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Energía rentable en México

Como cualquier otra actividad productiva, la continua renovación en el sector requiere inversiones nuevas, las cuales se obtienen de las fuentes tradicionales, como la banca comercial y los fondos constituidos en algunas ocasiones para promover inversiones en los diferentes ramos.

El sector fotovoltaico representa un nicho de mercado en México, pues se cuentan alrededor de 500 mil usuarios domésticos de alto consumo.

Por Santiago Bonilla.

La perspectiva mundial que se tiene para que el petróleo se mantenga como la principal fuente de energía del mundo es un horizonte de al menos 40 años y, en el caso mexicano, los esfuerzos para dejar de consumir combustibles fósiles provienen principalmente de las iniciativas privadas. En México, el mayor esfuerzo se ha hecho en materia de electricidad y, de acuerdo con las estadísticas de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), entre el año 2000 y 2014, la inversión privada en relación con ello será de 31 mil 335 millones de dólares. La industria de energías renovables en México tiene 117 permisos con una capacidad de 3 mil 640.4 megawatts, de los cuales mil 401 ya están en operación. Es menester, también, que por parte del gobierno se elabore un marco regulatorio adecuado para impulsar la sostenibilidad y asegurar el uso eficiente de energías renovables de bajo costo y de baja emisión de carbono.

Alberto Valdés, Maestro en Ciencias y presidente del Comité Nacional de Normalización de Energía Solar, explica que “La importancia de crear y mantener fondos para la continua renovación sostenible reside en la capacidad para emplear los recursos naturales, ya que el sector pertenece a una parte estratégicamente importante para México; el país cuenta con abundantes fuentes de calor, de viento, hidráulicas, entre otras. Precisamente, los fondos existen para poder explotar esos recursos.”

La Asociación Nacional de Energía Solar (ANES) se encuentra en posición de promover todas las estrategias e iniciativas privadas y gubernamentales, darles cauce, y asistir a  las entidades que participan en tales proyectos. Actualmente, forma parte del Programa para la Promoción de Calentadores Solares de Agua en México, Procasol. Este programa tiene como objetivo apoyar  todo tipo de aplicaciones para el calentamiento solar de agua, ya sea en los sectores residenciales, comerciales, industriales y de negocios agropecuarios de toda la República, con especial énfasis en las aplicaciones que tengan la mayor rentabilidad social. De igual forma, dentro del programa se plantea como meta global tener instalado, para el año 2012, un millón ochocientos mil metros cuadrados de calentadores de agua solares. El programa abarca y considera cinco conjuntos de instrumentos (regulación, incentivos económicos a usuarios, fortalecimiento de la oferta, información y gestión), que incluirán acciones específicas e incidirán sobre las barreras identificadas. La ANES, además, forma parte del Comité Nacional para la Normalización de la Energía Solar.

Sin embargo, a pesar de una serie de iniciativas que se han tomado a lo largo de muchos años y de la actual rentabilidad en la aplicación de estos sistemas, en México no se ha logrado aprovechar el potencial para el calentamiento de energía solar. “De acuerdo con el Balance Nacional de Energía, en 2004 se tenían instalados poco más de 650 mil metros cuadrados y un crecimiento anual de 70 mil metros cuadrados” (fuente: www.anes.org). Por su ubicación geográfica, México cuenta con excelentes recursos de energía solar, con un promedio de radiación de alrededor de 5 kWh/m2 por día, lo que significa a que en 4 m2 y con un equipo solar de eficiencia de 50 por ciento se recibirá diariamente el equivalente a la energía contenida en un metro cúbico de gas natural, o bien, la de 1.3 litros de gas licuado de petróleo.

Para los calentadores y para los paneles fotovoltaicos, lo que es necesario y en lo se ha trabajado es en emitir la normalización para su correcta instalación y fabricación; darle a los fabricantes las pautas para el mantenimiento y garantías. Al ser una tecnología relativamente nueva, las energías renovables necesitan reflejarles a los usuarios confianza para su adquisición y usufructo. Los usuarios requieren saber cuánto dura un panel solar, tener la certeza de que al momento de instalarse será un trabajo bien hecho y certificado por estándares internacionales y nacionales. “En ese sentido, es satisfactorio que la normativa con respecto al funcionamiento y la construcción de los equipos se encuentra prácticamente terminada”, agrega el maestro Valdés.

Las posibilidades de negocio se abren en varios ámbitos, un nicho de mercado, específicamente para el sector fotovoltaico que puede representar un nicho de mercado en México, es que se cuenta con alrededor de 500 mil usuarios domésticos de alto consumo. Este tipo de usuarios, son habitantes que gozan de una tarifa tipo 1 y, en caso de adquirir, por ejemplo, una serie de aparatos electrodomésticos que consuman abundante energía eléctrica después de seis bimestres en adelante le reflejará un excedente para su tarifa en el recibo de electricidad, lo cual ocasionaría que su tipo de tarifa perdiera los subsidios. El costo de la tarifa 1 oscila en un promedio de 95 centavos de peso por kW/h, mientras que la tarifa 1A, se encuentra alrededor de 1.50 pesos por kW/h y por último la tarifa DAC (De Alto Consumo) se valúa aproximadamente en 3.50 pesos kW/h. Para cambiar la tarifa se tienen que consumir en seis recibos, es decir seis bimestres, más de 300 kW/h o rebasar 3 mil 600 kW/h en la tarifa 1A. En contraparte, para lograr disminuir la tarifa se debe de reducir el consumo de los kilowatts hora durante tres bimestres.

Entre otras recomendaciones para contrarrestar los picos en los consumos eléctricos, se encuentra la inclusión de energías sostenibles. Los actuales precios de los combustibles en México y la mejora de los últimos años en las tasas de interés implican costos más bajos de amortización de los equipos solares, lo que ha llevado a que, para muchas aplicaciones, sea más económico utilizar la alternativa solar que usar combustibles fósiles. Es posible y viable llevar a cabo este tipo de prácticas mediante  créditos comerciales, los cuales se extienden hasta por cinco años. Es necesaria una fuerte promoción a estos sistemas sostenibles, contabilizar casos exitosos, apoyar y reconocer los proyectos significativos. Al respecto, Alberto Valdés concluye: “Sobre todo, es necesario dar a conocer a la gente que existe y se encuentra disponible en México tecnología económica y confiable. Un panel solar, actualmente y a nivel comercial, se estima en dos dólares por watt, mientras que hace una década se estimaba entre 10 y 12 dólares por watt”.

Los retos de los inversionistas incluyen asumir a la sostenibilidad como uno de los principales retos para la concientización, aplicar las mejores prácticas ambientales (sin conformarse únicamente con el cumplimiento de la normatividad) y minimizar los impactos directos e indirectos sobre el medioambiente a través de medidas de mitigación, monitoreo y estudios. Promover, gestionar y apoyar las actividades pertinentes para obtener y aplicar los fondos provenientes de fuentes de financiamiento públicas y privadas, para la adopción de prácticas para el ahorro y uso eficiente de la energía, también constituye uno de los mayores retos. La creciente preocupación por lograr un óptimo aprovechamiento de las energías renovables, la necesidad de diversificar las fuentes aprovechables de energía y la reducción de las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero, precursor del cambio climático global, han permitido introducir nuevas perspectivas dentro del panorama mexicano para impulsar el aprovechamiento de este tipo de tecnologías.

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