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Seguridad 360° en instalaciones

Las instalaciones eléctricas han tenido una gran evolución en los últimos años. Es un hecho que la energía eléctrica ha tenido un enorme impacto en el desarrollo de la humanidad. Por ello, es importante que las instalaciones sean completamente seguras y eficientes.

La seguridad se debe extender al cuidado del medioambiente y también a evitar un factor de riesgo para el ser humano.

Por  Eduardo Sánchez de Aparicio I.

Muchos pensarían que el propósito de una instalación eléctrica es únicamente crear una red técnicamente robusta para transportar la energía y que sus elementos que la componen sean capaces de transmitir la potencia sin interrupción durante su uso; sin embargo, jamás se debe olvidar que la instalación debe de ser diseñada para que sea segura.

El término de seguridad puede ser, en muchas ocasiones, muy ambiguo porque para algunos puede ser simplemente el que no exista una falla eléctrica, y, para otros, que los elementos no se sobrecalienten y/o pierdan sus propiedades, pero la realidad es que la seguridad va mucho más allá de estos conceptos.

Se necesita ver a la seguridad como un concepto 360° que permita visualizar todos y cada uno de los diferentes factores que la integran a lo largo del diseño, la definición de sus elementos, la instalación, distribución, uso e incluso la determinación de cómo desechar los componentes al final de su vida útil.

Este último concepto se relaciona directamente con una ingeniería de materiales que define cuál es la mejor formulación para la fabricación de cada uno de los accesorios que componen la instalación eléctrica con el fin, incluso, de visualizar que la seguridad e integridad se extienda al cuidado del medioambiente y para evitar un factor de riesgo al ser humano.

La configuración de las redes eléctricas nunca ha dejado de evolucionar, y ahora se sabe que una de las razones fundamentales es lograr que la instalación eléctrica no represente un riesgo que afecte al ser humano. Es por ello que los diferentes elementos que integran una instalación eléctrica cada vez deben poseer mejores materiales y sistemas de protección.

Por ejemplo, a pesar de que el cable de papel impregnado en aceite para la distribución de la energía es de los más eficientes eléctricamente, la tendencia es eliminar su uso, y una de las causas es que uno de los elementos del cable es una cubierta de plomo, la cual es altamente tóxica y cancerígena para el ser humano, lo que pone en riesgo la integridad de las personas que lo manipulan durante su instalación o mantenimiento.

Otro caso es el uso del PVC como aislamiento eléctrico en baja tensión. Este material ha demostrado que impide la transmisión eléctrica, sin embargo, hoy en día se han desarrollado aislamientos de PVC modificados que tienen propiedades, además de dieléctricas, mecánicas que evitan la propagación de un incendio producido por un corto eléctrico, así como la baja o nula emisión de humos tóxicos y halógenos.

En lo que respecta a la normatividad en México, una de las primeras desarrolladas para regular las instalaciones eléctricas fue el Código Nacional Eléctrico, de 1926. Éste fue prácticamente desarrollado por la influencia y presión de Estados Unidos para homogeneizar las condiciones eléctricas entre ambos países, debido a la compra de equipos y suministros eléctricos para que sean compatibles, así como para establecer mejores condiciones de seguridad.

Hasta 1945 se publicó un reglamento para supervisar y avalar las instalaciones eléctricas. Esta normatividad estableció tres niveles de supervisión: ingenieros (cualquier capacidad de carga), pasantes (hasta 150 kVA) y técnicos electricistas (hasta 75 kVA). Estos estratos eran aprobados por la SECOFI, y fue en 1992 cuando se crea la figura de la Unidad de Verificación de Instalaciones Eléctricas, que, a partir de 2000, es acreditada por la Entidad Mexicana de Acreditación  y aprobadas por la Secretaría de Energía.

Adicional a los esfuerzos para crear unidades de verificación de las instalaciones eléctricas, para asegurarse que se encuentran diseñadas bajo el concepto de seguridad, los diferentes fabricantes de los componentes y accesorios también han evolucionado en el desarrollo de nuevas tecnologías y materiales para que tengan mejores propiedades físicas, mecánicas y eléctricas.

Normativas
México ha avanzado con buenos pasos en temas de verificación y de pruebas de los componentes; sin embargo, aún está corto en el uso de materia prima certificada para la fabricación de los diferentes elementos y accesorios eléctricos, como conductores y conectadores.

El objetivo sobre este punto es que en México se desarrollen normativas que certifiquen el uso de materiales seguros para las personas. Sobre este tema algunos países europeos y Estados Unidos son los que más han estado empujando estos conceptos, porque la seguridad no solamente es minimizar el riesgo de accidente al ser humano, sino también es la preocupación de que el medioambiente no sufra consecuencias negativas en la fabricación, uso y desecho de los productos eléctricos.

Es por ello que cada vez se utilizan más materiales que sean autoextinguibles, que cumplan con las RoHS (Restriction of Hazardous Substances) y las consideraciones que se deben de seguir para desecharse al final de su vida útil de acuerdo con la Waste Electrical and Electronic Equipment.

El cumplimiento las RoHS está dirigido a utilizar elementos o componentes que no sean nocivos al cuerpo humano. RoHS restringe el uso de plomo, mercurio, cromo y cadmio, entre otros, como materia prima en la fabricación de los accesorios eléctricos, logrando con esto que las instalaciones eléctricas sean seguras a lo largo de su instalación, operación y desecho, y éstas tengan un mínimo riesgo en los usuarios que las manipulan, así como con el entorno.

El tema de las instalaciones eléctricas tiene que ver más allá de la seguridad inmediata de la operación del sistema. Ésta debe planearse a mediano y largo plazo, tanto para las personas  como  para el medioambiente. Un ejemplo claro es el uso de las baterías eléctricas de Pb (Plomo), pues se pueden instalar y utilizar con tal diseño que sean completamente seguras durante su operación, pero qué pasa cuando su vida útil llega a su fin ¿Son seguras para las personas que las manipulan al final de su ciclo? ¿Pueden contaminar algún elemento del planeta y tener alguna consecuencia negativa ante el ser humano?

Regresando al tema de normatividad, la Secretaría de Economía en conjunto con diferentes asociaciones, como la ANCE, Caname, etc., trabajan para el desarrollo y revisión de normas que regulen y aumenten la confiabilidad y seguridad de las instalaciones eléctricas, como es el caso de la actualización y publicación, en 2012, de la NOM-001-SEDE-2012, la cual está basada fuertemente en la National Electrical Code, de EEUU,  en donde existen aportaciones técnicas importantes para México.

Es cierto que aún existen áreas de oportunidad claras para mejorar la seguridad de las instalaciones eléctricas; sobre todo en campos de especialidad, como la minería y la petroquímica, las cuales tienen condiciones poco comunes que a los fabricantes los obliga a empujar equipos de trabajo que desarrollen especificaciones dirigidas a éstos u otros mercados de especialidad para establecer criterios y reglas que ayuden a mejorar las condiciones de sus actuales instalaciones eléctricas.

Un ejemplo de estas condiciones especiales son la alta humedad, temperatura y situaciones mecánicas extremas que existen en la minería o el contacto con hidrocarburos, agentes químicos y humedad presentes en la petroquímica.

Otro tema relacionado con la seguridad en las instalaciones eléctricas es durante su instalación. En sus orígenes, las redes de distribución aéreas de la energía eran desnudas; ahora, la tendencia es utilizar conductores semiaslados y redes compactas.

En lo que respecta a las redes de distribución subterráneas, ahora se utilizan aislamientos XLP o EPR apantallados con hilos o cinta de cobre, en lugar de una cubierta de plomo o un aislamiento en papel impregnado en aceite.

En el tema de conectividad, ahora se han desarrollado conectores que evitan que se retire el aislamiento, lo cual logra realizar conexiones eléctricas de forma más segura, ya que en ningún momento existe un contacto eléctrico directo durante su instalación.

La evolución hacia la seguridad 360° es inminente y prioritaria. Es por ello que el tema de seguridad se tiene que visualizar desde un punto mucho más amplio y con mayores controles y criterios que nos permitan tener instalaciones eléctricas humanamente más seguras y amigables con la salud y el entorno en todo el diseño, instalación, operación y desecho al final de su ciclo de vida para satisfacer las necesidades profesionales y personales.
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Eduardo Sánchez de Aparicio I.
Director de  Ingeniería y Desarrollo, en Sigma Solutions Commerce Group
SIGTRONIC/BASFORM. Coordinador de subcomité de Accesorios y Herrajes para Cable IEEE, sección México, y miembro del Centro de Competitividad e Innovación, de la Caname.

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