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México en construcción

Según los especialistas, para definir el rumbo de la obra pública y la cadena productiva en México, un nuevo plan de infraestructura, una reforma energética e inversiones millonarias por parte del Gobierno son clave para que los proyectos y el país crezcan

Tras la plática sobre la situación de México en el Foro Económico  Mundial, se hace evidente el poco equilibrio, pero también se vislumbra el crecimiento a futuro.

Por Melissa Rodríguez.

Números débiles en el sector de la construcción. Tres de las empresas dedicadas al sector de la vivienda, según el diario La Jornada, han sido colocadas en situación de venta por Deutsche Bank. La repercusión del riesgo de bancarrota, según la Encuesta nacional a empresas constructoras, es síntoma de la pérdida de participación de este sector, ya que, en 2008, aportaba casi el 54 por ciento, mientras que al finalizar 2012 la cifra se redujo a 45.

El desarrollo de cualquier país, de acuerdo con los expertos, radica en su estabilidad macroeconómica, en la eficiencia de sus instituciones, en la adecuada asignación de sus recursos, así como en un plan de inversión pública estable; pero, dicen, también se requiere de otros aspectos, como la calidad y el desarrollo de una infraestructura física que estimule la actividad productiva y el crecimiento del país.

El Centro de Análisis de Políticas Públicas publicó el estudio 10 puntos para entender el gasto en infraestructura en México, que refleja que, a pesar de que la infraestructura es un elemento básico y urgente para el aumento en los niveles de competitividad y la mejora en la calidad de vida de cada ser humano, en América Latina se muestra un déficit, ya sea en obras públicas (carreteras, obras de riego, puertos), servicios básicos (electricidad, sanitarios, telecomunicaciones, gas) o servicios de utilidad pública (escuelas, hospitales, viviendas sociales).

No obstante, contar con carreteras, puertos y ferrocarriles, líneas telefónicas; capacidad de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica; una industria petrolera eficiente; presas y canales de irrigación, entre otras obras de infraestructura es un reto que exige una cuantiosa inversión financiera, grandes capacidades de gestión y una amplia gama de elementos tecnológicos, cita el documento.

Asimismo, el Foro Económico Mundial reveló que hasta el momento México no ha podido mantener un avance equilibrado debido a la crisis económica, la insuficiencia de finanzas públicas y a la falta de estímulos para los inversionistas; sin embargo, augura que las próximas inversiones producirán un efecto que dará lugar al desarrollo de la producción, el empleo y la renta, así como de los ingresos fiscales.

Coyuntura
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 2008 fue un buen año para la industria de la construcción en México, puesto que recibió un fuerte impulso el sector público y privado, aun después de que proyectos como el aeropuerto en Texcoco fuera cancelado en 2002 por Vicente Fox y, años después, el entonces presidente Felipe Calderón anunciara la anulación del puerto de Altura en la costa del Pacífico, proyecto que esperaba captar un segmento del comercio entre Estados Unidos y Asia, para así triplicar la capacidad de su manejo de carga, lo que llevó al país a tener un rezago en infraestructura frente a otras naciones.

No obstante, el ritmo de expansión de la industria se fue acelerando en los años siguientes, y sus tasas de crecimiento se mantuvieron sólidas durante nueve trimestres, lo que incrementó el Producto Interno Bruto (PIB) de la construcción a partir de 2009. Asimismo, el Inegi indicó que en 2012 el PIB alcanzó los 606 mil millones de pesos (mmp), con lo que se encontraba a sólo 12 mmp del máximo nivel histórico obtenido en 2008, produciendo un PIB nacional aproximado al 4.2 por ciento.

Sin embargo, el doctor Jonathan Heath, vicepresidente del Comité Indicador del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), reveló, en una conferencia, que la inversión fija bruta durante 2013 ha evolucionado a un ritmo lento ante las expectativas de las reformas planteadas en el sector energético y la propuesta de reforma fiscal. Esto, en un entorno de un débil crecimiento del sector económico, en el cual la industria de la construcción mostró un desplome que inició en diciembre de 2012, en el que hasta el momento México lleva acumulado tres trimestres consecutivos en la baja por el desequilibrio de la construcción residencial, la inviabilidad con la que se licitan algunos de los proyectos y la baja inversión en obras públicas.

“Actualmente, sabemos que estamos en una recesión no declarada; el cambio de Gobierno, los desajustes bruscos en la economía a nivel macro, la inflación y el deslizamiento que tendremos ante el dólar son algunas de las razones. Además, México, al depender económicamente de Estados Unidos, está sufriendo los estragos de un sector financiero volátil”, comenta en entrevista el ingeniero Eloy Fabián Muñoz, presidente de la Asociación Mexicana de Empresas del Ramo de Instalaciones para la Construcción (AMERIC).

Por otro lado, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) indicó que, en términos acumulados, el PIB industrial al primer semestre del año observó una baja de 0.52 por ciento; la minería cayó 0.92; electricidad, gas y agua se contrajeron a 0.46, y la baja en la construcción fue de 2.49. Sin embargo, también pronostica que la construcción repuntará durante el segundo semestre del año hasta alcanzar un crecimiento de 2.0 por ciento.

Problemática
En la última década, la inversión pública en infraestructura en México ha aumentado de 3.1 a 4.5 por ciento del PIB. Lo anterior ha contribuido a satisfacer parte de los requerimientos de movilidad y desarrollo. Sin embargo, el país requiere incrementar su conectividad y elevar la calidad de su infraestructura, subraya Víctor Manuel González Olivares, presidente Nacional del IMEF .

De acuerdo con el ingeniero González, los primeros cambios generados por la nueva administración, a principios de 2013, detuvieron diversos segmentos de la industria de la construcción. “Los desarrolladores desertaron de la industria horizontal al condominio vertical, lo que hizo que muchas de las constructoras que tenían inversiones en terrenos para condominios familiares detuvieran sus actividades y, por ende, alteraran el modelo financiero de la infraestructura.

“El cambio de paradigma ha significado un grave problema de liquidez, en el que el segmento de la construcción de vivienda ha mermado el desarrollo de la industria de la construcción en general. Por ejemplo, durante el primer trimestre de 2013, el ejercicio de las actividades de la construcción que mejor desempeño tuvieron fueron las dedicadas a la edificación de oficinas comerciales, de servicios e industriales. Y las que reportan el peor comportamiento son las ramas de construcción de vivienda unifamiliar y multifamiliar, además de las obras en recreación y esparcimiento público”.

A pesar de su rezago, dice González, la oferta de vivienda ha emitido algunas señales tanto en la adquisición de casas como en su construcción, e incluso en el financiamiento, lo cual sugiere un cambio en las tendencias durante 2013, probablemente en forma gradual. No obstante, los cambios le van a permitir a la industria reactivarse y adquirir un nuevo ritmo de crecimiento.

“Hoy en día, el Gobierno Federal ha impulsado a los desarrolladores a dar un giro contundente a la escena urbana, considerando el desarrollo de torres altas y edificios de gran consumo donde se tiene plaza comercial, oficinas y viviendas. Este acontecimiento ha cambiado la proporción de cómo los contratistas intervenimos en el desarrollo de la vivienda; por ende, el perfil de la construcción es totalmente diferente”, comenta Muñoz.

De acuerdo con la edición número 18 de Constructor Eléctrico, diversas asociaciones del gremio han planteado detonar la economía a través del desarrollo infraestructural del país. Sin embargo, como resultado de las diversas crisis financieras que se han suscitado en el continente americano, las Pequeñas y Medianas Empresas enfrentan problemas de solidez financiera, ya que requieren de capital inicial (capital de riesgo) para poder participar en las obras.

Además, revela Muñoz, de que los grandes contratos de obra se detuvieron en cuestión de infraestructura; “solamente aquellos estratégicos son los que han seguido caminando. Pero el dinero no ha fluido en ese sentido ni a nivel local ni federal, de modo que las obras públicas han estado detenidas desde julio de 2012. Y, aunque el actual sexenio no tardó en visualizar la importancia en el tema de la infraestructura, la contracción financiera y el nepotismo gubernamental trastocaron muchos proyectos que habían sido licitados o se encontraban en obra durante la administración de Felipe Calderón”.

También se comenta en esa edición que la escasez de políticas permanentes de financiamiento e inversión por parte del Estado y la restricción de adquisición de créditos mediante la aplicación de criterios más estrictos por parte de la banca comercial han alentado la falta de apoyo a los contratistas, ya que las contribuciones no se están otorgando de forma equitativa entre las empresas públicas y privadas.

Por otro lado, y de acuerdo con el reporte de Regiomontana de Construcción y Servicios, aún con las actividades realizadas por el Gobierno del ex presidente Felipe Calderón, donde la inversión en infraestructura hizo crecer a un 3 por ciento el PIB, los planes de este sexenio resultan insuficientes para contrarrestar alrededor 10 años de crisis en la industria.

El reporte también indica que una de las principales razones de los deficientes niveles de infraestructura en México es la baja inversión pública. Pese a que en los sexenios anteriores hayan sido inversiones multimillonarias, el Banco Mundial estima que México debería de invertir, anualmente, alrededor de 1 a 1.25 puntos adicionales del PIB para alcanzar un nivel de transformación aproximado a 3.5 por ciento en todas sus ramas, lo que permitiría al país lograr la cobertura universal en infraestructura básica, social, de comercio y tecnología, además de brindar un mantenimiento adecuado a las obras públicas existentes.

La baja de poder adquisitivo es otra de las razones por las que la economía ha provocado que la industria en general disminuya su producción. “Si la gente no compra es porque no tiene la fluidez económica, [entonces] las empresas comienzan a recortar empleos en sus plantas y a prescindir de ciertos servicios. Esto, lo hemos vivido a través de nuestros servicios de mantenimiento relativos a la construcción”, dice Muñoz.

Asimismo, según la CMIC, la falta de financiamiento provoca que las empresas públicas no puedan participar en proyectos relevantes y no sean competitivas ante las empresas extranjeras o la inversión privada. Por ello, es necesario llevar a cabo ablogatoriamente los mecanismos necesarios para que el ejercicio de la inversión pública en 2013 fluya de manera oportuna y adecuada.

De tal modo que frenar, retrasar o reducir la inversión pública sólo servirá para alejar aún más la meta que en materia de infraestructura se ha propuesto el Gobierno: colocar a México entre las primeras 25 economías a nivel mundial en materia de infraestructura para 2030.

La regulación, otro gran problema
La normatividad gubernamental también ha hecho que la toma de decisiones para sacar adelante las obras sea lenta, y agregue las dificultades para amarrar derechos de vía y propiedad por la falta de un adecuado marco jurídico, así lo comentó en la edición 18 Claudio Fernando Villarreal Garza, referente de la industria eléctrica en el Norte de la República Mexicana y ex presidente de la Asociación de Contratistas Eléctricos del Noreste.

“La función pública, con su regulación, licita menos proyectos de los que el contratista quisiera. El sector enfrenta estas limitaciones porque los procedimientos dependen de la burocracia, lo que genera atraso y un costo excesivo para las compañías”, dijo Villarreal.

Asimismo, el licenciado Roberto Hernández García, director de la Corporación Mexicana de Asesores en Derecho, comenta en entrevista que el régimen de contratación pública ha evolucionado en los últimos años, y, que por el contrario, existen conductas, ajenas a la ley en sí misma, que están sujetas al entendimiento de la legislación, tanto por los servidores públicos como por el gremio en general.

De acuerdo con el director, muchas de las incidencias que se suscitan en el sector son producto de la carencia de conocimientos y la aplicación incorrecta de la ley. “No obstante, no es la única razón de un sistema deficiente. A este suceso también se le asocian la mala fe de ambas partes al tratar de tomar ventaja indebida de los temas derivados de los contratos, y la falta de conciencia al considerar que las obras públicas son una meta política y no una tendencia para satisfacer el interés colectivo. Todo es un círculo vicioso”, comenta Hernández.

Panorama
Según González, la industria de la construcción es la sexta actividad económica que mayor valor agregado genera a la producción nacional, pues gesta 5.6 millones de puestos de trabajo formales, e indirectamente suma 2.8 millones de empleos. También reactiva la economía local y regional, mejora la calidad de vida, atrae inversionistas hacia otros sectores y genera oportunidades de desarrollo, con las que se abate la pobreza. Sin embargo, durante el primer semestre, la tasa de desempleo fue de 5.9 por ciento, tomando en cuenta las 32 principales áreas urbanas del país.

Por otro lado, según estudios realizados por el Índice Global de Competitividad en Infraestructura, a pesar de que México es la economía número 12 en el mundo por el valor de PIB, se encuentra en la posición 68 de 144 naciones por la calidad de su infraestructura, debajo de países con desarrollo similar, como Uruguay y Chile. A nivel sectorial, ocupa el lugar 60 en ferrocarriles; 64 en puertos; 64 aérea; 79 en electricidad; 73 en telecomunicaciones, y 50 en carreteras (Tabla 1).

País/Posición Posición en infraestrucrura Calidad carretera Calidad ferroviaria Calidad portuaria Calidad aérea Calidad suministro eléctrico Calidad de las telecomunicaciones
  Hong Kong 1 8 3 3 2 3 3
Singapur 2 3 5 2 1 6 30
Alemania 3 10 7 9 7 19 2
Francia 4 1 4 26 10 9 7
Reino Unido 6 24 16 12 22 8 10
Corea 9 17 10 20 26 32 4
España 10 13 8 14 17 30 26
Japón 11 14 2 31 46 36 12
Canadá 13 16 15 16 23 14 16
Estados Unidos 14 20 18 19 30 33 15
Taiwán 17 21 11 29 44 28 1
Italia 28 57 40 89 67 38 35
Malasia 32 27 17 21 24 35 85
Panamá 37 49 32 4 6 43 81
Chile 45 23 64 34 39 53 68
Tailandia 46 39 65 56 33 44 95
China 48 54 22 59 70 59 58
Uruguay 49 81 115 46 63 37 44
México 68 50 60 64 64 79 73
Brasil 70 123 100 135 134 68 55
Argentina 86 106 103 101 115 108 50
Colombia 93 126 109 125 106 62 82
Venezuela 120 128 113 139 126 131 49
Paraguay 123 132 123 105 141 115 106
Fuente: The Global Competitiveness Report 2012-2013 Tabla 1

Asimismo, el Inegi ha reportado diversas cifras aproximadas al nivel de desarrollo que se ha alcanzado en México a través de la industria de la construcción de 2011 a la fecha. Por ejemplo, en el sector energético, el país tiene una capacidad para generar más de 61 mil 500 MW.

Por el lado inmobiliario, existen más de 28 millones de viviendas en el país; de ese total, el 55.9 por ciento están construidas de concreto; 37.3, de madera, mosaico u otro material similar, y el 6.2, de piso de tierra. El 97.8 por ciento de estas viviendas cuentan con un sistema de electricidad; 90.3 dispone de servicios de drenaje, y el 88.2 posee agua entubada.

Respecto de la industria energética, la extracción de petróleo crudo fue de 2 millones 550 mil barriles diarios en 2011, cifra que representa una reducción de -18.5 por ciento en la última década, según el Inegi.

En la rama del comercio y la movilidad, México cuenta con una red de carreteras y caminos de 374 mil 262 kilómetros por la que circulan más de 485 millones 502 mil toneladas de carga y 3 mil 264 millones de pasajeros.

Del total de la red carretera, según el Inegi, 80 mil 774 kilómetros son vías alimentadoras; 40 mil 643 son de caminos libres; 8 mil 459 de autopista de cuota, y 169 mil 72 kilómetros de caminos rurales. Hoy día, esta modalidad de transporte da servicios a 96.9 por ciento del movimiento nacional de pasajeros y más del 81.7 de carga terrestre.

No obstante, el Instituto observa que en movilidad México presenta un importante rezago comparado con Estados Unidos y Canadá, lo que ha generado un aislamiento de los mercados que ha impactado el desarrollo de 63 de las 79 ramas económicas que integran la cadena productiva del país.

Asimismo, México enumera una red férrea de 26 mil 727 kilómetros de extensión, de los cuales 20 mil 722 son de vía principal, 4 mil 450 de vías secundarias y 1 mil 555 de particulares, sin embargo, el 18 por ciento está fuera de operación.

En lo que se refiere al servicio de pasajeros, sólo existe el Sistema Colectivo Metro, el Tren Suburbano de la zona Metropolitana, el Metrobús y algunos trenes turísticos, que son insuficientes para la movilidad masiva urbana en la Ciudad de México, lo cual presenta una alta tasa de motorización y una expansión urbana con una adensidad elevada.

El sistema portuario nacional se ha logrado conformar por 117 puertos y terminales; sus muelles ascienden a 213 kilómetros, y sus 78 aeropuertos y 1 mil 385 aeródromos permiten el transporte eficiente para más de 51 millones de pasajeros y 560 mil toneladas de carga.

En el sector de las telecomunicaciones, existen 19 millones 684 mil líneas fijas; una densidad telefónica de 17.5 líneas por cada 100 habitantes; más de 242 mil kilómetros de fibra óptica que comunica a las principales ciudades del país, y un sistema nacional conformado por tres satélites geoestacionarios con una capacidad de 5 mil 616 MHz en las bandas de frecuencia para servicios fijos y móviles.

De acuerdo con lo anterior, la CMIC declaró que una de las prioridades de la agenda económica y política del actual sexenio consiste en incrementar la inversión en infraestructura, basándose en promover una mayor utilización del modelo de Asociación Público Privada (APP), así como las recientes propuestas del Plan Nacional de Infraestructura 2013-2018 y la Reforma Energética Integral.

Estrategia gubernamental
Los desarrolladores se han percatado de que, al principio de la administración de EPN, la industria ha vivido una recesión que le ha generado un costo de 4 mmp en reservas a la banca, ya que el desempeño de la construcción en el primer semestre de 2013 no mostró un desarrollo integral en sus tres componentes: edificación, obra civil y trabajos especializados (la autoconstrucción y remodelación de casas, segmentos que dependen de los ingresos adicionales), dejó ver Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody´s Corporation para CNN Expansión.

No obstante, EPN reveló en su Primer informe de Gobierno que sumada a la inversión de 123 mmp que dispuso a principios de 2013, en el segundo semestre del año, el Gobierno de la República ejercerá una inversión de 187 mmp en carreteras y caminos rurales, trenes y puertos, así como en obras de los sistemas hídrico, eléctrico-energético, que incluye a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y a Petróleos Mexicanos (Pemex), instituciones que contarán con recursos del Fondo Nacional de Infraestructura.

Así, la inversión en infraestructura suma, en su primer año de gestión, 310 mmp. No obstante, dejó entrever que, para alcanzar los objetivos estimados en su dirigencia, la inversión podría incrementar a 4 billones de pesos tras la aprobación de la reforma hacendaria y energética.

Para fortalecer la inversión en infraestructura, México cuenta con políticas públicas para el impulso de la infraestructura, ejes de acción que proponen diversas actividades dentro del Plan Nacional de Infraestructura 2013-2018, una reforma energética y un nuevo marco jurídico de la Ley de Asociaciones Público Privadas (LAPP).

Ejes de acción
Plan Nacional de Infraestructura 2013-2018
De acuerdo con información emitida por Francisco Ibáñez, socio líder de Proyectos de Capital de Infraestructura PWC, el Programa de Inversiones en Infraestructura de Transporte y Comunicaciones del sexenio de EPN es en esencia la base de los proyectos de inversión del sector público que buscan elevar la calidad de las redes de transporte aéreo, portuario, ferroviario y carretero en todo el territorio nacional, a fin de incrementar la conectividad del país en su interior y en el exterior, considerando la posición geográfica en el mundo y los flujos comerciales.

En este contexto, González subraya en entrevista que México no sólo requiere acelerar sus niveles de inversión en infraestructura para acabar con el rezago, producto de décadas de nula inversión o de niveles inferiores a la inversión requerida ante el crecimiento de las diferentes regiones y centros urbanos del país.

“Es necesario contar con una visión integral del desarrollo de infraestructura a lo largo y ancho del país que detone actividades productivas en aquellas regiones cuyo crecimiento económico se encuentra por debajo de la media nacional, permitiendo su integración con las regiones más dinámicas”, explica González.

Respecto de los proyectos estratégicos, el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) definió recientemente una cartera de 1 mil 138 proyectos para el sexenio 2013-2018. Este plan considera un mayor uso de esquemas APP para el financiamiento de infraestructura en sectores como cogeneración de energía, transporte, agua, turismo y desarrollo urbano.

Asimismo, el plan incluye proyectos sustentables mediante construcciones y transporte con consumo eficiente de energía, en adición a proyectos renovables.

Por otro lado, Ibáñez dice que el Plan Nacional de Infraestructura considera 105 compromisos en obras físicas, de los cuales ya se están licitando 24, entre los más importantes están los trenes México-Querétaro y México-Toluca, así como el tren transpeninsular de Mérida a Quintana Roo, que proporcionará a la región un mayor nivel de conectividad, turismo, empleo y oportunidades de crecimiento.

Recientemente, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) emitió las bases para construir el viaducto elevado en la autopista Cuernavaca-Acapulco, 28 km de obra pública donde participarán ICA, IDEAL, Tradeco, Gusta y OHL.

En materia portuaria, EPN pretende que Veracruz, Altamira, Manzanillo y Lázaro Cárdenas sean puertos de clase mundial. De igual manera, promueve la construcción de nueve terminales de carga diversa, y pasar de 5 a 8.5 millones de contenedores y de 860 a 1 millón 300 mil vehículos movilizados en los puertos.

Proyectos Estratégicos de Infraestructura
Tipología de proyecto No. Proyectos Inversión estimada 2013-2018*
Proyectos para el desarrollo económico
Infraestructura industrial 9 12, 775
Infraestructura turística 10 2,145
Infraestructura rural 8 29,960
Infraestructura de prevención 5,639
Subtotal 27 50, 518
Proyectos para la competitividad logística
Infraestructura de petróleo y gas 20 119, 251
Infraestructura eléctrica 12 42, 821
Infraestructura de agua y saneamiento 6 5, 827
Infraestructura de transporte 24 57, 255
Infraestructura de telecomunicaciones 7 1, 300
Subtotal 69 226, 454
Proyectos para el desarrollo social urbano
Desarrollo económico urbano 1 11, 292
Transporte urbano 1 15, 433
Redes de conectividad urbana 1 6, 671
Aguas y saneamientos urbanos 1 14, 735
Educación y capacitación 1 2, 945
Telecomunicación para la seguridad 1 2, 778
Subtotal 6 53, 854
Total 109 330, 827
*millones de dólares
Fuente: Estudios de Integración de Proyectos de Infraestructura, Tomo I y II, 2012; Colegio de Ingenieros Civiles de México

Anunció además cuatro nuevos libramientos en zonas urbanas y la construcción de 371 nuevos kilómetros de vías férreas, así como la instalación de señalización de última generación.

Según el presidente de AMERIC, si se hacen las reformas estructurales y si se logra gestionarlas de manera eficiente, México, a través de su mercado interno y externo y su inigualable posición geográfica, puede explotar su crecimiento al máximo.

“Existen todavía muchas áreas donde se puede construir, instalar empresas, etcétera. Lo que necesitamos es que las reformas realmente ayuden a darles ese sentido de seguridad a todos los inversionistas y siga atrayendo empresas extranjeras”, dice Muñoz.

Reforma Energética
La reforma ha encontrado voces divergentes. En el caso del representante de AMERIC, la Reforma Energética Integral busca generar las condiciones institucionales y políticas para el impulso de la inversión en desarrollo de tecnología e infraestructura para la exploración, explotación, producción y refinación en materia de hidrocarburos, y así aumentar la participación de la iniciativa privada.

“El asunto es polémico –dice Muñoz–, sin embargo, a nosotros como instaladores nos va a beneficiar en la medida en que participemos conjuntamente con quienes necesiten de los servicios  que ofrecemos e incentiven la cadena productiva del gremio.

“La reforma propone multiplicar el trabajo para aquellos desarrolladores que estén capacitados, que tengan el nivel necesario de experiencia y que estén certificados por Pemex. No obstante, contempla también diversos vicios a los que los contratistas debemos de poner atención. Por ejemplo, los famosos proyectos Pidiregas, en que las firmas españolas suelen acercarse al Gobierno antes de cualquier entidad pública y así conseguir la adjudicación de los contratos sin entrar a ninguna licitación o concurso de por medio”, anota el ingeniero Muñoz.

LAPP
En cuanto a inversión en infraestructura, no puede instituirse únicamente en el gasto de Gobierno. En este sentido, la apertura de los canales de financiamiento de la Ley de Asociaciones Público Privadas (LAPP) es indispensable para alcanzar las metas que en materia de infraestructura ha trazado la administración federal, dice González.

La CICM ha revelado que, para fortalecer la inversión en infraestructura en México, el Gobierno planea desarrollar modificaciones en la LAPP y crear una agencia que ayude a desarrollar e impulsar las APP dentro de Pemex, en el marco regulatorio de las Afores, para las energías renovables y el financiamiento de la transición energética. Pues los niveles de inversión en infraestructura para este sexenio no serían factibles sin la participación del sector privado.

Con base en lo anterior, González comenta que el sector público promedió durante este periodo un crecimiento anual de 5.1 por ciento; mientras que el privado presentó una media de 4.1. Sin embargo, el CICM prevé que la participación del sector privado en infraestructura logre un equilibrio y alcance niveles de hasta un 40 por ciento, ya sea como socio financiero o mediante el establecimiento de APP que permita acelerar el desarrollo de la infraestructura.

Perspectivas
“Tradicionalmente, el primer año de una administración es de un crecimiento económico modesto, y en el ámbito internacional los riesgos de una nueva desaceleración no pueden minimizarse. Por otra parte, habrá que estar atentos a la definición sobre el enfoque y las prioridades del nuevo Gobierno en materia de la edificación integral”, comenta Muñoz.

Sin embargo, dice Muñoz, también vemos que la cantidad de inversión que está haciendo el Gobierno Federal no es suficiente. De modo que por eso se necesita que la industria privada también participe.

Por otro lado, el Presupuesto de Egresos de la Federación 2013 registra un balance positivo en cuanto al total de recursos dispuestos para infraestructura. “Sin embargo, la SCT y el Sector Salud tienen reducciones que ascienden a 16 mil 143 millones de pesos hasta el momento.

“Mientras tanto, los analistas pronostican que a través de la inversión pública federal, en 2018, México habrá alcanzado el 8 por ciento del PIB y la suma de la inversión pública y privada representarán el 20 del PIB”, comenta González.

Aunado a esto, declaran que se generarían 1.5 millones de puestos de trabajo en la industria de la construcción de manera directa y 800 mil indirectos. El total de oferta laboral creada en ese periodo sería de alrededor de 2.5 millones.

Para llegar a esa meta, manifiesta González, México cuenta con cimientos sólidos para el desarrollo del sector infraestructural y el surgimiento de fuentes alternas de financiamiento, como fondos especializados en infraestructura; sin embargo, existen otras importantes áreas de oportunidad que deben ser fortalecidas con el fin de agilizar la salida al mercado de los proyectos, creando un círculo virtuoso entre los que conforman el sector.
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