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Fortalecimiento eléctrico lusitano

La historia de Portugal ha sido de fluctuaciones entre la libertad y el régimen. Su sector eléctrico no es la excepción: las regulaciones del Sistema Nacional y de la Red Nacional aún pugnan por mantener la estabilidad de la energía eléctrica en la nación.

Las distintas fases en el proceso de organización eléctrica han generado una industria con gran potencial.

Por Christopher García.

Planta de energía hidroeléctrica, Pocinho, Portugal

El proceso para establecer un sistema eléctrico eficiente en la nación lusitana ha tenido altibajos y una larga carrera de decretos y especificaciones. Finales de la década de 1940 es un momento que sirve como punto de partida para conocer la forma en que se fue gestando el actual sistema eléctrico y sus regulaciones, pues en este momento comienza la electrificación coordinada de Portugal.

El Repartidor Nacional de Cargas, varias empresas de generación, otras tantas de distribución, una de transporte, junto con un poco de generación integrada, componían su sistema eléctrico. La ausencia de un sistema regulador adecuado derivó en la fusión de las empresas de producción y transporte, por los problemas en el reparto de beneficios. Corría 1969.

Siete años más tarde, se crea la empresa pública Electricidade de Portugal (EDP), y se decide la integración total de generación, distribución y transporte. Hasta entonces, los municipios se encargaban de la distribución en baja tensión por concesión estatal. En un principio, las distribuidoras municipales deseaban la integración, debido al prestigio y los salarios de la nueva empresa; sin embargo, las diferencias en las condiciones de venta de los activos de EDP que surgieron más tarde hicieron que el proceso se prolongara.

El Sistema Eléctrico Nacional
Desde 1993 existían productores de energía independientes en la nación peninsular. Para 1998, ellos proveían 28 por ciento del total para la nación. Durante 1995, la Rede Eléctrica (REN) obtuvo la concesión para distribuir electricidad en todo Portugal (la concesión fue renovada hace seis años). Para entonces, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ya estaba en funcionamiento.

Dentro de la Rede Eléctrica, el SEN realiza seis actividades principales: generación, distribución, transmisión, suministro y operación del mercado de la electricidad y de la logística que hace menos complicado el cambio de empresas que suministran electricidad para los consumidores. Con algunas excepciones, cada una de estas actividades debe realizarse con independencia de las demás, desde el punto de vista organizacional, decisorio y legal.

El SEN está dividido en dos subsistemas: el Sistema Eléctrico Público (SEP) y el Sistema Eléctrico Independiente (SEI).

El primero de ellos se caracteriza por establecer acuerdos de venta entre las empresas dedicadas a la generación de energía y la Rede Eléctrica. Éstas se encargan de asegurar que el servicio público funcione a cabalidad, responsabilizándose de las posibles fallas; es decir, tienen la obligación de brindar seguridad y suministro eléctrico.

La calidad en el servicio que se proporciona está garantizada, así como la uniformidad tarifaria, lo que significa que el precio por el servicio no sufrirá variaciones por zona, pues tales características se encuentran descritas en la legislación y reglamentación del sector –la generación de la energía eléctrica está concentrada en los servicios del Grupo EDP, en las centrales de Pego (Tejo Energía) y el ciclo combinado de Tapada de Outeiro (Turbogás).

El SEP incluye la Red Nacional de Transmisión (RNT), la cual está operada por la REN, y las cuatro grandes compañías de distribución (EN, CENEL, LTE y SLE). También incluye a los consumidores no elegibles (se le llama no elegible al consumidor que tiene un consumo anual que iguala o supera los 9 GW/h), así como aquellos elegibles que han optado por permanecer en el SEP.

Los generadores del SEP están obligados a vender toda su electricidad a la REN, mediante contratos de adquisición de energía (PPA, por sus siglas en inglés). Los PPA son contratos a largo plazo (el menor es de 15 años y el mayor, de 75). La REN vende la electricidad a los distribuidores a un precio fijo que incorpora el precio pagado a los generadores, más un coste de transporte (Transmisión System Charge) y otro de uso del sistema (Global Use of the System Charge).

Por su parte, el independiente consta de un sistema eléctrico no vinculado (SENV) y de un régimen especial. El SENV es el “segmento competitivo” del sector eléctrico portugués; es decir, no existen los PPA y los generadores independientes pueden vender electricidad directamente a la REN, a los distribuidores o a los consumidores elegibles. Los generadores del SENV que no venden su electricidad a la red usan los sistemas de transporte y distribución. La tarifa pagada por su uso es la misma que en el sistema público.

El régimen especial se refiere a la generación de electricidad mediante fuentes endógenas y otras de tipo renovable (con excepción de las hidroeléctricas de gran tamaño). Dicho régimen está supeditado a diferentes requisitos para obtener licencia, así como a tarifas especiales. Los proveedores de último recurso (por el momento, sólo EDP Serviço Universal) están obligados a comprar la electricidad generada por aquéllos bajo el régimen especial.

En lo referente a la comercialización, el mercado portugués está totalmente abierto a la competencia. Los comercializadores de electricidad pueden comprar y vender energía libremente, y tienen derecho de acceso a las redes de distribución y de trasporte mediante el pago de las tarifas establecidas por la Entidad Reguladora de Servicios Energéticos (ERSE). El consumidor tiene libre decisión sobre el comercializador de energía de su preferencia, así como sobre el cambio de éste sin que se apliquen cargos adicionales. Todos los comercializadores están obligados a brindar un abasto continuo y de calidad de energía eléctrica, así como a proporcionar acceso simple y comprensible a la información necesaria.

El mercado opera en un régimen libre, pero está supeditado a las concesiones que brindan conjuntamente el Ministerio de Finanzas y el ministerio encargado del sector eléctrico. Los productores que operen bajo el régimen ordinario, así como los comercializadores, entre otros, pueden convertirse en miembros del mercado en cualquier momento.

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