Movernos con electrones en ciudades inteligentes

Tan sólo en México, el sector transporte es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, generando 174 millones de toneladas de CO2e, lo que equivale a un 26 % del total de las emisiones registradas

Por Alejandro González, Fotografías: cortesía de Volvo Buses México

Desde el surgimiento de la industria automotriz, aunado a las múltiples revoluciones tecnológicas e industriales, las relaciones productivas, sociales y el entorno humano han evolucionado a pasos agigantados; la incursión y desarrollo de la electromovilidad en este sector secundan no sólo a los nuevos modelos de negocio, sino también al progreso de las smart cities o ciudades inteligentes.

La importancia de las ciudades inteligentes radica en el hecho de que buscan identificar las necesidades de los ciudadanos y reaccionar a dichas demandas; transforman y optimizan las interacciones de los habitantes con sistemas y servicios (públicos y privados) existentes. En ese sentido, el transporte eléctrico juega un papel primordial en el funcionamiento, conectividad, sostenibilidad y expansión de las ciudades inteligentes.

Por ello, los organismos gubernamentales deben considerar la necesidad de optimizar la movilidad y el transporte que trae consigo el aumento de la población urbana, lo que a su vez genera desafíos a las condiciones actuales, y la importancia de la planeación urbana para mitigar los impactos sociales y medioambientales.

Ante esta problemática ambiental que afecta a distintos sectores, los organismos públicos, en colaboración con la academia y la iniciativa privada, han decidido revisar prioridades y estrategias para mejorar la calidad de vida en las urbes, desarrollando planes y programas que consideren una estrategia integral y a largo plazo que realmente conecte las ciudades.

En temas de movilidad, por ejemplo, la Comisión Europea ha modificado la directiva referente a las carreteras limpias y energéticamente eficientes, para establecer objetivos de los miembros para la incorporación de autobuses de cero emisiones y bajas emisiones. La implementación de esta medida impulsa el sector, asegura la competitividad en la industria automotriz y acelera el mercado de la electromovilidad para poder alcanzar los objetivos acordados.

En este marco, México tiene la tarea de replantear sus ciudades, tomando la movilidad sustentable y conectada como un elemento clave, para ello es necesario impulsar la electromovilidad en el transporte urbano a través de planes y/o estrategias que se alineen con las políticas de movilidad establecidas en diferentes ciudades inteligentes del mundo. En el caso específico de la red de autobuses, prima la necesidad de reducir la contaminación atmosférica y acústica en beneficio de la salud de los habitantes; lo cual ha provocado que sea un requisito que las flotas de transporte público se doten de vehículos híbridos y eléctricos.

Dentro del Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional 2019-2033, se destaca que los Sistemas de Transporte Colectivos Eléctricos en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, dan servicio a millones de personas diariamente y sólo utilizan el 0.4 por ciento del consumo final del SEN (Sistema Eléctrico Nacional), reconociendo la urgencia de aumentar la flota de vehículos eléctricos en el transporte público, de carga y los particulares con la finalidad de optimizar la movilidad sustentable y conectada.

Sin embargo, la transición a estas tecnologías alternativas (que favorezcan mejores ciudades / aminore los impactos sociales) suele aumentar el grado de complejidad, ya que requieren una nueva infraestructura, involucrar a nuevos actores y mayor coordinación de los procesos de definición, contratación y ejecución.

La adopción de autobuses eléctricos involucra, además de los vehículos, una gran red e infraestructura de carga. Si bien ambos son elementos interconectados que hay que planificar en conjunto, también es importante realizar un estudio de viabilidad integral que identifique las mejores soluciones para cada contexto local específico.

Es erróneo pensar en un solo modelo o esquema de movilidad aplicable a todos los casos o espacios territoriales de la urbe, ya que tienen diferentes necesidades y prioridades. Por ejemplo, las necesidades de transporte en el centro de una ciudad son distintas a las de la periferia. Entonces, un circuito de electromovilidad con módulos de recarga instalados a cierta distancia es viable para el primer caso, mientras que un autobús hibrido o de bajas emisiones es factible para el segundo.

Consideremos el contexto actual, donde en todo el territorio nacional existen apenas 900 cargadores o electrolineras, siendo la Ciudad de México, Nuevo León y Aguascalientes los estados que mayor estaciones de carga concentran con alrededor del 53 por ciento del total. El gran problema es el costo.

Si bien la tecnología ya está disponible en el sector y el mercado, la migración a la movilidad eléctrica será gradual, ya que las ciudades enfrentan varias decisiones estratégicas, entre las que destacan el método de carga y la infraestructura.

Para avanzar en la implementación de iniciativas inteligentes se requiere un esfuerzo en conjunto, en donde la industria automotriz, los gobiernos locales y las empresas productivas del Estado (CFE) identifiquen las oportunidades de colaboración y diseño de políticas públicas que impulsen el uso de vehículos eléctricos; así, se reducirían significativamente los altos precios para el consumidor final.

No hay un tiempo exacto para la ejecución de un plan de electromovilidad, pero en la transición las ciudades pueden empezar a introducir autobuses híbridos e híbridos eléctricos, y lograr así generar los efectos medioambientales positivos que conlleva la electromovilidad y asegurar la conectividad que las ciudades inteligentes requieren.

Los autobuses híbridos eléctricos son los medios de transporte más flexibles del mercado, ya que pueden operar en modo 100 por ciento eléctrico durante varios km (por ejemplo, dentro de zonas de cero emisiones), y también como un vehículo híbrido altamente eficiente en cualquier ruta, con o sin estaciones de carga.

Si bien la electromovilidad en el transporte urbano es una realidad en varias ciudades de Europa, los esfuerzos en México deben estar encaminados hacia el desarrollo de un plan integral en el transporte eléctrico, de manera que las políticas públicas, en cuanto a temas de energía y movilidad, necesitan alinearse en una visión que beneficie a los diferentes sectores involucrados. Aunque, por el momento, se deben tomar medidas a corto y mediano plazo que contribuyan con esta transición energética.
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Alejandro González
Licenciado en Mercadotecnia por el Tecnológico de Monterrey con una Maestría en Negocios por parte de Birmingham Business School, en el Reino Unido. Cuenta con más de 15 años de experiencia en el área de mercadotecnia y comunicación estratégica para empresas de servicios, con un enfoque en desarrollo de marca, mercadotecnia y comunicación digital, generación de demanda y desarrollo comercial. Actualmente es gerente de Planeación de Mercadotecnia y Comunicación para Volvo Buses México.

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