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Del circuito a las calles

Para todos los apasionados del automovilismo, existe una carrera que está marcando tendencia, no sólo por la innovación tecnológica que implica, sino también por el valor de sostenibilidad que comparte con el mundo. La Fórmula E redefine los límites de entretenimiento, sostenibilidad, tecnología e innovación, con el propósito de contribuir a la lucha contra el cambio climático

Por Danahé San Juan / Fotografías Ruben Darío Betancourt

La historia del automóvil comienza en el siglo XVIII cuando el escritor e inventor francés, Nicolas-Joseph Cugnot, construyó el Fardier, una especie de triciclo que sobre la rueda delantera cargaba una caldera y un motor de vapor. El siguiente siglo estuvo marcado por la obra de Siegfried Marcus, inventor alemán, quien fabricó el primer vehículo dotado de un motor de combustión interna con gasolina. Después de mucho trabajo, logros y fracasos, el inicio del siglo XX fue testigo de una producción masiva de vehículos, pues para entonces ya existían las compañías francesas Panhard et Levassor,  Peugeot y Renault, la norteamericana Ford Motor Company y la italiana FIAT (Fábrica Italiana de Automóviles de Turín).

El siglo XXI ha marcado tendencia con la producción de vehículos eléctricos e híbridos, pero son pocas las personas que los adquieren debido al alto costo y a la falta de infraestructura. Este es un problema que la Fórmula E pretende atacar al trasladar la tecnología de los vehículos de carreras a las calles. El objetivo es desarrollar tecnología sostenible y motores que funcionen con energía limpia para que la movilidad deje de ser un problema ambiental.

La oferta y la demanda
En el marco de la cuarta carrera de la temporada 2016-2017 de la Fórmula E, Roger Griffiths, jefe de equipo de Andretti en la categoría eléctrica, comentó que el equipo de ingenieros de la escudería busca desarrollar tecnología limpia que contribuya a cuidar el planeta. En mancuerna con TE Connectivity pretenden que, además de convertirse en una solución en términos ecológicos, los automóviles eléctricos cuenten con un buen diseño y velocidad. “Este tipo de tecnología nos da la oportunidad de ofrecer una solución a una urbe como la Ciudad de México, pero es importante que las ciudades se comprometan a proveer de la infraestructura necesaria para que los automóviles puedan operar”, comenta Griffiths.

En contraste, como un incentivo para el aumento en la demanda de autos híbridos y eléctricos en México, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) impulsa un programa para incrementar la infraestructura de recarga. Actualmente, la Ciudad de México, Nuevo León y Aguascalientes concentran la mitad de las 699 estaciones de recarga para autos eléctricos del país, también conocidas como electrolineras, de las cuales 477 son públicas (68 por ciento) y 222 privadas (32 por ciento).

Para cumplir el objetivo de multiplicar la infraestructura disponible, la CFE ha generado alianzas con universidades, empresas del sector automotriz, gasolineras y particulares interesados en adoptar este tipo de tecnología.

Tecnología de carrera
Los automóviles de la Fórmula E están equipados con baterías de 200 kW, con las cuales alcanzan velocidades de más de 233 km/hr. Esta velocidad provoca que los neumáticos sean mucho más ruidosos que el propio motor, lo cual genera contaminación sonora, debido a la cantidad de decibeles a los que están expuestos los pilotos, la escudería de los equipos, toda la gente de logística de la carrera y los espectadores. Esto representa un gran desafío para los ingenieros del equipo de Andretti, quienes trabajan para desarrollar nuevas tecnologías que cubran las necesidades de los autos de carreras de la Fórmula E. La innovación es posible gracias a que las carreras se presentan como una especie de laboratorio, en las que se crean mejores condiciones para los pilotos en pista y para los conductores en la vida diaria, entre otras aplicaciones. El compromiso se resume en la necesidad de producir vehículos eléctricos cada vez más seguros y ecológicos.

Este año Judith Henzel, primera mujer ingeniero residente con Andretti y una de las jóvenes más prometedoras de TE Connectivity, será quien colabore de tiempo completo para ofrecer las mejores soluciones para el buen funcionamiento interno y rendimiento del vehículo.

Henzel comenta que, en la actualidad, los tanques de gasolina se deben de llenar un par de veces a la semana, según el uso que se les dé. En cambio, un vehículo eléctrico, sólo se conecta para recargarse; una medida que reduce la contaminación por combustión y sonora.

Una parte fundamental de las carreras de Fórmula E suele ser el piloto y la relación que éste tiene con los ingenieros, desde el punto de vista tecnológico. Ellos son quienes miden el rendimiento del automóvil, estudian la pista y las acciones del piloto, de tal forma que si detectan mayor aceleración o conducción agresiva, por ejemplo, indicarán las medidas para optimizar su desempeño al volante.

El equipo de ingeniería, por su parte, es el que se encarga de desarrollar las innovaciones tecnológicas que permitirán marcar el futuro de la industria automotriz. Algunas de ellas son:

  • Frenado automático mediante sensores que detectan cuando la persona se ha quedado dormida al volante
  • Sensores que sustituyen a las cámaras de reversa, por medio de una luz de proximidad, para controlar los puntos ciegos
  • Internet de las Cosas que conecta el automóvil a la web para que el usuario acceda a sus aplicaciones
  • Radiadores para enfriar la batería, a través de glicerina (líquido que no conduce la electricidad)
  • Automóviles con cero emisiones a la atmósfera y combustible cien por ciento renovable
  • Neumáticos que se desempeñen perfectamente en cualquier condición climática y son susceptibles de reciclarse

Sostenibilidad
Para la Fórmula E, este concepto se basa en la idea de producir vehículos eléctricos  capaces de revolucionar el futuro de la movilidad en las grandes ciudades. Con ellos será posible garantizar que el transporte contribuya a reducir la contaminación del aire en las grandes ciudades. La sostenibilidad de estos medios de transporte podría basarse en el aprovechamiento de energías limpias, como la eólica, aunque actualmente, la electricidad es generada a partir de la fricción de los neumáticos con la pista. Esta acción favorecerá la transición a economías, sociedades y transportes amigables con el medioambiente, gracias a que la energía limpia no produce emisiones contaminantes. Los buenos resultados que arrojen estos vehículos incrementarán la producción y distribución de automóviles eléctricos para, en un futuro no muy lejano, lograr la autonomía, al no requerir de un conductor.

La Fórmula E estima que la cantidad de coches eléctricos aumentarán en un tercio en 2050, gracias a los esfuerzos por crear consciencia en los aficionados a las carreras de motor sobre la importancia de adoptar tecnologías limpias. Tan sólo en el mes de enero la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz registró que se comercializaron 564 vehículos híbridos y 29 eléctricos. Un total de 593, de los cuales el 42 por ciento se adquirió en la Ciudad de México. Mientras que en el mes de marzo se vendieron 137,012 vehículos ligeros, es decir, 17.2 por ciento  más que en 2016.

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