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Aluminio, la nueva era del cableado

El uso de aluminio en instalaciones de baja tensión cobra mayor fuerza, lo que genera expansión en las aplicaciones del metal, pues hasta ahora sólo se utilizaba en instalaciones de Media y alta tensión.

Desde que Michael Faraday inventara el generador eléctrico en 1831, el cobre se convirtió en un metal estratégico. Lo había sido en la prehistoria. Hoy, es el tercer metal más cotizado en el mundo y el mejor conductor de electricidad en cables e instalaciones eléctricas.

Por Andrea Rivera.

Pero el cobre es caro, pesado y su precio fluctúa con mucha rapidez en el mercado de valores internacional, casi siempre a la alza. A veces son los problemas mineros los que hacen escasear el metal, o la actual demanda de China, que importa casi 40 por ciento de la producción global –estimada en 2011 en 19 millones de toneladas, contrastadas con sólo el 10 por ciento que importa Estados Unidos–. Lo cierto es que, en el último lustro, su precio se ha incrementado de manera considerable y ya no resulta rentable, como el aluminio, que es menos costoso y posee las mismas excelentes propiedades eléctricas.

Sin embargo, todo lo anterior no es la razón principal para voltear a mirar el aluminio y utilizarlo en la fabricación de conductores eléctricos. El aluminio tiene por sí sólo sus propias cualidades. De ello nos habla el ingeniero Alejandro García Peña, director técnico de ventas de la empresa Alcan, para el Centro y Sureste de México, así como el ingeniero Gilberto Enríquez Harper, jefe de la Unidad de Ingeniería Especializada de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El planteamiento principal se basa en saber si el uso de aluminio en instalaciones eléctricas puede ser visto como una tendencia mundial actual. En principio, ambos responden de manera afirmativa.

“En la actualidad se está utilizando el aluminio duro (AAC); En CFE utilizamos mayoritariamente el aluminio reforzado con acero, el ACSR. Es el más barato y tiene muy buenas propiedades eléctricas y mecánicas. El cobre es caro para nosotros y sólo se utiliza en áreas donde el ambiente es altamente corrosivo; por ejemplo, el aire cercano a plantas petroquímicas o en litorales. Pero se usa para distribución, no tanto para transmisión”, refiere el maestro Enríquez Harper, quien es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Especialista en análisis de sistemas eléctricos, técnicas de altas tensiones, así como en protección y estabilidad de sistemas eléctricos, Harper señaló el uso de aluminio, sobre todo para instalaciones de media y alta tensión (comercios grandes, industria mediana, postes de luz). “En baja tensión se utiliza preferentemente cobre, porque tiene muy buenas propiedades, contra el aluminio que, a esta magnitud, sí resulta más caro debido a que presenta más pérdidas eléctricas. Ahora, en la distribución subterránea de media tensión, sobre todo lo que es el Centro Histórico, Las Lomas y toda esa zona, utilizamos cobre porque es más económico en cable subterráneo. A menos que se trate de distribución aérea en media tensión, ahí sí utilizamos ACSR”.

En alta tensión, el conductor preferentemente utilizado es ACSR, “por sus buenas propiedades eléctricas y buenas propiedades mecánicas”. Sin embargo, indica Harper, como el ACSR tiene alma de acero cubierto con aluminio, en los ambientes extremadamente corrosivos sólo se utiliza el aluminio. “También, digamos, la propiedad mecánica del ACSR se está logrando con el aluminio, que es lo que le daba ventaja a aquél. No se hacía porque el aluminio seguía siendo más caro, pero actualmente es ya competitivo en muchos casos”.

Una ventaja más del aluminio es su mejor grado de conductividad. De acuerdo con Harper, “el aluminio conduce mayor potencia eléctrica que el ACSR. Desde este punto de vista, en México sí se está usando más el aluminio en estas aplicaciones,desde hace unos cuatro años, de forma ya no tan experimental, como sucedía hace unos ocho años”.

Con vasta experiencia en el manejo de conductores eléctricos de aluminio, el ingeniero Alejandro García ratifica un mayor uso de aluminio en media y alta tensión, pero añade también que la tendencia está abarcando ahora instalaciones de baja tensión (edificios de oficinas, hospitales, universidades, un centro comercial, bajo un ambiente convencional en el que todos vivimos).

“El aluminio como conductor se ha usado muchísimo más en media y alta tensión. La media comienza en 4 mil 165 volts, que se usa en las calles y en las carreteras para distribución o para transmisión; quitando esto, en lo que se ha comenzado a utilizar –y lo digo entre comillas, porque hace prácticamente 30 años que se usa de manera firme en Estados Unidos y un poco más de 15 años aquí en México– es como conductores de aluminio aislados, cables de aluminio para instalaciones de baja tensión”.

El ingeniero García explica que en nuestro país los contactos y la iluminación son de 127 volts; en la industria se llega hasta 480, esto es “en la distribución interna de un edificio de oficinas, departamentos o de un centro comercial. El total es de 220, 440, 480; ésa es la baja tensión. Esto sería donde se ha “comenzado” a usar el aluminio para instalaciones eléctricas. Hay una tendencia muy clara, no es temporal y creo que es ya permanente”.

“Por supuesto –dice–, no se va a erradicar el cobre, no va a desaparecer, a menos que se volviera un metal tan precioso como la plata, que es mejor conductor. Pero, ¿quién va a poner conductores de plata? Ahora, el alto costo que ha venido mostrando el cobre, drástico de 2006 a la fecha, ha permitido que el aluminio entre de manera natural porque es buen conductor, es más barato, muy manejable, no se oxida y, finalmente, rinde una operación tan buena como el cobre”.

En cuanto al costo de adquisición, puntualiza que, a calibres eléctricamente equivalentes, el aluminio es más barato que el cobre, aunque también advierte que “es un poco arriesgado hablar de costos, mencionar de manera categórica porcentajes y cifras exactas, porque depende del tipo de aluminio y de cobre que vayamos a comparar; pero eso es otro aspecto. En mi opinión, sí es una tendencia el que se esté utilizando –y crece esa utilización– el conductor de aluminio en baja tensión, que es el mercado en el que me encuentro”.

¿Cómo argumentar la tendencia? “Ya que el cobre fue primer conductor eléctrico que el aluminio, se ha tomado como patrón de comparación; por tradición y costumbre siempre lo que viene primero se vuelve el paradigma. Mi primer trabajo formal y serio fue tendiendo líneas de transmisión rural en la Comarca Lagunera para electrificar ranchos. El conductor que se usaba desde entonces era aluminio. Jamás he tenido dudas de las bondades del aluminio”, acota el ingeniero de Alcan.

Tanto el cobre como el aluminio, asegura, son materiales que, usados adecuadamente, brindan muy buen servicio y, particularmente, el aluminio opera perfectamente, “siempre y cuando se hagan las cosas bien”.
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