La inversión en renovables: ¿Por qué América Latina?

La expansión acelerada de las tecnologías renovables en América Latina durante la última década augura un futuro en el que la productividad y el progreso técnico-económico sea compatible con el cuidado del planeta
Por Camilo Serrano, gerente general de Atlas Renewable Energy México

Foto de portada: El sistema Javiera, en Chañaral, Chile, cuenta con una capacidad de generación de 69.5 MW

Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés), entre 2010 y 2015, en América Latina se invirtieron más de 80 mil millones de dólares en el desarrollo de tecnologías limpias, con lo que se logró que una cuarta parte de la generación de energía primaria total provenga de fuentes renovables.
Los gobiernos latinoamericanos parecen haber recibido el mensaje de que el futuro está en las renovables. Naciones como Brasil, Chile, Uruguay, México, Perú y otros miembros de la Alianza de Energía y Clima de las Américas, iniciaron una transición al desarrollar políticas enfocadas en el aprovechamiento de sus abundantes recursos naturales, así como en la búsqueda de un aumento en las tasas de eficiencia energética.
Líderes en la región han declarado sus objetivos hacia un continente más limpio. En Chile, el presidente Sebastián Piñera, busca, para 2040, tener una matriz energética cien por ciento limpia y renovable. En México, como parte de la Reforma Energética, el país está trabajando para lograr que 35 por ciento de la energía provenga de fuentes renovables para 2024.

Una tendencia mundial

Proyectos en México
De acuerdo con datos del programa de Naciones Unidas para el Ambiente, en 2017, la inversión de energías renovables en México creció 810 por ciento. Esto gracias a los abundantes recursos naturales para las tecnologías eólica y solar, la creciente demanda de electricidad, los programas de subastas y el esquema gubernamental que busca alcanzar 35 por ciento de generación de energía proveniente de medios renovables para 2024.
Al igual que los gobiernos, las empresas e inversionistas han visualizado una oportunidad clara, y continúan demostrando un creciente interés por el sector de las renovables en México.
Uno de los más recientes ejemplos es el Atlas Renewable Energy, que cerró un acuerdo de financiamiento en agosto con el Banco de Comercio Exterior (Bancomext) para desarrollar su primera central de energía solar en el país.

La planta solar el Naranjal, en Salto, Uruguay, cuenta con una capacidad de generación de 58.8 MW

En este caso, Bancomext puso a disposición 88.5 millones de dólares para financiar la construcción de una planta con una capacidad instalada de 129.5 MWp, aproximadamente. El proyecto fue obtenido durante la primera subasta de largo plazo de energía renovable en México mediante un contrato de compraventa de energía (PPA) con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), mismo que se llevó a cabo en 2016 como parte de la Reforma Energética.
Se espera que el Proyecto Solar Guajiro, ubicado en el estado de Hidalgo, comience a operar en el segundo trimestre de 2019, sobre una extensión de 410 hectáreas, generando un estimado de 300 GWh al año, equivalente a la demanda de unos 120 mil hogares. Se calcula que la operación del proyecto evitará la emisión anual de más de 215 mil toneladas de dióxido de carbono, lo que equivale a eliminar más de 46 mil autos en circulación.

El potencial de la región
Atlas Renewable Energy se posiciona en la zona como una de las compañías de mayor crecimiento en la industria al abarcar importantes mercados como Chile y Uruguay, donde ya cuenta con cuatro plantas en operación desde el año pasado; mientras que en Brasil, construye y desarrolla proyectos con una capacidad instalada combinada de más de 420 MWp.

El sistema Quilapilun cuenta con una capacidad de generación de 110 MWp

Los procesos productivos de la región, así como la forma en el que se consume energía deberán evolucionar y ser articuladas con políticas sostenibles y dar lugar a una mayor integración económica regional. Además, se deberá buscar que distintas industrias, como la automotriz, la petroquímica, la agroalimentaria, la minera y el sector servicios, entre otras, suplan sus necesidades energéticas a partir de fuentes renovables.
Aunque la región se enfrenta a grandes retos, el mensaje es claro: América Latina sigue posicionándose en el sector energético renovable.
La lucha contra el cambio climático es larga pero necesaria para lograr un desarrollo social, económico y político favorable. Los nuevos actores en la industria parecen estar entendiendo que la única forma de llevar adelante sus operaciones es de forma sostenible, balanceando la ecuación entre la rentabilidad y el compromiso con nuestro planeta.

Camilo Serrano
Gerente general de Atlas Renewable Energy.

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