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Normativa para centros de datos de alto desempeño

La conectividad de las empresas, la virtualización de servidores y la consolidación de aplicaciones en la nube han hecho de los centros de datos una de las instalaciones más importantes de la actualidad. Un grupo de expertos desarrolló recientemente una NMX que regula sus rasgos operativos, de acuerdo con las necesidades del mercado nacional

Por Karemm Danel y Christopher García

En el mundo actual, imaginar el día a día sin conexión a internet en cualquier dispositivo parece algo imposible. Esta tendencia global a estar perpetuamente conectados ha hecho que los centros de datos se conviertan en punto clave de los mercados.

A escala mundial, 2 por ciento de la energía producida es utilizada por un centro de datos, cifra que se ha mantenido desde hace más de cinco años; solamente en Estados Unidos, aproximadamente 4 por ciento de la energía se emplea en estos sitios.

El crecimiento de las conexiones, incluso a nivel doméstico, ha vuelto estas instalaciones prioritarias. Desde hace poco más de 10 años, a fin de crear las mejores condiciones de instalación para los servidores que permiten dicha conectividad, se han generado estándares internacionales que regulan las características de los centros de datos para garantizar una disponibilidad operativa casi permanente, que tener cubra la demanda de esta clase de servicios. Además, con la búsqueda de alcanzar la smart grid, la necesidad de contar con centros de datos robustos crece y exige una oferta capaz de cumplir lo requerido.

Los centros de datos suelen clasificarse según su posibilidad de interrupción del servicio. Aquéllos con la más alta disponibilidad se denominan TIER 4, cuya probabilidad de falla anual es inferior a 2 minutos.

La complejidad de un sistema que logre tal disponibilidad es considerable. Diversos organismos mundiales establecen las características de sus sistemas, de acuerdo con parámetros generales de operación. Sin embargo, como en muchos casos, la geografía y la normativa local del sitio de instalación suele considerar parámetros distintos, debido a una gran diversidad de elementos, y que pueden resultar problemáticos para el cumplimiento de las exigencias. “Suelen copiarse tal cual muchas normas internacionales existentes, imposibles de aplicar en México y que poca gente conoce, como la de metrología y normalización, que establece que es necesario expresar los números dentro de una norma mexicana utilizando la coma decimal, cuando nosotros utilizamos el punto decimal. Ese tipo de circunstancias tan absurdas y básicas muchas veces generan problemas en el uso de las normas”, ejemplifica José Alberto Llavot, gerente de Preventa de la División IT Business de Schneider Electric México.

De acuerdo con Llavot, la normatividad internacional comenzó a cobrar importancia desde hace mucho tiempo, pero México no estaba completamente preparado para su cumplimiento. “Las normas internacionales son generadas por organismos certificadores a nivel global, cuyo negocio consiste en certificar las instalaciones, aspecto que genera costos bastante onerosos para las empresas o instituciones que buscan certificarse”.

Ante ello, un conjunto de especialistas en el tema buscó definir las necesidades reales del mercado mexicano para llevar sus centros de datos a un nivel de disponibilidad óptimo, que derivó en la creación de la NMX: Diseño, construcción y operación de centros de datos de alto desempeño (CDAD) sustentable y tecnológico.

En principio, la norma buscaba lograr alta disponibilidad de operación para los centros de datos, pero entre más empresas y organismos se adicionaban al grupo de trabajo, se constató que el alcance podía ser mucho mayor, de suerte que no sólo se le dio un enfoque de diseño y operación, sino de construcción. Además, se planteó el objetivo de lograr alta disponibilidad operativa y eficiencia energética, con miras a que lograran el mayor nivel de sustentabilidad.

Estos objetivos hicieron que el proceso fuera prolongado. No obstante, para el ingeniero Llavot la principal razón fue que no es copia de ninguna otra norma, “sino que toma información de los estándares internacionales y utiliza las normas oficiales mexicanas para hacer una mezcla de lo que estamos haciendo aquí y lo que está sucediendo afuera. Su desarrollo llevó casi cinco años y contó con la participación de fabricantes de varios rubros, como Schneider; 3M, Siemens; Charofil; Rittal, entre otros, estableciéndose que la norma estaría enfocada en instalaciones de centros de datos y no precisamente a servidores o sistemas de comunicaciones, dado que no participaron empresas de este ramo”, aclara.

Además de dichas empresas, participaron integradores y contratistas de la industria; por el lado académico, participó la UNAM, institución que, en opinión de Llavot, fue realmente la detonadora de la norma mexicana, participando con el desarrollo del apéndice de arquitectura. También se involucraron la Asociación Mexicana de Empresas del Ramo de Instalaciones para la Construcción; el Instituto Mexicano del Edificio Inteligente; la Cámara Nacional de la Industria de la Electrónica y las Telecomunicaciones, y los organismos que validan la norma: la Asociación Nacional de Normalización y Certificación del Sector Eléctrico (Ance), el Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y Edificación (ONNCCE) y Normalización y Certificación Electrónica (Nyce).

La norma vio la luz a finales de 2014 y se convirtió en una de las más amplias que actualmente existen a nivel mundial para centros de datos. En su desarrollo, se definieron siete sistemas básicos, de cuya definición y desarrollo se encargaron distintos especialistas:

  • Gobernabilidad (Coordinador: Roberto Sánchez, RCDD, IMEI, BICSI)
  • Arquitectura (Coordinador: Gustavo Juárez, UNAM)
  • Energía (Coordinador: Vicente Berrocal, AMERIC)
  • Enfriamiento (Coordinadores: Huberto Saucedo, AMERIC, y José Alberto Llavot, Schneider Electric)
  • Salvaguarda (Coordinador: Marco Tulio Munguía, RCDD, 3M, BICSI)
  • Seguridad (Coordinador: José Alberto Llavot, Schneider Electric)
  • Sistemas de transporte de tecnologías de la información (Coordinador: Miguel Aldama, RCDD, Siemens, BICSI)

De igual manera, se establecieron cuatro tipos de centros de datos. El tipo 1, a grandes rasgos, es el nivel con menor disponibilidad operativa, mientras que el tipo 4 es el que presenta la mayor. Cada tipo cuenta con diversos requerimientos para cada uno de los apéndices considerados en la norma. También evalúa los centros de datos a partir de su sustentabilidad, lo cual se logró a partir de una métrica internacional adaptada al mercado mexicano, a la que se nombró Parámetro de Uso Eficiente de Energía (PUEe). Éste determina qué tan eficiente es el centro de datos, con lo cual se estableció el nivel de cumplimiento en sustentabilidad.

Uno de los lineamientos que desde el inicio dispuso el ingeniero Roberto Sánchez, coordinador General de la norma mexicana, “fue que debía ser abierta hacia los fabricantes, estableciendo las mejores características de instalación, pero que no se limitara a una marca en particular”, recuerda Llavot.

Al evaluar elementos de la diversidad que engloba un centro de datos, la norma requirió que más de un organismo certificador la avalara. “Abarca muchas áreas de las instalaciones y eso complicaba su creación. Al momento de concluir el primer borrador y sus apéndices, nos acercamos a los organismos certificadores y nos dimos cuenta de que por su alcance no podía ser avalada por un solo organismo certificador”, explica Llavot.

Otra de sus características es que establece diseños de centros de datos de forma modular, lo que significa que permiten la adaptación de los sitios a sus necesidades de crecimiento, con un consumo de energía según la demanda real y permite hacer ajustes respecto de las características del consumo de los usuarios que se atienden.

Por otro lado, la complejidad de la norma hace necesaria la consultoría de expertos para el desarrollo de los centros de datos, de modo que cumplan con las exigencias. “Resulta tan amplia que requiere de alguien que dé los lineamientos generales de una guía de la instalación. Los centros de datos son de las instalaciones más complejas que existen y ser experto en centros de datos implica serlo en arquitectura, energía, aprovechamiento y salvaguarda. Un profesional que hable de este nivel de expertise en todas las áreas es muy difícil de encontrar”, acota el ingeniero.

Al respecto, Llavot señala que aún no existe una figura que verifique el cumplimiento de la norma, si bien ya se evalúan algunas posibilidades. “Se está analizando cuales serán los procesos de evaluación para que los organismos certificadores se conviertan en el parámetro de evaluación. Se ha llegado a la conclusión de que los organismos certificadores serían los más adecuados, y los que se están haciendo presentes para ser los organismos de evaluación son Ance, ONNCCE y Nyce; sin embargo, no son los únicos, el Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas tiene un área de peritos en centros de datos y por el nivel de expertise que manejan es candidato a certificar la norma, pero eso aún está en desarrollo”.

Si bien la norma evalúa también la construcción, es aplicable para centros de datos nuevos y existentes. En su contenido, se diferencian las exigencias para cada tipo, de manera que quien cuente ya con un centro de datos y desee llevarlo a un nivel de disponibilidad mayor cuente con la referencia adecuada para poder desarrollarlo.

En este sentido, cada sistema de un centro de datos se evalúa de manera independiente y el certificado describe qué nivel se cumple en cada área, con lo que el usuario obtendrá el nivel que realmente necesita, no hará inversiones innecesarias y podrá certificar cada aspecto paulatinamente, según sus necesidades y posibilidades de inversión. “Si es un centro de datos donde se busca tener un nivel alto de disponibilidad, pero no se quiere en todos los sistemas, el usuario puede hacer la inversión paulatina, según su disponibilidad por sistema y en un periodo de tiempo determinado, de manera que cuente con la posibilidad de hacer inversiones más diversificadas”, señala Jorge Alberto Llavot.

Esta flexibilidad permite llevar a cabo una evaluación puntual y enfocada en cada sistema, lo que permite cumplir con mayor facilidad cada exigencia, sin que se obstaculce el proceso general.

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