ColumnaHistórico de la revistaOpinión

¿Cuál es el rumbo?

Antes que nada, mis queridos lectores, feliz año nuevo, espero hayan pasado la víspera navideña en paz y armonía, rodeados de sus familiares y amigos; que este año nuevo los llene de realidades en sus expectativas y planes.

Ahora bien, iniciamos el 2015 con un tema por demás inquietante para casi todos los mexicanos, tal es el caso del rumbo del país, lo que hoy en día se ha querido llamar crimen organizado para justificar las transgresiones políticas, aunado a la falta de empleo, que cada vez va en aumento.

¿Cómo impacta lo anterior a nuestro sector de la construcción? Por desgracia, hace ya más de 100 años que nos encontramos secuestrados por seudopolíticos que, en lugar de amar a su patria y buscar el bien común, provocando con ello un crecimiento económico, industrial, tecnológico, médico, científico y, en el sector de la construcción, nos han sumido en una total y absoluta incertidumbre acerca del destino de México. Con tristeza continuamos observando la destrucción de nuestra patria de una manera sistemática.

Para la mayoría de los ciudadanos, el sexenio de Enrique Peña Nieto no ha destacado por su claridad económica, social y política, como tampoco por ser un moderador en el cobro de impuestos, pues, como ya he mencionado en otras ediciones, el impuesto nunca debe ser gravoso para quien lo cause y debe servir para obras de bien común, no para que se dilapiden, en el mejor de los casos.

Es así como las obras continúan aglutinándose en las grandes empresas constructoras nacionales o internacionales, el resto, entre las pequeñas y medianas, que con base en notables esfuerzos intentan por todos los medios sostenerse y mantenerse dentro del mercado nacional a cualquier costo, el cual, por desgracia, hoy no está ofreciendo la seguridad y certeza que los sectores y los mercados deberían otorgar a quienes se dedican a la obra de una manera general.

Recordemos que uno de los sectores más importantes de la economía, a nivel mundial, es el de la construcción, tanto pública como privada. Cabe destacar que éste es uno de los factores que nos puede mostrar rápidamente si un país se encuentra en crecimiento o en recesión.

En el caso de México, no existe una continuidad que permita llevar a cabo la construcción al ritmo que hoy en día la vida y las necesidades requieren y / o demandan. Reiteradamente, los contratistas se debaten entre seguir firmando contratos contrarios a sus intereses, por una parte, y ante la incertidumbre de que una vez firmados y habiendo puesto el mayor interés, la mayor capacitación, capital y experiencia en ellos, al término les sean o no pagados.

Asimismo, el constructor enfrenta adversidades en todos los ámbitos, desde el privado hasta el público. Las grandes obras públicas se realizan por medio de licitaciones, al igual que algunas obras privadas, las cuales se llevan a cabo siguiendo el mismo esquema: buscar abaratar el precio sin importar el sacrificio de espacios y la calidad de los materiales.

Por lo anterior, no debemos dejar de pensar que, además de contar con excelentes contratistas en México, debemos aprovechar las situaciones que se presentan en el mercado, con el propósito de encontrar aquellas soluciones que nos permitan, a pesar de las grandes vicisitudes, salir avante.

Que tengan un excelente año, se los deseo de todo corazón.
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Felipe Lascurain
delascurain.consultoreslegales@e-management.mx
Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad Iberoamericana. A lo largo de su carrera, adquirió una amplia experiencia en la asesoría a empresas dedicadas al ramo financiero, seguros, inmobiliario y construcción, tanto en su planeación como en su parte corporativa y legal.

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