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Gestión Energética y de Activos: por un mejor desempeño del sector

Los sistemas de gestión de activos representan una gran oportunidad para optimizar las instalaciones de generación, transmisión y distribución de energía. Con un análisis detallado de la infraestructura es posible conocer en qué etapa de su vida útil se encuentran y qué mantenimiento requieren para conducir a mejores decisiones a corto y mediano plazo, además de que ofrecen una reducción de riesgos y costos económicos para el retorno de inversión

Por Vanessa Tirado López

Aunque la gestión de activos se enfoca en el manejo adecuado de los bienes muebles e inmuebles de una empresa, también está relacionada con un mejor aprovechamiento de los recursos energéticos, ya que influye positivamente en el desempeño y mantenimiento óptimo de los sistemas y equipos.

Para ello, es necesario que esté fundamentada en un modelo que impulse la competitividad de la cadena productiva del sector energético. Sumado a la innovación tecnológica, debe contribuir a una interrelación favorable entre el monitoreo del uso de la energía en una instalación y el análisis de la información obtenida. Una de las mejores formas de llevar a cabo esta tarea es con la aplicación de la Norma Internacional ISO.

En lo que respecta al sector energético, cabe destacar que todos los sistemas de gestión de energía se basan generalmente en los mismos principios, en este caso la ISO 50001, por lo que su estructura es similar y fácil de integrar con otros sistemas de gestión.

En este sentido, la planificación es fundamental, pues prácticamente es el corazón del sistema de la gestión de energía, aunado a la designación de una persona responsable para llevar a cabo este proceso.

En el caso específico de los activos energéticos, es el gerente de operaciones, planta o mantenimiento quien frecuentemente realiza esta tarea, como algo adicional a sus actividades y labores cotidianas; sin embargo, es indispensable designar a un encargado que ejecute la gestión de activos energéticos desde el primer paso.

Planificación energética
Una vez definida esta figura, la siguiente etapa consiste en llevar a cabo una revisión exhaustiva que implica el análisis de fuentes y consumos de energía (gas natural, electricidad, recurso solar, combustible para vehículos, etcétera), para calcular la línea base a la que se le dará seguimiento, dependiendo de los objetivos de eficiencia establecidos. Esta línea es la referencia cuantitativa empleada como base de comparación del desempeño energético y se estima tomando en consideración factores como:

  • Consumo eléctrico por trabajador (kWh/trabajador)
  • Consumo eléctrico por superficie climatizada (kWh/m2)
  • Consumo energético total por grado día (kWh/GD)
  • Consumo de gas natural por grado día de calefacción (kWh/GDc)
  • Consumo energético total por irradiancia solar (kWh/kWh/m2)

La gestión de activos (por ejemplo, de motores, transformadores y conductores de alta eficiencia) es un proceso de negocio aplicado, cuyo fin es mejorar el retorno de inversión y maximizar la rentabilidad de las empresas, en este caso, de las dedicadas a la generación de electricidad.
Durante la implementación normativa, los datos técnicos y financieros se combinan con los del diseño de la instalación, programación y operación, para sistematizar la información disponible, analizarla de forma automática y optimizar la toma de decisiones relacionadas con la inversión de activos, operación, mantenimiento y opciones de reemplazo. Por estas razones, la gestión de activos representa una parte primordial en los procesos clave de producción de electricidad.
Fuente: Procobre

Lo elemental es reconocer cómo pueden conducir a incrementar o disminuir el consumo energético. Esto se logra mediante el análisis de fuentes que registran las áreas más significativas en cuanto al gasto de energía, y que en su mayoría están relacionadas con la administración de equipos y activos críticos dentro del sistema. El objetivo es actuar sobre ellos y dar paso a la identificación de las oportunidades de mejora en el desempeño.

En una instalación, hay variables que afectan el consumo y óptimo funcionamiento de los sistemas. No es lo mismo un edificio de oficinas donde la climatización, iluminación y equipos informáticos ocupan la mayoría de los recursos a una planta de producción o un centro tecnológico. Asimismo, existen otras variables relevantes, como la temperatura externa. Por ejemplo, si se lleva a cabo un proceso en el que se genera frío o calor y la temperatura externa puede afectarlo, es necesario incorporar todos los factores y condiciones climáticas de una instalación para realizar la comparativa.

No obstante, hay dos consideraciones importantes que deberán sopesarse. La primera es que la línea base no establece como regla los consumos anuales, sino que identifica los indicadores que determinan ese estándar para hacer el comparativo. La comparación de la situación actual debería realizarse siguiendo comportamientos definidos, como los consumos energéticos asociados a las condiciones climáticas exteriores.

La segunda observación es que sólo es necesario desglosar los rubros que van a aportar información útil, para evitar que el mantenimiento del sistema de gestión se torne complejo o insostenible. Por ejemplo, al establecer los objetivos de eficiencia, la iluminación exterior podría representar un consumo menor en el análisis; sin embargo, si las luminarias no han sido cambiadas en 15 años, esta situación ofrecería una gran oportunidad en cuanto al potencial de ahorro, con un retorno de inversión de menos de un año. Al siguiente, el seguimiento puntual podría realizarse en los equipos periféricos que también implicarían un porcentaje de ahorro.

El tema es trabajar sobre todos los consumos, y no sólo en los que aparentan ser más grandes conforme a la línea base.  De esta forma, los indicadores de desempeño son la guía para hacer un seguimiento adecuado, pues con ellos es posible cuantificar si la operación es normal, si se está economizando en energía o se está gastando más de lo recomendado.

Seguimiento y medición
No obstante, de nada sirve establecer indicadores si no se desarrolla un plan de acción cuando, por ejemplo, un indicador de consumo no cumple con las expectativas y se encuentra por encima o por debajo del desempeño que debería presentar. La idea es distinguir fallas o desvíos energéticos antes de que se lleguen a producir de una manera escandalosa y se vean reflejados en un aumento en el monto de las facturas.

Aunque un sistema de gestión se puede implantar haciendo estimaciones, sin la medición correcta es muy difícil que se lleve un control preciso de los consumos y las variables del proceso. Prácticamente, de nada sirve si no se le da seguimiento y no se emplea la información. Además, es imperativo destinar recursos y a un responsable del sistema, para analizar los datos de manera periódica y significativa.

El concepto alrededor del cual gira el SGE es la planificación energética

Mantenimiento y control operacional
Una vez puesta en marcha la gestión de activos, hay que desarrollar nuevas metodologías de control operacional y mantenimiento. Primero, hay que definir la manera en la que deben funcionar los procesos, identificar cómo están operando los equipos y cuál sería una manera más óptima de hacerlo. Para ello se puede recurrir a instructivos de trabajo, cursos de inducción o alguna otra forma de comunicación para informar a todas las áreas implicadas en dichos procesos. Y es que, para cambiar la forma en la que se hacen las cosas es fundamental transformar los procesos de comunicación.

Asimismo, en la medida de lo posible, es necesario elaborar un plan de mantenimiento preventivo, ya que el correctivo es comparable a sólo apagar el incendio y no a prevenirlo. Al actuar anticipadamente es posible que los equipos y dispositivos cumplan con el ciclo de su vida útil, lo cual los hace más rentables y aumenta la eficiencia de los procesos. Conviene preguntarse si, a futuro, no será mejor detener la producción en una planta para realizar el mantenimiento correspondiente, o bien, tener que parar las operaciones al caer en un ciclo de averías y reparaciones.

El objetivo es minimizar el costo total de la posesión de activos y aprovecharlos al máximo, con un plan de control operacional específico para sistemas críticos que implican consumos significativos de energía. Este punto ayuda no sólo en la eficiencia de los equipos, sino también en la fácil identificación de las oportunidades de mejora.

Identificación de oportunidades de ahorro y plan de objetivos
Hay que identificar, registrar y priorizar las posibilidades de mejora en el desempeño energético, tanto en el suministro como en el consumo. Esto se logra al conjuntar el monitoreo de la energía con las ideas que puedan aportar los miembros de una organización, pues son ellos quienes conocen los procesos a detalle. La idea es analizar si un cambio en la manera de operar de los equipos ofrece beneficios en el gasto energético o es necesaria una sustitución por maquinaria más eficiente.

En conclusión, un sistema de gestión de activos ofrece orden a la organización, ya que permite conocer cómo y en dónde se consume la energía, así como cuál es el potencial de ahorro posible. Estos son datos muy valiosos y significativos que todas las empresas, edificios y demás instalaciones deberían tener en consideración, aunque no siempre se lleve un control tan detallado.

Seguimiento y medición
Deben definirse los indicadores de desempeño que permitan evaluar la eficiencia de los procesos y establecer un plan de seguimiento y medición de los mismos

 

Vanessa Tirado López
Licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad de Alcalá de Henares, cuenta con un máster en Gestión y Control Ambiental Empresarial por la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid y está certificada en el protocolo CMVP de Medida y Verificación. Ha trabajado al frente de proyectos de planificación energética regional, de implementación de sistemas de gestión de la energía ISO 50001 y en auditorías energéticas, en varios países de Latinoamérica. Fue consultora en ahorro energético y cambio climático en España, dirigió la oficina de Creara en Chile y actualmente se encuentra al frente de la nueva oficina de Creara en México.

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