Opinión

Microrredes, el futuro de la conexión eléctrica

Más de 1 mil 300 millones de personas que viven en regiones remotas cuentan con un suministro poco fiable de electricidad, tienen acceso limitado a la misma o carecen por completo de ella. A medida que crece la población mundial y nuestra forma de vida requiere más energía, nos damos cuenta de lo dependientes que somos de fuentes fiables de electricidad.

Durante años, la generación local de energía ha sido la forma normal de obtener electricidad en islas, comunidades remotas o emplazamientos industriales. Pero diversos factores, como la fiabilidad del suministro eléctrico, las preocupaciones medioambientales o las limitaciones económicas, están forzando a los proveedores de servicios energéticos y a los clientes finales a reinventar formas de autoabastecimiento independientes de las redes de distribución convencionales.

La microrredes se definen como un sistema eléctrico integrado, formado por generación y almacenamiento distribuidos y cargas eléctricas múltiples, que actúa como una sola red, autónoma, en paralelo o en “modo de isla” respecto a la red existente de una compañía eléctrica. Según esta definición, una microrred puede estar formada por muchas combinaciones de generación, almacenamiento y formatos de conectividad de red; también puede ser de diversos tamaños. Por lo tanto, el concepto abarca instalaciones muy diversas.

Éstas difieren de las redes eléctricas convencionales en la proximidad que existe entre la generación y el consumo.

También pueden emplearse como fuente para el arranque sin energía externa o para reforzar la red durante periodos de alta demanda. En consecuencia, su adopción es cada vez más frecuente, ya que reducen costos y mejoran la fiabilidad. Esta reducción en la generación distribuida, junto con el desarrollo de tecnologías eficientes de almacenamiento y la disponibilidad de una infraestructura de comunicaciones de gran cobertura, ha ayudado a que sean más viables.

Las soluciones únicas para microrredes permiten elevados niveles de penetración de las fuentes eólica y solar en redes aisladas, alimentadas con grupos electrógenos, lo que reduce las emisiones de CO2 y la dependencia de combustibles fósiles.

Norteamérica seguirá encabezando el mercado y la región Asia-Pacífico surgirá probablemente en 2020 como otra área de crecimiento, a causa de la enorme necesidad de suministrar energía a poblaciones crecientes, no atendidas por infraestructuras de la red convencional.

No estamos hablando de posibilidades futuras, sino de soluciones tecnológicas ampliamente probadas sobre el terreno, disponibles en la actualidad, y que llevan funcionando en docenas de instalaciones alrededor del mundo desde hace 15 años. Éstas han encontrado en las tecnologías solar y eólica, entre otras fuentes limpias, una solución para la estabilización, la automatización y el control inteligente de las redes que gestionarán la energía renovable generada en redes remotas o aisladas.
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Janet Alvarado
Gerente de Cuentas y líder de segmento en el sector Renovable de ABB México. Ingeniera Industrial por el Instituto Politécnico Nacional. Ha trabajado en Siemens Innovaciones y Hilti Mexicana.

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