Columna

El primer año de Trump

El 20 de enero se cumplió el primer año (lamentablemente, no el último) de la presidencia de Donald Trump y, a reserva de saber si finalmente Estados Unidos se retirará del TLC, en el ámbito de la energía destacan las siguientes medidas recientes de su administración.

Cancelación de la regulación federal para el fracturamiento hidráulico (fracking). En 2015, la administración de Obama expidió una norma que establece estándares ambientales en terrenos federales para utilizar esta técnica de extracción de petróleo y gas en lutitas. Gracias a ella, Estados Unidos ha alcanzado a Arabia Saudita como el primer país productor de petróleo en el mundo y, aunque la regulación estaba parcialmente bloqueada por un juez estatal, a fines del año pasado el gobierno de Trump decidió retirarla.

Plan de perforación petrolera. A principios de enero, por primera vez en décadas, el Departamento del Interior anunció un nuevo plan de perforación petrolera que abre nuevas áreas de exploración en el Ártico, las costas del Atlántico y el Pacífico, incluyendo aguas federales frente a las costas de California y las que están entre Georgia y Maine.

En el Ártico se permitiría perforar en unas 500 mil hectáreas, con lo cual se levanta una prohibición establecida al final de la administración de Obama, que impedía perforar en el 94 por ciento de la plataforma continental norteamericana. El plan excluirá las costas de Florida, donde el turismo resultó fuertemente afectado por el desastre en la plataforma de perforación Deepwater Horizon, en 2010, que derramó casi cinco millones de barriles de petróleo en el Golfo de México. Este incidente diezmó a casi un millón de aves costeras y la compañía British Petroleum debió pagar 18 mil 700 millones de dólares en resarcimiento de daños y multas.

Revocación de penalizaciones por muertes incidentales de aves. Una antigua ley penaliza a quienes cacen, dañen o capturen aves migratorias sin una licencia específica para hacerlo. Durante la administración de Obama esa penalización se aplicó también a muertes accidentales debido a actividades de perforación petrolera y a la operación de plantas solares y eólicas, lo que obligaba a las empresas a implementar medidas de protección. A fines de diciembre de 2017, el Departamento del Interior indicó que ya no consideraría ilegal tales muertes accidentales ni, por tanto, las penalizaría.

Dominancia energética. Bajo este concepto, la administración de Trump promueve seguir explotando sus todavía abundantes recursos fósiles, como hidrocarburos y carbón. Por supuesto, nada asegura que eso garantice la independencia (ni menos aún la dominancia) energética de EEUU, pero representa un nuevo obstáculo a los esfuerzos por mitigar el cambio climático.

En resumen, no hay nada qué celebrar y sí mucho qué temer en este primer aniversario de la gestión Trump. Pero creo que el premio Nobel de economía norteamericano, Paul Krugman, sintetizó como ningún otro su desempeño con el mero título de su artículo publicado en The New York Times a principios de enero: “El Peor y el más Tonto” (The Worst and the Dumbest).

Luis Carlos Gutiérrez Negrín
Ingeniero geólogo egresado de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del IPN, con más de 30 años de experiencia en el tema de la geotermia. Trabajó en la Gerencia de Proyectos Geotermoeléctricos de la CFE. Actualmente es director de Geocónsul, S.A. de C.V., coordinador de Difusión y Negocios del CeMIE-Geo, miembro del Grupo Director del Proyecto GEMex y editor de IGA News.

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