la CFE busque asociarse con uno o más inversionistas privados dispuestos a compartir el riesgo de la perforación inicial (y la probable ganancia de la explotación posterior del recurso geotérmico).

Antes de la promulgación de la LEG, ésta era una opción que, si bien no estaba explícitamente prohibida, era simplemente impracticable. En cambio ahora es perfectamente legal, aunque su materialización debe vencer las inevitables inercias regulatorias que todavía persisten.

La asociación público-privada para desarrollar las 13 zonas geotérmicas de la CFE, que están entre las mejores de México, combinaría el know-how de ésta con la inversión privada, y parece ser la popular opción de ganar-ganar, tanto para los asociados como para el país.

Entre la reconfiguración de la CFE en sus nuevas empresas subsidiarias y filiales y el cambio de su Director General, al parecer no ha quedado tiempo para definir el lugar y el alcance que tendrá su actual Gerencia de Proyectos Geotermoeléctricos. Esto, más los resultados de las subastas de energía eléctrica y el desplome de los precios del petróleo, ha diferido la posibilidad de aterrizar cualquier posibilidad de asociación. Es tiempo de hacerlo, no obstante, porque la vigencia de los permisos de exploración se sigue acortando cada día que pasa.

Luis Carlos Gutiérrez Negrín
Ingeniero geólogo jubilado de la Gerencia de Proyectos Geotermoeléctricos de la CFE, donde laboró 29 años como jefe de la Oficina de Geología, del Departamento de Exploración, residente del campo geotérmico de La Primavera, jefe de Recursos Humanos y auxiliar técnico. Ha publicado diversos artículos en revistas especializadas. Actualmente, es director de Geocónsul, S.A. de C.V., miembro del Grupo Directivo y coordinador de Difusión y Negocios del CeMIE-Geo y del Consejo Directivo de la International Geothermal Association, donde funge como Presidente del Comité de Información.

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