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¿Es tiempo para la biomasa?

Por Ángel Martínez

El desperdicio de uno es el oro de otros, suele decirse. Nada más cierto tratándose de la biomasa, que ha hecho de los residuos biológicos una latente fuente de energía. Latente para México, pues en otros países es ya toda una realidad. En Suecia, por ejemplo, la biomasa aporta hasta 48 % de la energía total del país, cubriendo diferentes necesidades. Según el informe La biomasa en la transición energética de México, Suecia se planteó un esquema de sustitución de dependencia del petróleo desde 1980, de tal modo que hacia 2008 el país europeo contaba con 30 plantas energéticas, responsables de suministrar alrededor de 10 TWh de electricidad, a partir de 48 % de sus residuos sólidos urbanos (RSU).

Otros casos notables los constituyen Brasil y Estados Unidos. Del primero, según palabras de Jorge M. Huacuz Villamar, investigador del Instituto de Investigaciones Eléctricas (IIE): “Todo depende de la vocación que tienen los países en el sector agrícola. El clima en Brasil y sus grandes territorios lo han llevado a tener una gran capacidad desde este punto de vista. Desde el punto de vista del bioetanol o bioalcohol, su producción data de más 100 años; desde entonces tomaron esa línea y la han ido transmitiendo. Es por ello que han sido líderes en bioetanol a partir de la caña de azúcar”.

Para el caso de Estados Unidos, el investigador del IIE establece que “lo que dio pie, en su momento, a sus grandes plantaciones de maíz para el desarrollo agropecuario, se han convertido en extensiones territoriales que se han adaptado al mercado del grano, que fundamentalmente se utiliza para la engorda de ganado. Ello ha alcanzado para nivelar los altibajos del consumo produciendo combustible. Estados Unidos se ha consagrado en bioetanol a partir del maíz”.

Asimismo, el investigador aclara que, para el caso de México, la producción de la caña de azúcar es simbólicamente inferior; mientras que “el maíz usualmente es para consumo humano, por lo que tendríamos esa dificultad de destilar maíz para producir combustibles; de hecho, la ley ya lo prohíbe.”

La biomasa no sólo es un referente actual para el caso de los países mencionados en cuanto al aprovechamiento de desperdicios biológicos. Su utilización actual corresponde también a los esfuerzos mundiales que se hacen para contrarrestar los efectos del efecto invernadero y evitar alcanzar los 2 grados centígrados de aumento en la temperatura global actual.

Al respecto, la Red Mexicana para la Biomasa (Rembio), en su informe La bioenergía en México, estima que la participación de la biomasa para cumplir con las metas ambientalistas para 2050 debe ser de 60 por ciento. “En un análisis muy detallado sobre las perspectivas futuras de penetración de las fuentes renovables de energía, se estimó que para evitar concentraciones mayores a 440 ppm de CO2e atmosférico (es decir, para evitar un calentamiento mayor a 2 grados centígrados) en 2050, la biomasa debería abastecer 60 % del consumo total de energías renovables, al brindar 150 EJ/año”.

México, sin proyecciones inmediatas

Una investigación desarrollada por la Universidad Iberoamericana, y difundida a través del portal Ecoosfera, atisba una considerable fuente de energía en los desechos de la Central de Abasto de la Ciudad de México, los cuales, según la nota, llegan a 780 toneladas diarias, provenientes de desechos orgánicos como frutas, legumbres, hortalizas y flores. En consecuencia, la instalación de una biorrefinería para generar bioetanol a partir de estos residuos tendría un impacto positivo tanto a nivel económico local, pues la misma Central podría suministrar su misma energía, como ambiental, pues el tratamiento de los desechos supondría la disminución de la fauna nociva que se genera por esta situación.

Respecto de la viabilidad de este proyecto, el doctor e investigador del IIE asegura que tecnológicamente no hay ningún impedimento para que lo descrito se ponga en práctica; sin embargo, acota, “el asunto está en la economía de los costos”, dado que el costo de la tecnología para aprovechar la biomasa supera el promedio de otras alternativas ya posicionadas, como la solar o la eólica. El doctor Huacuz hace referencia a un ambicioso proyecto que se estaba generando en el Bordo de Xochiaca. “El proyecto en este sitio se detuvo cuando ya se habían hecho todos los análisis, cuando ya se había asignado a una empresa el trabajo. Esto indica que hay factores, que no son ni técnicos ni tecnológicos, que impactan la naturaleza de los proyectos y representan barreras para el desarrollo de biomasa”.

Para el investigador, en consecuencia, una de las problemáticas más evidentes para el desarrollo de esta energía está en la continuidad, pues a nivel municipal es complicado que un proyecto de biomasa coincida con el inicio de una gestión gubernamental. “Si hablamos de residuos sólidos municipales, hay muchas ciudades de tamaño medio que ya confinan su basura, pero nos enfrentamos con problemáticas de administración de los ayuntamientos, desde el punto de vista jurídico. Éstos, al durar tres años, no permiten desarrollar proyectos a largo plazo. Lo ideal sería tomar un proyecto cuando la administración va entrado”, recomienda.

Por su parte, Rembio proyecta una capacidad de generación de bioenergía de 3 mil 569 petajoules por año (PJ/año), sobre todo en manejo de bosques nativos, residuos de cultivos dedicados (esto es bagazo y otros), residuos agrícolas de cosechas, cultivos alimenticios, caña de azúcar para etanol, sorgo de grano para etanol, aceite de palma para biodiesel, residuo de ganado para biogás, entre otros. El investigador del IIE subraya que “las fuentes de biomasa son muy diversas. Estamos hablando de biocombustibles sólidos, de bioetanol, de biodiesel. Esta variedad de fuentes y de productos a lo que nos lleva es a una diversidad de circunstancias; cada circunstancia tiene sus pros y sus contras para impulsarla.”

Capacidad de la biomasa en el mundo

  • 11 millones de hogares se iluminan con biogás
  • 300 millones de hogares tienen estufas eficientes de leña
  • 38 mil MW de capacidad instalada para generación de electricidad mediante biomasa
  • 30 mil millones de litros de bioetanol se consumen al año

A pesar de que se cuenta con una legislación nacional desde 2008, concretada en la Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos, y que ésta es clara al establecer en sus primeros párrafos el uso de los bioenergéticos, a fin de “desarrollar la producción, comercialización y uso eficiente de los Bioenergéticos para contribuir a la reactivación del sector rural, la generación de empleo y una mejor calidad de vida para la población; en particular las de alta y muy alta marginalidad”, en la práctica da muestras de mera demagogia.

“¿Hasta dónde el desarrollo de los proyectos de biomasa se puede encaminar a generar electricidad en forma masiva, como para entregar electricidad en el mercado, según lo establece la Ley para el Fomento y Aprovechamiento de los Bioenergéticos? ¿Por qué no se tienen los resultados esperados, a sabiendas de que hay fuentes para generar biocombustibles?”, se pregunta el representante del IIE.

Si, para el caso de México, la reciente participación de las fuentes de energía renovable significó un hito en la historia energética nacional, no queda la menor duda de que el siguiente será cuando la biomasa tenga un papel protagonista. Y aunque debiera ser tiempo tiempo para la biomasa, el doctor Huacuz es claro al argumentar que “es tiempo para todas las energías renovables, pero la biomasa se ha quedado. Si uno mira las proyecciones hacia los próximos 15 años, no aparece”.

 

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