El nuevo mundo de la energía

A nivel mundial, la manera en que se genera y se consume la energía atraviesa por un periodo de grandes cambios. Simultáneamente, las redes de suministro se están abriendo a la participación de más actores en las diversas labores que involucra el mercado eléctrico. Estas modificaciones han abierto paso a tres enfoques, en los que se basa el nuevo mundo de la energía: el enfoque digital, el enfoque local y el enfoque en el cliente

Por Jean-Pascal Tricoire

El mundo de la energía está cambiando. De un sistema concentrado y centralizado descubierto en 1888, el sistema energético está evolucionando hacia un sistema descentralizado con diversas fuentes de generación de energía. Existen dos factores principales que han causado esta transformación: la introducción de las tecnologías de la información en el sector energético y el surgimiento de fuentes alternas de generación de energía a niveles escalables.

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Optimización. El auge de las tecnologías de la información genera oportunidades de contar con mayor eficiencia en varios niveles, desde las personas hasta la planta de fuerza

La convergencia de la tecnología de la información y energía
Durante los últimos 20 años, el internet ha logrado conectar a más de 2 mil 500 millones de personas, y para los próximos seis años, este número se duplicará. Internet vinculará, a su vez, a 40 mil millones de máquinas con dichos 5 mil millones de personas. La siguiente etapa de la conectividad dependerá de las máquinas.

La combinación del software de la tecnología de información (TI), junto con los dispositivos eléctricos y los productos, brinda información en tiempo real y servicios inteligentes a los clientes, a efecto de brindar la oportunidad de implementar eficiencia energética activa, compartir una mejor energía y consumo en el momento ideal, a partir de las redes eléctricas inteligentes a todos los interesados.

Fuentes alternas de generación de energía
Desde el auge del gas de esquisto (shale gas), en EUA aumentó el aspecto renovable de las diversas fuentes de energía, que cada vez cuentan con una mayor escala y alcance. Por ejemplo, el precio de las celdas fotovoltaicas de silicio cristalino ha pasado de costar aproximadamente 78 dólares estadunidenses por watt a sólo 0.72 dólares en menos de cuatro décadas (de 1978 a 2013, BNEF). Los mercados que se basan en políticas han facilitado el despliegue de tales tecnologías que están por alcanzar la paridad en la red eléctrica en diversos mercados. En 2014 se registraron 79 países cuyo precio de energía fotovoltaica era igual o menor al precio promedio de la red eléctrica.

Esta amplia gama de fuentes de generación de energía, en conjunto con el surgimiento de las tecnologías de la información en el sector energético, redefine los ecosistemas energéticos, en cuanto a la oferta y la demanda, y genera oportunidades de contar con una mayor eficiencia en varios niveles, desde las personas hasta la planta de fuerza, para garantizar la máxima optimización de la cadena de suministro.

Efectos en toda la cadena de energía
Para los consumidores, la conexión de los sistemas de energía, teléfonos y máquinas en la vida cotidiana brinda información sobre las necesidades de los clientes, así como una oportunidad para controlar su consumo. Reduce el monto de la factura de electricidad y aumenta su capacidad de compra en un periodo de retorno muy corto.

El acceso a información en tiempo real y flexible, así como los dispositivos conectados, permiten a los consumidores modificar sus patrones de consumo. A la par, se encuentran facultados para elegir el momento, la cantidad y la forma de consumir energía, preferentemente cuando la electricidad resulta económica y ecológica.

A nivel de servicios y regiones, la eficiencia energética permite un suministro cada vez más confiable y brinda cobertura contra apagones. También ahorra grandes cantidades en los costos de inversión, pues evita la construcción de nuevas plantas. Las tecnologías de eficiencia energética también ahorran grandes cantidades de energía, pues aumentan la resistencia, la seguridad y permiten anticiparse a condiciones climatológicas extremas. Los servicios pueden conectar la oferta y la demanda y brindar nuevos servicios a los clientes para que tengan un menor consumo y un tiempo óptimo.

A nivel país, la implementación de niveles de energía más elevados genera una oportunidad económica para reducir el gasto público, pues los gobiernos equilibran su compraventa de energía, que es la que genera mayor presión en la economía. El balance energético de la Unión Europea, por ejemplo, se ha sextuplicado a lo largo de una década, cuya importación de petróleo únicamente alcanzó los 500 mil millones de dólares estadunidenses en 2012 (Enerdata, 2013).

El escenario de un mundo eficiente que plantea el World Energy Outlook de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) destaca que podría darse un efecto positivo de 570 mil millones de dólares en el balance energético de las cinco regiones clave, donde se prevén 190 mil millones de dólares de impacto positivo para China y 110 mil millones para India, mediante la implementación de un escenario mayor de eficiencia energética; además, se prevé un enorme potencial para la creación de empleos, cuyo cálculo varía entre 800 mil y 1 millón de empleos para 2025, en un país como Francia (Ademe, OFCE, 2013).

Las personas, el centro del mundo energético
Sin duda alguna, los servicios deben mantener su papel central en esta evolución y, de hecho, ya se encuentran replanteando la forma de operar y dirigirse a los clientes. Conforme cambian las necesidades y la conducta de los clientes, también se modifican sus requerimientos. Esta transición requiere de una gestión sólida del cambio para evitar sobreproducción.

Todos los interesados: servicios, ciudades, gerentes de instalaciones y proveedores de energía, deberán estar preparados para seguir evolucionando junto con sus papeles, como parte de los modelos de negocios y oferta de tecnología.

La transformación se centrará en los clientes y abre el camino para nuevos modelos de consumo de energía y de gestión de recursos. Se requiere de una tecnología confiable y simple como guía a lo largo de las diversas transiciones.

Tecnologías para aprovechar la eficiencia
La evolución de las tecnologías, a través del software y del internet de las cosas, abre nuevas formas de optimizar toda la cadena de energía mediante sistemas de integración.

Dichos sistemas se encargan de garantizar que la energía sea segura, confiable, ecológica y eficiente, a un costo menor. En este momento, mediante el uso del internet para conectar a las personas con su entorno y a éste con la red inteligente, lo que permite su apagado automático y la promoción del consumo cuando la energía es económica y ecológica, se obtiene, al menos, 30 por ciento de ahorro mediante medidas de eficiencia energética que no implican grandes renovaciones ni molestias a los usuarios finales; todo esto con un periodo de retorno de tres años. De igual manera, el software permite la reducción de picos; por ejemplo, EnergyPool ha reducido aproximadamente 1.7 gigawatts de energía desde su inicio, lo cual equivale a la producción de un reactor nuclear.

Aquellos clientes que se encuentran en edificios, industrias, centros de datos e infraestructuras tienen una amplia gama de tecnologías a su alcance, desde productos hasta sistemas y soluciones, para restringir el uso de energía y permitir el ahorro a lo largo de toda la cadena.

Aunque se deben aceptar las tácticas de ahorro de costos para hacer frente a los retos principales de esta generación, desde la escasez de recursos, congestión de tránsito, hasta la contaminación y el aumento de las condiciones climáticas extremas, así como la pobreza energética y la competitividad, los cálculos muestran que más de dos tercios del potencial de la eficiencia energética y del ahorro de costos sigue sin implementarse.

Fallas en el mercado y resistencia al cambio, obstáculos para optimizar el potencial
El tiempo de retorno es corto, apenas unos pocos años, y las inversiones se refinancian con los ahorros. En este sentido, los gobiernos deberían crear entornos que faciliten la implementación de eficiencia energética y redes eléctricas inteligentes, además de permitir una situación justa para garantizar que todos los mercados de energía sean libres y competitivos, principalmente impidiendo que haya subsidios para las tecnologías de combustibles fósiles.

Las transiciones pueden tardar, pero ésta vale la pena y es conveniente que ocurra con mayor rapidez, gracias a que ofrece beneficios a todos: para la reducción de emisiones de carbono, capacidad de compra del consumidor, creación de empleos y saldo de pagos de los países, así como menores gastos de capital.

Es momento de suministrar energía a las personas y desencadenar un nuevo mundo de energía que esté enfocado en lo digital, lo local y en los clientes.

La cantidad de energía útil de las nuevas tecnologías no sólo busca ofrecer la misma eficiencia que los sistemas tradicionales, sino que presenta mejoras que hacen los procesos igualmente eficientes. Conseguir su implementación dependerá de las acciones y prácticas que se lleven a cabo.

También, será importante dirigir actividades hacia la reducción del consumo energético, informando sobre las opciones que ofrezcan mejores resultados. De lograrlo, las empresas tendrán un crecimiento económico que las fortalecerá y que, a la vez, impactará positivamente sobre el medioambiente.

Jean-Pascal Tricoire
Presidente y director General de Schneider Electric a nivel global.

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