ColumnaHistórico de la revistaOpinión

“El que a hierro mata, a hierro muere”

Por Felipe de Lascurain

Mucho me han solicitado mis compañeros constructores eléctricos que opine respecto de la industria de la construcción, también conocida como la industria del no pago, luego de expresar infinidad de veces cómo los agremiados de la industria eléctrica y de la construcción son contratados sin recibir el merecido pago por sus servicios, generando un descontento generalizado.

Quisiera ahora hablar del otro lado de la moneda. Observo con tristeza que también mis amigos constructores contratan y dejan de pagar algunas cantidades. Les puedo afirmar que de los mismos agremiados he recibido el trato que los clientes ofrecen a sus contratados, a quienes contratan con el ánimo de no pagar.

Hace unas semanas, una empresa me contrató para llevar a cabo una serie de estudios y gestiones, a fin de realizar el cobro a una empresa española en México que se negaba a pagar. Me aboqué a lo que habíamos acordado, realicé lo pendiente para que el cliente quedara satisfecho, incluso me enemisté con el representante de la empresa española, toda vez que eran vueltas y vueltas ya habiéndose aprobado el presupuesto y cerrado el acta de terminación y entrega de obra; sin embargo, seguíamos en los dimes y diretes para llevar a cabo la cobranza, la cual, finalmente, se logró. La empresa que representaba cobró lo que le correspondía, pero en mi caso sólo recibí pago por lo que se consideró era justo; es decir, me vi víctima de una empresa que se dice Socialmente Responsable, pero que en su actuar no comulga con las mismas ruedas de molino que continuamente alega a su favor.

¿Qué se obtiene de esto? Si buscamos generar cambios en este país, tenemos que recordar nuestras lecciones de ética y moral; sin estos elementos, seguiremos contando con empresas abusadas y abusadoras de la gente que se contrata, y no podremos quejarnos cuando no nos pagan, si no pagamos lo acordado a la gente contratada.

Es importante que nos percatemos de que la cadena de incumplimiento o de corrupción viene en todos los ámbitos, desde el personal hasta el empresarial. Considero que es de suma importancia que cumplamos con nuestra palabra y la honremos en todos aquellos acuerdos a los que hayamos llegado. Reflexionemos y hagamos un examen de consciencia, con el propósito de reconocer cuál ha sido la actitud frente a las personas que hemos contratado.

Si las empresas serias llevan a cabo trabajos que no les son remunerados, seguramente la siguiente ocasión que los vuelvan a llamar nos negaremos, provocando que caigan en manos de personas con su mismo criterio y proceder.

Si no entendemos que es necesario erradicar de nuestras vidas la corrupción y la falta de obligación frente a nuestros compromisos, no hay nada que hacer.

No podemos seguir abusando de la gente impunemente y pedir que a cambio se nos respete en los tratos personales. Que tengan un excelente mes.

Felipe de Lascurain
delascurain.consultoreslegales@e-management.mx
Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad Iberoamericana. A lo largo de su carrera, adquirió una amplia experiencia en la asesoría a empresas dedicadas al ramo financiero, seguros, inmobiliario y construcción, tanto en su planeación como en su parte corporativa y legal.

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