Un proyecto galopante

Desde hace 68 años, el Hipódromo de las Américas, uno de los foros ecuestres más importantes de América, ha sido lugar de las más excitantes carreras. Bajo él yacen cables que alimentan todo el complejo para darle vida.

Por Antonio Nieto.

Catorce metros abajo, cables abastecen el inmueble. Han viajado cerca de 1.5 kilómetros desde la estación Morales, una subestación cercana al complejo comercial de Grupo Carso.

Las 52 hectáreas que comprende el Hipódromo de las Américas han sido transformadas desde hace cuatro décadas. El espacio ha ido creciendo: desde el Centro Banamex hasta la Granja de las Américas. Electrificar un complejo de esta envergadura requirió de una ardua tarea y evaluación; la demanda de energía era equivalente a 16 mil casas.

El desarrollo debía conjugarse con la obra arquitectónica, pues ésta se realizó bajo un concepto de excelencia funcional con tecnología de punta, lo que lo coloca a la altura de los mejores hipódromos del mundo.

La energía que abastecería al complejo debía ser pensada para tener cero interrupciones y cubrir una alta demanda, ya que muchos desarrollos estaban en la mente de los inversionistas.

Originalmente se pensó montar un proyecto de autogeneración, con dos, tres, cuatro generadores. Hubo diferentes escenarios con autogeneración propia y con autogeneración sincronizada con la red de 23 mil. Por su parte, Luz y Fuerza hizo un análisis de flujos de potencia para definir de qué subestación convenía alimentar 85 mil voltios del complejo.

La compañía paraestatal aceptó repotenciar la acometida de Conscripto con la condición de migrar a un suministro en 85 mil voltios. La demanda, entonces, era de 1 mil 300kW; pero al entrar en servicio el Centro Banamex y otras instalaciones subiría, a fines de 2003, a 6 mil kWA.

Una vez inaugurado el Centro Banamex se estudió si se iba a un suministro de 85 mil voltios o a uno de autogeneración. Los costos de las máquinas generadoras ?motores de pistones con gas natural? eran onerosos; pero el problema principal era el incremento del gas con el paso del tiempo.

Finalmente, se optó por un suministro de 85 mil voltios. La falta de confiabilidad en las redes de 23 mil voltios de la zona se veía como un problema muy serio. Los apagones en la zona sucedían consuetudinariamente.

Las máquinas eran iguales a los motores para barco, los cuales no pueden quedarse a mitad del océano sin motor. La confiabilidad de estos motores es muy alta: son motores de 365 días del año las 24 horas. Por lo tanto, al ser máquinas altamente confiables, también son muy costosas

Además de lo oneroso de las máquinas, era necesario compartir la demanda eléctrica; la mitad con estos motores y la otra con la red de la calle. Si una falla ocurría en la red pública, ésta impactaría también al Hipódromo.

De hecho, en la Expo del Automóvil, en diciembre de 2002, hubo un apagón; había 5 mil asistentes. La falta de energía provocó un caos. Ése fue el detonante para migrar a ese tipo de suministro.

Cuando estaba conectado a 23kW, el complejo sufría más de 30 interrupciones al año, lo que era inaceptable por el tipo de eventos y las concentraciones humanas que debía albergar.

A principios de 2003 se comenzó a construir una subestación, estimando que la diferencia tarifaria permitiría recuperar el 40 por ciento del costo de la inversión inicial en un lapso de 10 años.

La confiabilidad aumentaría en virtud de que el tiempo promedio de interrupción por usuario mejoraría dramáticamente, al pasar de 23 a 85kW. En la puerta de entrada hay una pequeña subestación, donde se da la conexión en alta tensión con la subestación Morales, a kilometro y medio. Esta subestación suministra energía a Polanco.

El tendido de alta tensión subterráneo fue un hito, ya que se hizo todo con máquinas, con perforación direccional en el subsuelo. La excavación a flor de tierra no era una opción, pues atravesaría avenidas importantes, como Periférico.

Nadie se percató de la obra. El Periférico fue cruzado por debajo, a 14 metros de profundidad. Se utilizó un escáner para estudiar el subsuelo, incluso un georradar. Esta máquina es de tecnología de punta: saca el perfil de los objetos que hay y determina la forma. Así, el camino que siguieron los barrenos, dirigidos a control remoto, quedó libre hasta llegar a la subestación del Hipódromo.

Confiabilidad y eficiencia
Desde que empezó a operar, no ha ocurrido ninguna interrupción del suministro y se espera que prosiga el alto índice de continuidad. Trabajadores del inmueble corroboran la seguridad de la instalación: no ha habido ni un sólo apagón.

El sistema está diseñado para que las fallas que genere la red de 23 mil voltios sean asiladas por los interruptores correspondientes, pero sin perder continuidad del servicio, en virtud de que los anillos operan de forma automática.

La tecnología de monitoreo es de punta. El software permite revisar cada punto de interconexión. En la pantalla se puede observar un diagrama de este detalle; si uno se ubica en un punto, se abre un cuadro de diálogo para conectar o desconectar el suministro, además se observa el estatus de lo que está sucediendo.

Esto hace que sea uno de los proyectos más avanzados del país y del mundo. En su conjunto el Hipódromo ha recibido menciones y premios mundiales.

También se puede observar cuántos kilovatios se están entregando, qué voltaje tenemos, qué corriente. Todo se almacena en un disco duro que permite saber qué sucedió o cómo ha ido variando el nivel de demanda; qué eventos ha habido, etcétera.

La plataforma de energía eléctrica instalada sirve para desarrollar cualquier tipo de proyecto El aspecto de confiabilidad permitió el desarrollo de los inmuebles; es decir que hay suministro suficiente y de alta calidad.

Partes de la instalación

  • Módulo de sf6 que constituye la bahía de salida del cable de 85 mil voltios en subestación Morales
  • Cable subterráneo de 85 mil voltios, 1 mil 500m desde la subestación morales (se tienen cuatro cables monopolares, tres activos y uno de reserva dentro de tubos de 6” de polietileno de alta densidad)
  • Módulo receptor en sf6 en la subestación Hipódromo, con cuchilla seccionadora
  • 2 módulos en sf6 con interruptores de potencia para alimentar dos transformadores
  • 2 transformadores de potencia de 85 mil-23 mil voltios, 12-16-20MVA, con capacidad de sobrecarga de un 12 por ciento y sistema contra incendio integrado, aislamiento en aceite
  • Tablero general de 23 mil voltios en sf6 y arreglo secundario selectivo para alimentar cuatro circuitos del Hipódromo
  • Doble anillo de distribución de 23 mil voltios, alimentando siete subestaciones nodales de esa tensión y en sf6, con operación automática
  • Sistema micro-scada para operar en forma remota tanto la subestación como las subestaciones de pista

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