Potencial destino de inversión en energía

Por Constructor Eléctrico

Los factores que están apuntalando a El Salvador como un destino de inversión energética en el continente americano son varios. De acuerdo con información emitida por el gobierno, y recopilada por el diario digital ContraPunto, el país ofrece los precios más bajos en toda la región centroamericana para las viviendas en las que se consumen menos de 100 MWh, esto aunado a las estrategias para impulsar la generación a partir de fuentes renovables.

En el marco de la presentación de la licitación de proyectos de energía eólica y solar, con un plazo de 20 años, que iniciará en 2019, el vicepresidente del país, Óscar Ortiz, explicó que esta apuesta por la diversificación de la matriz energética marca reglas claras para atraer a los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, con confianza y certidumbre para participar en procesos de este tipo. A futuro, la consolidación del sector beneficia el crecimiento económico, mientras que el acceso a fuentes de energía sostenibles y con tarifas a un menor precio permite que los habitantes de escasos recursos puedan contar con el suministro en sus localidades, una de las promesas de la Política Energética Nacional.

La pregunta es ¿qué trayectoria ha seguido El Salvador para convertirse en un atractivo sitio de inversión para la industria? Al hacer un repaso en su historia, encontramos que 1948 es una de las fechas clave, en ese año creó la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica de Río Lempa (CEL), cuya misión era desarrollar, conservar, administrar y utilizar los recursos energéticos y fuentes de energía del país, haciéndose cargo de la planificación del sector eléctrico y de generación, transmisión y distribución de energía. No obstante, fue en 1996 cuando el país vivió una reestructuración, con la creación de la Ley General de Electricidad y la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET). Con ello, las facultades del CEL cambiaron y este organismo se convirtió en un operador del mercado eléctrico.

En 2001, se instauró la Dirección de Energía Eléctrica (DEE-MINEC), como una unidad técnica que busca mejorar el funcionamiento y política del sector. Fue hasta agosto de 2009 que el Consejo Nacional de Energía de El Salvador (CNE) inició operaciones, institución de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio, con autonomía administrativa, presupuestaria y técnica.

En la actualidad, el CNE es la autoridad rectora y normativa en materia energética, cuya finalidad es el establecimiento de la Política Energética Nacional. En este marco regulatorio fue creado el Comité Consultivo Permanente del CNE (CCP), organismo consultado sobre asuntos referentes a la Política.

Entre ambas instituciones, CCP y CNE, elaboraron la política energética nacional 2010-2024, considerando que la energía es un bien de utilidad pública y que el Estado debe garantizar que toda la población pueda hacer uso de ella, además de diversas iniciativas relacionadas con la implementación de las energías renovables para reducir la dependencia energética del petróleo, el desarrollo eficiente del sector energético, el uso racional de la energía y la reducción de los impactos ambientales y sociales de los proyectos energéticos y el impulso a la integración de mercados del sector regionales.

Apuesta por las energías limpias para atraer inversión

Aparentemente, este gran potencial de las energías renovables en El Salvador parecía un camino viable y fácil de seguir; sin embargo, ha enfrentado grandes retos, como la escasez de inversión, la dependencia de energía derivada de los combustibles fósiles, con una fuerte inyección de recursos en las centrales termoeléctricas, la falta de regulación para atraer el capital de los inversionistas y el fomento a destinar recursos a las centrales.

Tras un estudio de identificación de las barreras para implementar la generación de energías limpias, realizado en conjunto con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón entre 2011 y 2012, se hicieron reformas al Reglamento de la Ley General de Electricidad y se estableció el Plan Maestro* para el Desarrollo de las Energías Renovables. Para el suministro nacional de energía, su propósito es la planificación a largo plazo del desarrollo de las renovables en un plazo de 2012 a 2026, respecto a las distintas tecnologías y el grado de madurez de las siguientes fuentes de energía:

  • Hidroeléctrica
  • Eólica
  • Solar fotovoltaica
  • Solar térmica
  • Geotérmica
  • Biomasa y biogás
*Capacidad estimada para cada fuente de energía renovable en el Plan Maestro
*Capacidad estimada para cada fuente de energía renovable en el Plan Maestro

En este sentido, uno de los modelos implementados por el CNE es el Portafolio Estándar de Energía Renovable, mediante el cual las distribuidoras participan en procesos de licitación por tecnología para cumplir con un catálogo de energía renovable establecido por el gobierno, a precios determinados por el regulador del proceso y con un modelo de contrataciones a largo plazo, que garantiza las inversiones.

En esta nación, el suministro de electricidad se lleva a cabo mediante transacciones en el mercado eléctrico. Las empresas de generación eléctrica estatales y las privadas desempeñan un rol destacado en las actividades del suministro de electricidad, por ello, el plan de desarrollo está relacionado con los esquemas de inversión de estas empresas generadoras. En contraste, el CNE forma parte del Consejo Director de Mercado Eléctrico Regional (CD-MER), grupo que determina la política que se debe seguir en el sector local y está conformado por las autoridades de política energética de cada país. Para la activación del MER, la Comisión Regional de Interconexión Eléctrica emitió la aprobación del reglamento que lo supervisa, dando inicio a su operación en 2013. A través del Ente Operador Regional (EOR) El Salvador participa en el intercambio de energía entre países de Centroamérica.

Sin embargo, aunque el panorama se vislumbra alentador, se ha puesto en evidencia que la oferta de energía puede ser superada por la demanda, frente a las proyecciones establecidas por el CNE en el Plan Maestro para el Desarrollo de las Energías Renovables, pues se espera que la demanda de energía eléctrica en el país se incremente a una tasa promedio anual de 4.7 % en el escenario de referencia hacia 2026.

En contraste, de acuerdo con datos de la Unidad de Transacciones (UT), entidad operadora del mercado de energía en el país, durante 2015 el Salvador tuvo que importar energía para abastecer su demanda local de 526.8 GWh, contra un total de 459.8 GWh, proveniente de motores térmicos, plantas geotérmica y presas hidroeléctricas, ante ello y la variación en los precios del petróleo, como señaló Jennifer Alvarado, asistente de investigación de la Unidad de Comercio Internacional e Industria en la Sede Subregional en México de la CEPAL en entrevista con La Prensa Gráfica, el país debe apostarle al autoabastecimiento, otro de los caminos que se abre para la inversión de capital nacional e internacional.

Estrategias para impulsar la eficiencia energética

Siendo la energía parte de la actividad económica más sobresaliente en El Salvador, la nación ha puesto en marcha diversas acciones para una gestión más eficiente, desde capacitaciones para la industria y el sector empresarial, cambio de luminarias, instalación de sistemas fotovoltaicos, sustitución de equipo de refrigeración y aire acondicionado en diversos edificios públicos, campañas de concientización para sus ciudadanos, hasta la inclusión de cursos y materias en los planes de estudios universitarios relacionados con este concepto.

Entre estas estrategias también se encuentran los Comités Institucionales de Eficiencia Energética (COEE), conformados por 90 instituciones e instalaciones públicas, con el fin de impulsar mejores prácticas en el uso eficiente de la energía y la creación del Premio Nacional para la Producción más limpia, parte del programa El Salvador Ahorra Energía, instaurado por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y el Consejo Nacional de Energía (CNE). Con la entrega de este galardón se reconoce la ejecución de proyectos e iniciativas encaminadas al uso eficiente de la energía por parte de empresas, unidades estatales y figuras no gubernamentales, a través de estímulos económicos, asesorías y equipamientos, además de fomentar la energética como un valor cultural del país.

En total, 22 instituciones forman parte de esta organización, como el Ministerio de Medioambiente, la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional, la Dirección de Innovación y Calidad del Ministerio de Economía, entre otros. En su primera edición, celebrada en 2013, el concurso englobó cuatro categorías:

  • Mejor Proyecto de Eficiencia Energética Realizado
  • Mejor Propuesta de Proyecto de Eficiencia Energética a Ejecutarse
  • Mejor Comité de Eficiencia Energética en el Sector Público
  • Aporte al Impulso de una Cultura de Uso Eficiente de la Energía en Empresas o Instituciones

Para la premiación de 2016, cuya convocatoria estará vigente hasta septiembre, se espera entregar más de 200 mil dólares entre cofinanciamientos para la ejecución de proyectos y asistencia técnica para los ganadores, que se darán a conocer en una gala programada en noviembre.

En lugar de cuatro categorías, ahora los participantes pueden postularse en siete, que marcan una división entre las propuestas y logros de gestión de la energía de las pequeñas, medianas, grandes empresas e instituciones financieras en la nación salvadoreña.

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