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Brasil el gigante sudamericano

Con una población de casi 198.7 millones de habitantes, el país se coloca entre las 10 primeras economías del mundo y como uno de los mayores consumidores de energía en la región.

Por Antonia Tapia.

Brasil es la sexta economía del mundo. Con un Producto Interno Bruto (PIB) de 2 mil 253 billones de dólares, durante los últimos años ha sido una de las economías emergentes más atractivas para los mercados internacionales. Sus inversiones extranjeras, según el Ministerio de Economía, se calculan en 70 millones de dólares anuales. En materia energética, es el primer consumidor de Sudamérica y uno de los 10 primeros del mundo.

A lo largo de su territorio, el país dispone de abundantes y diversificadas fuentes de energía. Sus reservas petroleras garantizan su autoabasto, además de que el país desataca a escala internacional por ser especialista en perforación de pozos en aguas profundas. En cuanto a energías renovables, han sido pioneros en el empleo de etanol y biodiesel, y luego de China y Canadá, son el tercer productor hidroeléctrico del mundo.

De acuerdo con información del Ministerio de Minas y Energía del país, la matriz energética de Brasil se compone de 57.6 por ciento de energías no renovables (petróleo y derivados, 39.2 por ciento; gas natural, 11.5 por ciento; carbón mineral y derivados, 5.4 por ciento, y Uranio 1.5 por ciento) y 42.4 por ciento de energías renovables (13.8 por ciento hidroelectricidad, 9.1 por ciento leña y carbón vegetal, 15.4 por ciento derivados de caña de azúcar, otras renovables, 4.1 por ciento). Casi 95 por ciento de sus habitantes tiene acceso a la electricidad y 99 por ciento de sus ciudades cuenta con redes de distribución de energía, por lo que existen en el país más de 61.5 millones de puntos de conexión. Las energías renovables generan 90 por ciento de la electricidad, con la hidroelectricidad como principal fuente energética.

A raíz del crecimiento económico que se registró durante los últimos años, la nación debió aumentar su suministro de electricidad en 6 gigawatts (GW) por año. De acuerdo con algunos estudios del Ministerio de Minas y Energía, para 2030 se necesitarán 120 mil megawatts (MW) adicionales para cubrir las necesidades del mercado. Por ello, el Plan de Expansión de Energía a 10 años prevé un aumento anual de 5.1 por ciento en la demanda de electricidad y de 71 GW en la capacidad instalada del país. Según fuentes oficiales, para 2019 se pretende contar con 178 GW de energía instalada, de los cuales 79 por ciento provendrá de fuentes renovables.

La década del 50
En Brasil, la intervención del Estado en el sector energético aconteció durante el segundo mandato de Getulio Vargas. En 1952 se creó el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que desempeñó un papel clave en la expansión del sector público dentro del sector eléctrico brasileño, que desde fines del siglo XIX se encontraba en manos de la iniciativa privada.

Durante estos años se constituyen empresas como Petróleo Brasileiro (Petrobras) y el BNDES, que a través de sus recursos financian diferentes obras de infraestructura energética y transporte, las cuales posibilitaron el surgimiento de las primeras empresas en el sector eléctrico. Dentro del contexto de inversiones estatales, bajo el gobierno progresista de João Goulart, en 1962 se concreta un viejo anhelo de Getulio Vargas: el surgimiento de Eletrobras, empresa en la que recaería el abastecimiento de energía eléctrica al territorio brasileiro.

Tras el golpe de estado de 1964 –que apoyó Estados Unidos–, se clausuró el modelo de estatización nacional que había iniciado Getulio Vargas en 1935 y se instaura –al igual que en otros países de la región– una dictadura militar que durara casi dos décadas. Durante estos años, la economía de Brasil, gracias a los préstamos otorgados por el Fondo Monetario Internacional, mejoró considerablemente; sin embargo, su tasa de endeudamiento con el organismo internacional aumentó significativamente, porque disminuyeron los salarios, se profundizó la desigualdad social y se intensificó la represión y la violación a los derechos humanos.

La liberalización de la economía, el acceso crediticio internacional, el crecimiento de la industrialización y la expansión del mercado internacional permitieron que durante el denominado “Milagro Brasileño” se concretaran majestuosas obras de infraestructura. Ejemplo de ello fue la represa binacional de Itaipu. Este ambicioso proyecto, que también contó con el apoyo de la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner, comenzó a construirse en 1974. En ese entonces, la obra, además de mejorar la imagen de los gobiernos militares, fue vista como una poderosa alternativa energética tras desatarse la crisis petrolera que tuvo lugar en 1973.

Itaipu se terminó de construir en 1984 y actualmente es reconocida internacionalmente como la mayor hidroeléctrica del mundo. Cuenta con 20 unidades generadoras y 14 mil MW de potencia instalada; provee más de 17 por ciento de la energía consumida en Brasil y abastece 72.5 por ciento del consumo paraguayo. De acuerdo con datos publicados por la Central, en 2013 produjo aproximadamente 98 mil 287 millones de megawatts/hora.

Especificaciones mil tep 12/11% Estructura %
2011 2012 2011 2012
No renovables 152.529 163.365 7,1 56,0 57,6
Petróleo y derivados 105.172 111.193 5,7 38,6 39,2
Gas Natural 27.721 32.598 17,6 10,2 11,5
Carbón mineral y derivados 15.449 15.287 -1,0 5,7 5,4
Uranio (U3O3) y Derivados 4.187 4.286 2,4 1,5 1,5
Renovables 119.809 120.242 0,4 44,0 42,4
Hidráulica y Electricidad 39.923 39.181 -1,9 14,7 13,8
Leña y carbón vegetal 25.997 25.735 -1,0 9,5 9,1
Derivados de caña de azúcar 42.777 43.572 1,9 15,7 15,4
Otras renovables 11.113 11.754 5,8 4,1 4,1
TOTAL 272.338 283.607 4,1 100,0 100,0
() 432 CGH (<1 MW); 460 PCH (de 1 a 29,99 MW) MW y 172 UHE (de 30 MW en adelante)

El milagro desastroso
En 1984, la deuda interna de Brasil era de 30 mil millones de dólares y la deuda externa superaba los 90 millones de dólares. La inflación ascendió a 200 % y se incrementó significativamente el desempleo, lo que exacerbó la pobreza.

Un año después, tras el fracaso de la estabilización económica, comienza el proceso de transición democrática que culminaría en 1990 con la elección de Fernando Collor de Mello, quien adoptó las políticas económicas emanadas del Consenso de Washington y que, tras dos años de gobierno, debió renunciar por comprobarse su participación en actos de corrupción.

Durante la década de 1990, la tendencia política de Brasil se mantuvo con los gobiernos de derecha. En las elecciones de 1994, resultó electo Fernando Henrique Cardoso. Durante su mandato, el modelo que desde 1965 se caracterizó por una estrategia exportadora de estado multinacional, preparó el terreno para la entrada del neoliberalismo. El resultado: se privatizaron las industrias del Estado que estaban asociadas con los sectores de la siderurgia, petroquímica y fertilizantes. El papel del Estado se minimizó y a finales de 1994 se implementó el Plan Real, el cual logró estabilizar la inflación.

La avanzada privatizadora
Durante el mandato de Cardoso, una de las empresas privatizadas fue Petrobras. Creada en 1953 bajo el segundo mandato de Getulio Vargas, en 1997 dejó de pertenecer al Estado. Actualmente, la empresa es de carácter semipúblico con presencia mayoritaria del Estado e inversores extranjeros. Opera en 25 países y se encuentra entre las primeras compañías petroleras del mundo. De acuerdo con datos de la empresa, en 2013 su ganancia neta fue de 23 mil 570 millones de reales (aproximadamente, 133 mil millones de pesos).

Petrobras es reconocida internacionalmente por su producción tecnológica y explotación de petróleo y gas natural en aguas profundas. En 2008 la empresa descubrió reservas a 2 mil metros bajo el nivel del mar; esta área se considera uno de los depósitos de petróleo ligero y de gas más grandes del mundo. En los años 90, la distribución de la energía eléctrica también se privatizó, no obstante, la ola privatizadora no penetró en la generación de electricidad que en casi un 90 por ciento controla el Estado.

Capacidad instalada de generación eléctrica
Fuente Nº usinas Potencia instalada (MW) Estructura % Potencia media por usina
Hidroeléctrica () 1.064 84.294 69,7 79
Gas 145 13.261 11,0 91
Gas Natural 105 11.415 9,4 109
Gas Industrial 40 1.845 1,5 46
Biomasa 454 9.992 8,3 22
Caña  de azúcar 365 8.180 6,8 22
Biogás 19 79 0,1 4
Otras 70 1.733 1,4 25
Petróleo 1.007 7.221 6,0 7
Nuclear 2 2.007 1,7 1004
Carbón mineral 11 2.304 1,9 209
Eólica 84 1.886 1,6 22
Solar 8 8 0,01 1
TOTAL 2.778 120.973 100,0 44
Importación   5.850    
Disponibilidad total   126.823    
() 432 CGH (<1 MW); 460 PCH (de 1 a 29,99 MW) MW e; 172 UHE (de 30 MW en adelante)

Líder mundial de generación de energía
En Brasil, la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL), creada en 1996, es el organismo encargado de conceder derechos de explotación a los agentes entrantes.

En cuanto a energía, los principales organismos en materia de regulación son la Secretaría de Estado de Energía, responsable directa de la política energética del país y de conducir las actividades del sector, y la ANEEL, la cual es también reguladora independiente con competencias en aspectos relevantes como concesión de licencias, fijación de tarifas, desarrollos del sistema de regulación, arbitraje, competencia, calidad de suministro, entre otros.

Brasil es líder mundial en la construcción de plantas hidroeléctricas y en el uso de fuentes renovables para la generación de energía eléctrica. A fin de sostener el crecimiento de la economía, el suministro de electricidad ha aumentado en 6 gigawatts cada año. Algunas previsiones indican que 120 mil megawatts adicionales serán necesarios en 2030, para satisfacer las necesidades del mercado.

El Plan de Expansión de Energía a diez años del Ministerio de Minas y Energía, prevé un aumento anual de 5.1 por ciento en la demanda de electricidad entre 2009 y 2019, un aumento de casi 71 gigawatts en la capacidad instalada del país. Para 2019, el centro de generación de electricidad tendrá aproximadamente 178 gigawatts de energía instalada, de los cuales 79 por ciento vendrán de fuentes renovables.

En cuanto a biocombustibles, Brasil es el mayor productor y exportador de etanol del mundo. Desde 1974, Petrobras ha sido pionera en abastecimiento y distribución de este tipo de biocombustible que no se encuentra subsidiado. Según estimaciones del Ministerio de Minas y Energía, la producción que actualmente es de 28 mil millones de litros, aumentará a 60 mil millones de litros al año para 2019.

Crisis económica y resurgimiento
Al igual que en otros países de la región, 2002 fue el año en que el modelo neoliberal tocó fondo y se desplomó. Durante las elecciones de ese año, con la llegada de Luiz Inácio Lula da Silva a la presidencia, se logra estabilizar la economía al controlarse la inflación y comenzar con la implementación de diferentes planes de inclusión social. Se reformó el Sistema Tributario y el Sistema de Previsión Social. Del mismo modo, comenzó un periodo de desendeudamiento con los organismos internacionales.

Los años posteriores continuaron con un crecimiento acelerado gracias a la expansión del consumo interno y al aumento de las exportaciones. La reforma agraria, sin embargo, para eso años sólo había alcanzado el uno por ciento de lo esperado.

A finales de 2008, debido a la crisis económica que se desató en Estados Unidos, la economía de Brasil comenzó a dar signos de desaceleración, aun así, se continuó profundizando en diferentes políticas sociales y se invirtió, a través del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), en obras de infraestructura. A finales de 2010, ganó las elecciones Dilma Rousseff, ex ministra de Minas y Energía y jefa de gabinete durante los dos mandatos de Lula da Silva. Según un estudio publicado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la economía brasileña se expandió 2.3 por ciento anual y se espera que este año el crecimiento de su PIB sea moderado. De acuerdo con información del Ministerio de Economía, sus reservas son de 376 mil millones de dólares y su deuda externa de 330 mil millones de dólares, de los que sólo 7 por ciento de ese monto es de corto plazo; por lo que, según aseguran desde el ministerio, las necesidades de financiación inmediatas son muy pequeñas.

00a00041253La transformación de Eletrobras y la universalización de la electricidad
Con presencia en todo Brasil, Eletrobras cuenta con una capacidad instalada de 42 mil 333 MW de generación y dispone de 55 mil 118 km de líneas de transmisión que cubren aproximadamente 52 por ciento de la superficie total del país, la cual asciende a 8 millones 515 mil 767 kilómetros cuadrados, casi cinco veces más que el territorio mexicano. De acuerdo con datos del Ministerio de Minas y Energía, la longitud total del sistema de transmisión de energía que se alcanzó en diciembre de 2012 fue de 106 mil 700 km.

En Brasil, la generación de electricidad depende en 70.1 por ciento de la energía hidráulica, 7.5 por ciento del gas natural, un 6 por ciento de la biomasa, 2.7 por ciento de los derivados de petróleo, 2.7 por ciento de la energía nuclear, un 1.6 por ciento del gas industrial, 1.4 por ciento del carbón mineral y 0.9 por ciento de la energía eólica.

Según información del Ministerio de Minas y Energía, en 2012 se sumaron 3 mil 983 MW de potencia instalada (1 mil 463 MW hidráulica, 917 MW biomasa, 456 MW energía eólica, 394 MW pequeñas centrales hidroeléctricas, 360 MW carbón mineral, 218 MW aceite y 176 MW gas natural).

Eletrobras es una compañía de economía mixta y capital abierto; el Gobierno Federal posee el 54.46 por ciento de las acciones ordinarias, lo que le brinda el control accionario de la empresa. Ofrece soporte a programas estratégicos del gobierno como el Programa de Incentivo a las Fuentes Alternativas de Energía Eléctrica (Proinfa), el Programa Nacional de Universalización del Acceso y Uso de la Energía Eléctrica (Luz para Todos) y el Programa Nacional de Conservación de Energía Eléctrica (Procel). Con carácter de holding, controla parte de los sistemas de generación y transmisión de energía eléctrica de Brasil a través de seis subsidiarias: Eletrobras Chesf, Eletrobras Furnas, Eletrosul, Eletrobras Eletronorte, Eletrobras CGTEE y Eletrobras Eletronuclear. Además, posee la mitad del capital de la Central Hidroeléctrica de Itaipu Binacional. También está a cargo del Centro de Investigaciones de Energía Eléctrica y Eletrobras Eletropar.

En el área de distribución actúa por medio de: Eletrobras Amazonas Energía, Eletrobras Distribución Acre, Eletrobras Distribución Roraima, Eletrobras Distribución Rondônia, Eletrobras Distribución Piauí y Eletrobras Distribución Alagoas.

Según el Ministerio de Minas y Energía, en 2012 la oferta interna de energía eléctrica alcanzó 592.8 TWh, superando en 4.4 por ciento los datos de 2011, que registraron 567.6 TWh. En lo que respecta al volumen, se dio un aumento significativo en la oferta de gas natural, con 86.3 por ciento, y en la generación de biomasa, con 32.5 por ciento. Respecto de la energía eólica, esta fuente también marcó un fuerte crecimiento de 87 por ciento, con lo que aumentó, entre 2011 y 2012, de 2.705 GWh a 5.050 GWh. En cuanto a energía hidráulica, los porcentajes fueron similares a los del año 2011, pues se obtuvo un 76.9 por ciento de oferta.

Finalmente, en cuanto a la universalización de electricidad, desde 2009 se han implementado diferentes soluciones energéticas que incluyen energías renovables como biogás, biomasa, sistemas híbridos y energía fotovoltaica.
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