Expandir renovables, meta nicaragüense

Conocida como una región idónea para el desarrollo de energías renovables, Nicaragua genera en la actualidad 54 por ciento de su energía mediante estas fuentes. Por si fuera poco, la nación se ha planteado como objetivo alcanzar 90 por ciento en los próximos cinco años

Por Antonia Tapia

A0CE0042241Con una población superior a los 6 millones de habitantes, Nicaragua se yergue como uno de los países más prósperos de Centroamérica. Cuenta con un Producto Interno Bruto (PBI) que supera los 11 mil millones de dólares y ha registrado un crecimiento anual equivalente a 4.6 por ciento.

Asimismo, según datos del Banco Mundial, posee gran cantidad de recursos hídricos, una excelente exposición al viento y al sol y extensos recursos geotérmicos.

En cifras, su capacidad para generar energías limpias supera los 5 mil 800 megawatts (MW) al año, por lo que, en la actualidad, su cobertura energética se basa en 54 por ciento en energías renovables.

De acuerdo con las cifras oficiales, en 2006 más de la mitad de la población nicaragüense contaba con acceso a electricidad, aspecto que mejoró considerablemente en el año 2013, cuando alcanzó 74 por ciento, cantidad que se pretende aumentar hasta 90 por ciento en los próximos cinco años.

En ese año, el gobierno decidió transformar su matriz energética, que hasta ese momento había mostrado una dependencia significativa de los combustibles fósiles, por fuentes de energía limpias y renovables. Este periodo se ha caracterizado por una coyuntura política-económica favorable, un alto grado de apertura económica y una notable protección a los inversionistas.

Asimismo, el país se distingue por un bajo consumo final de energía per cápita, el segundo más bajo de América Latina y El Caribe, y una alta intensidad energética, en comparación con otros países de la región; además, posee un gran potencial energético renovable.

De acuerdo con datos del Ministerio de Energía y Minas (MEM), el Plan Indicativo de Generación 2013-2027 considera la entrada de 1 mil 162 MW de potencia, de los cuales, 1 mil 22 provienen de energías renovables (131 MW geotérmica; 737 MW hidroeléctrica; 40 MW eólica, y 114 MW biomasa).

A0CE0042240En cuanto a hidroelectricidad, existe un potencial estimado de 2 mil MW, y en la actualidad se encuentran instalados 104.8 MW, distribuidos en 12 represas; es decir, 100 MW de capacidad efectiva, mientras que su porcentaje de explotación es de 5.2 por ciento.

Por su parte, el potencial estimado de la energía geotérmica es de 1 mil 500 MW, el segundo más alto de la región después de México.

A la fecha, Nicaragua cuenta con 153.54 MW instalados y distribuidos en cuatro centrales geotérmicas, con 99.3 MW de capacidad efectiva y un porcentaje de explotación de 10.2 por ciento.

Ahora bien, la energía eólica posee un potencial estimado de 800 MW, por lo que hay 144 MW instalados y distribuidos en tres parques, en el que su capacidad efectiva representa un 70.8 MW y cuyo porcentaje de explotación es de 17.7 por ciento.

Finalmente, el potencial estimado de la biomasa alcanza los 200 MW, y es posible encontrar instalados 115.80 MW, distribuidos en cuatro plantas, con una capacidad efectiva de 60 MW y un porcentaje de explotación de 57.9 por ciento.

Los combustibles fósiles representan en la actualidad 40 por ciento de la generación de la electricidad y en el país existen seis centrales termoeléctricas.

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Transformación del sector eléctrico
En los últimos 40 años, el sector eléctrico nicaragüense ha sufrido diversos cambios. El Frente Sandinista de Liberación Nacional, que llegó al poder en 1979, creó en ese mismo año el Instituto Nicaragüense de Energía (INE), organismo que regulaba la política energética del país y estatizó el sector hasta 1992, cuando la llegada al poder del gobierno neoliberal de Violeta Chamorro liberó al sector y autorizó al INE a negociar contratos y concesiones con inversores privados. Sin embargo, esta política no tuvo los resultados esperados en cuanto a inversión en generación y lo poco que se logró fueron proyectos que continuaban con la dependencia hacia los combustibles fósiles, haciendo al país más vulnerable.

Tres años después, a nivel regional, Nicaragua se sumó al proyecto Sistema de Interconexión Eléctrica para América Central (SIEPAC), que busca la integración de los sistemas eléctricos de Nicaragua, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Guatemala. Actualmente se le conoce como Proyecto Mesoamérica.

Durante 2002, como consecuencia de la crisis económica, se registró una serie de apagones. Un lustro después, el Frente Sandinista de Liberación Nacional creó el MEM.

A la fecha, dentro del sector eléctrico existe una amplia participación privada en los segmentos de distribución y generación, y Nicaragua cuenta con una de las tarifas más caras de la región: 0.26 dólares por kW/h.

De 2007 a 2013, según datos del MEM, se construyeron cuatro plantas térmicas, sumando una capacidad instalada de 283.4 MW. La inversión superó los 350 mil millones de dólares y corrió a cargo de la empresa privada Albanisa (el 49 por ciento de las acciones pertenece a Petronic, estatal nicaragüense de petróleo y el 51 por ciento está en manos de Petróleos de Venezuela, PDVSA).

También se han llevado a cabo proyectos de energía eólica, hidroeléctrica y geotérmica, con una potencia instalada total de 287.9 MW conjuntos. Las inversiones privadas provienen de empresas estatales, como Petronic, e internacionales, provenientes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Honduras, Costa Rica y Brasil.

PrintMarco legal y tributario para proyectos de energía renovable
En Nicaragua existe la posibilidad de invertir en proyectos hidroeléctricos, solares, geotérmicos, eólicos, de biomasa, entre otros. Aquellos proyectos que superan los 30 MW de capacidad instalada requieren la aprobación del Congreso Nacional. Además, si el proyecto entrega energía al servicio público, se encuentra exonerado de algunos impuestos. Las plantas de generación de menos de 1 MW de potencia instalada no requieren licencias del MEM.

En este sentido, para obtener permiso del MEM, primero se otorga una licencia de preinversión con una duración de dos años, que permite la exoneración de impuestos a importaciones temporales y definitivas, compras locales y requeridas.

El plazo de construcción se extiende de uno a cuatro años y se mantienen los mismos beneficios que otorga el plazo de preinversión. Finalmente, el estado nicaragüense otorga licencias de generación de hasta 30 años, prorrogables 30 años más, mientras que la operación comercial es por 26 años.

Respecto de las ventajas, el impuesto sobre la renta se encuentra exento por siete años y los tributos municipales, de manera decreciente, durante 10.

Perspectivas
Para el primer semestre de 2015 y hasta el segundo de 2018, existen proyectos de generación hidroeléctrica, geotérmica y por biomasa que sumarán una potencia instalada de 362 MW. Uno de los más importantes es el complejo hidroeléctrico Tumarín, que tendrá 253 MW de potencia instalada. Su inversión, en la que participa un consorcio de empresas brasileñas, como Eletrobras, y el estado nicaragüense, supera el millón de dólares y se espera que entre en funcionamiento en 2018. El proyecto se suma a otra de las grandes inversiones que se están realizando, pues en 2014 se acordó, junto con la compañía china HKND Group, la construcción de El Gran Canal, cuya inversión alcanzó 50 mil millones de dólares y conectará los océanos Atlántico y Pacífico. También están disponibles 17 proyectos de generación hidroeléctrica (523.4 MW), siete proyectos en estudio de parques eólicos (359.1 MW) y ocho áreas geotérmicas (861 MW).
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