Mipymes: El Reto

Con más de 70 por ciento de aporte a la oferta de empleo formal y una participación superior a 98 por ciento del mercado, las Mipymes son el principal motor de la industria. Una política pública inconstante, cambios permanentes en la legislación y un entorno cada día más competido son obstáculos que suponen trabas para su desarrollo. Los expertos aseguran que gran parte de la solución está en manos de las propias Mipymes, que deben profesionalizarse, cambiar la forma de concebir el mercado y alistarse para aprovechar las oportunidades

Por Manuel Merelles

A0CE0042188Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) son fundamentales para el desarrollo de las naciones. De acuerdo con los expertos, son la célula básica de cualquier economía del mundo. En México, este tipo de empresas representan el 99.8 por ciento del total de empresas formales. En otros países, como Alemania, Italia, Japón, Corea, Canadá e incluso China, el porcentaje de Mipymes es prácticamente equivalente, con muy ligeras variantes.

En el caso de la República Mexicana, las Mipymes aportan aproximadamente 72 por ciento de los empleos formales del país. Las grandes empresas dependen en gran medida de ellas como pequeños proveedores, y éstos, como sector agregado, son el motor de la industria. Al contar con un sector de Mipymes estable y fuerte, según señalan los especialistas, las cadenas de suministro se vuelven dinámicas, poderosas y exitosas, con lo cual la industria, en general, adopta estas características.

En modelos teóricos, el Gobierno Federal reconoce que ocho de cada 10 empresas no pasa a un tercer año de vida; es decir, que desaparece durante los primeros dos años, lo que trae consigo problemáticas asociadas, como el desempleo y la pérdida de inversiones por parte de los emprendedores. La desaparición de una empresa implica la cancelación de empleos y la pérdida de la inversión realizada durante su existencia. Una de las consecuencias de mayor preocupación es el efecto inmediato sobre la pérdida de empleos y la inestabilidad de las familias mexicanas, debida de la desaparición de las empresas.

De acuerdo con el licenciado Eduardo Torreblanca Jacques, director General y fundador de Universo Pyme, proyecto periodístico simultáneo en varios medios de comunicación cuyo propósito es apoyar a las Mipymes, así como a los emprendedores de México y América Latina, la complicada situación actual de este tipo de empresas es un tema que tiene su origen muchas décadas atrás. “Venimos arrastrando más de 30 años de comportamiento económico muy irregular, con prevalencia de malos años, con crecimientos mediocres que apenas permiten que las Mipymes se mantengan en nivel de flotación, lo que significa que prácticamente es imposible que estén en una etapa de crecimiento y consolidación. Más bien, se encuentran a la defensa en busca de su sobrevivencia”.

El licenciado Torreblanca considera que la situación del mercado internacional en el uso y comercio de combustibles ha sido parte del problema. “Han sido muchos años muy difíciles. En los pasados 25 años la tasa de crecimiento promedio anual fue de 2.5 por ciento. Esto no permite pensar en que las Pymes ganen mercado y se conviertan en empresas saludables y pujantes, con un empleo formal creciente y con buen nivel salarial. 2015 será difícil, con un crecimiento posiblemente menor al 2.5 por ciento, y me parece que 2016, si no hay una recomposición internacional de los precios del petróleo, será de pesadilla”.

El maestro Francisco Godefroy Castaldi, vicepresidente de Proyectos en el Instituto Global para la Sostenibilidad y con amplia experiencia en el tema, considera que la naturaleza de las Mipymes está llena de variables y complejidades. “El sector de las Mipymes es muy complejo y variado, es un sector de una dispersión y pulverización tremenda. Ésa es la naturaleza de las Mipymes, lo cual lo vuelve un sector complejo, pero lleno de oportunidades”.

Godefroy concibe a las Mipymes como negocios volátiles y de gran competencia, tanto interna como externa. “Estamos hablando de negocios que pueden crecer muy velozmente, pero que también son vulnerables a muchas situaciones externas que se dan en el mercado. Las Mipymes compiten de manera fuerte con otras y con empresas grandes; si a eso se agrega el contexto de escasez en el que nos encontramos, en el que los energéticos, las materias primas y otro tipo de combustibles van escaseando, la competencia se vuelve más feroz”.

Del sector de Mipymes, las microempresas, es decir, las que cuentan con entre uno y 10 trabajadores, son mayoría. En conjunto, representan 97.5 por ciento de un total aproximado de 5 millones 150 mil unidades económicas existentes en el país. En otras palabras, más de 5 millones de las empresas que existen en México cuentan con menos de 10 empleados. Sin embargo, más de 70 por ciento de los empleos formales, prácticamente ocho de cada 10, proviene de este tipo de empresas, cuyo entorno debe favorecerse para incrementar la oferta laboral del país, que ha venido en picada en los últimos años.

A pesar de su amplio aporte a la economía nacional, se tiene la percepción de que las Mipymes no tienen gran impacto individual o sobre el desempeño de una cadena de suministro.

A0CE0042187Esto, a juicio del maestro Godefroy, las pone en desventaja al negociar con clientes de mayor tamaño. “Al verlas pequeñas están aparentemente en desventaja al negociar. Son empresas generalmente riesgosas desde el punto de vista financiero; son vistas con falta de estructura financiera, a diferencia de un corporativo, y eso las hace vulnerables a situaciones financieras externas. Cuando las Mipymes actúan aisladas pierden capacidad de negociación y capacidad de crédito y no tienen toda una economía de escala que las respalde”.

El doctor Juan Ignacio Martí, director General de Driwisa, subsidiaria alemana fabricante de productos de media tensión establecida en México hace más de 45 años, con una amplia carrera previa en la administración pública, explica que la dinámica de los mercados en el mundo, a pesar de los intentos de regulación de los gobiernos, ha mostrado una tendencia imparable hacia la concentración de capital en empresas de gran tamaño: “En la estructura de los mercados a nivel mundial existe el Índice de Concentración Industrial y está explotando; esto quiere decir que cada vez hay más adquisiciones y fusiones de las empresas. Tal índice surge en 1975. Cuando los ingleses intentan controlar los monopolios, surge la primera ley antimonopolio e, irónicamente, a la par de la ley, los monopolios crecen aceleradamente. Difícilmente podrán los estados frenar este proceso. Creo que la Comisión Federal de Competencia Económica en México ha hecho una buena labor, pero es pedirle demasiado esperar que sola frene todo este proceso”.

Martí explica que una de las fortalezas de los grandes corporativos es su posibilidad de cubrir la mayoría de las necesidades del sector en el que participan. “En este proceso, las trasnacionales se integran vertical y horizontalmente; con esto, todas las Mipymes especializadas en un pequeño número de productos o servicios se ven relegadas. Difícilmente las Mipymes van a poder competir si ese proceso no se detiene y es prácticamente imposible detenerlo”, advierte.

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“El sector de las Mipymes es muy complejo y variado, es un sector de una dispersión y pulverización tremenda. Ésa es la naturaleza de las Mipymes, lo cual lo vuelve un sector complejo, pero lleno de oportunidades”: Francisco Godefroy

Regular y facilitar, responsabilidades del gobierno
En cuanto a la participación gubernamental en la dinámica empresarial, los expertos concuerdan en que el gobierno debe desempeñar acciones que faciliten y regulen el mercado.

Convergen, a la par, en que no ha logrado cumplir con esta labor, lo cual afecta de manera directa a las Mipymes. En general, las políticas públicas se han quedado cortas y evidencian falta de profundidad. “La política fiscal resultó confiscatoria y el Gobierno Federal se resiste a hacer cambios a pesar de que el entorno económico internacional parece indicar que se exige mayor flexibilidad para que haya un crecimiento del mercado doméstico”, acusa el licenciado Torreblanca.

“El gobierno no es el generador del trabajo en el país. ­Quien genera el crecimiento en el país es el sector privado. Quien genera riqueza no es el gobierno. Desafortunadamente, no cumple cabalmente ni siquiera con su papel como rector y promotor de la economía. Lo que tiene que hacer el gobierno es facilitar que se hagan negocios, hacer propicio un ambiente en el que las empresas puedan abrir a tiempo y sin corrupción y hostigamiento, que puedan funcionar en un mercado que consume su producto. El gobierno ha aplicado políticas públicas fiscales expropiatorias y confiscatorias de la riqueza de la sociedad, en donde se recoge con mayor eficiencia el recurso, pero ha sido inútil para derramarlo y propiciar una mayor dinámica económica”, sentencia Torreblanca.

Por su parte, el maestro Godefroy subraya que las acciones gubernamentales de regulación deben permanecer indirectas sobre el mercado, sin favorecer a ningún particular. “El papel del gobierno debería ser regular o generar condiciones sin involucrarse directamente.

El gobierno no debería obstruir el mercado para favorecer actores específicos, pero sí debería favorecer la creación de ciertas condiciones. Para apoyar a las Mipymes, lo que el gobierno puede hacer es empezar a comprarles más. Eso es muy simple, y no es una medida ni proteccionista ni va a obstruir el mercado; al contrario, ayudaría a detonar mercados. Creo que el gobierno tiene esa difícil tarea de equilibrar la generación de condiciones, con el cuidado de no volverse un gobierno que se mete directamente y cambia las reglas. Debería de ser una especie de árbitro que deja que los participantes jueguen el partido, no lo interrumpe, pero está listo para sancionar abusos, malas prácticas e identificar lo que está funcionando mal para realizar los ajustes necesarios”.

Razones de la desaparición
Una de las principales problemáticas que enfrentan las Mipymes se ve reflejada en el financiamiento. Para el licenciado Torreblanca, esta situación es fundamental para su desarrollo. “Desafortunadamente, el terreno de la competencia no es parejo; por ejemplo, vienen empresas a hacer negocios y aprovechar oportunidades en México porque tienen sus matrices en otras partes del mundo, en donde existen tasas de interés sumamente competitivas. Llegan empresas extranjeras con tasas de hasta 0.5 por ciento de interés e incluso con financiamientos subsidiados por el gobierno de su país, y las mexicanas, si es que consiguen un financiamiento de la soberbia banca mexicana, no consiguen tasas menores al 25 por ciento, incluso llegan a enfrentar tasas superiores al 45 por ciento anual, en caso de tener que recurrir a tarjetas de crédito”.

En opinión de Torreblanca, realizar estudios a profundidad permitiría determinar las razones de la desaparición de las empresas mexicanas. A su juicio, hay factores fundamentalmente derivados de la falta de profesionalización, pero también hay factores institucionales importantes que están derivando en la pérdida de empleos, como endurecimiento de la política fiscal, incapacidad para mantener la carga social en algunos casos, falta de planeación y corrupción.

Juan Ignacio Martí detecta los mismos problemas en el tema fiscal y advierte que el endurecimiento de la política, más que incrementar el listado de contribuyentes, los está ahuyentando. “El gobierno intenta dar lo que se necesita sin exigir esfuerzos y tiene totalmente controladas a las empresas que están en la economía formal. Si el gobierno impone a las Mipymes los mismos requerimientos que le impone a las grandes empresas en materia fiscal, laboral o ecológica, el costo administrativo en términos relativos, dado el nivel de ingresos de la empresa grande, es menor que el que las Mipymes enfrentan. La carga administrativa y su costo para una Mipyme se están volviendo imposibles, no sólo en material fiscal, sino administrativa en general. Los requerimientos, controles, auditorías, inspecciones y demás acciones del Gobierno Estatal y Federal hacen la vida imposible a las Mipymes, porque el dueño es el representante legal y tiene que enfrentarlo”, enfatiza Martí.

“Ha habido una gran cantidad de empresas desaparecidas porque no pueden soportar tantos impuestos agregados. El impuesto de piso es un cargo que se consiente y que es mucho más agresivo que el fiscal. Si hablamos de cargas fiscales importantes, agrégale a los Templarios, los Zetas y demás organizaciones delictivas que exigen cantidades fijas para permitirte seguir en el mercado. Es muy difícil de aguantar”, sostiene Torreblanca.

Asimismo, añade que los vicios en la administración pública aportan al panorama de desaparición en el sector de Mipymes. “La inseguridad y la corrupción son circunstancias que si no se atienden de inmediato van a seguir causando lesiones importantísimas al tejido económico del país”, sentencia.

Cambio de mentalidad, ¿de quién?
Para el doctor Martí, la mentalidad paternalista con la que hacen frente a los obstáculos y conciben sus responsabilidades es un rasgo determinante de las Mipymes mexicanas y forma parte del problema. “Quienes concebimos a Papá Gobierno somos países subdesarrollados, en los que se cree que el gobierno tiene que resolvernos la vida y regalarnos todo. Es por eso que tienen tanto éxito los programas asistencialistas. El gobierno y el mexicano se han sumido en una costumbre de incapacidad mental, se han inmerso en un síndrome del esclavo, en el que siempre se ha visto dominado por alguien. ¿Por qué no puede explotar mi capacidad intelectual? Hay una tendencia muy grande por seguirse capacitando en países desarrollados, situación que muchas veces no se busca en México”, acota Juan Ignacio Martí.

Esta mentalidad, no obstante, no es sólo un rasgo del pequeño empresariado. El gobierno en general evidencia una concepción paternal de su labor administrativa, sobre la cual, observa el doctor Martí, existe poca posibilidad de cambio. “Lo que demuestra la actual administración pública, tanto el poder ejecutivo, como el legislativo y el judicial, no permite observar hechos concretos que demuestren que esta manera de pensar va a cambiar. Esto ha tenido como consecuencia que se presente 87 por ciento de caída de la inversión extranjera directa en el país”. Además, el director de Driwisa observa que en México no se hace cumplir la ley, la cual está hecha a modo y se aplica de manera discrecional, lo que representa un problema para las Mipymes; este factor, en conjunto con las instituciones gubernamentales, el presidencialismo y el centralismo, está aniquilando a las Mipymes.

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“La inseguridad y la corrupción son circunstancias que si no se atienden de inmediato van a seguir causando lesiones importantísimas al tejido económico del país”, sostiene Torreblanca

A juicio de Juan Ignacio Martí, la insistencia en aplicar un mismo modelo se remonta a la época de La Colonia y se ha convertido en síntoma de una enfermedad mental que aqueja el desarrollo de las Mipymes. “Desde el Virreinato viene la esquizofrenia en las leyes del país: querer volver a hacer lo que se hizo en el pasado. ¿Por qué si aplicaron recetas en el pasado que fracasaron buscan aplicarlas de nuevo esperando que el resultado sea diferente? Eso es esquizofrenia y esta enfermedad impacta en el crecimiento de las Mipymes”.

Si bien el modelo de gobierno ha sido el mismo desde entonces, acota Martí, la labor gubernamental se ha centrado en modificar las leyes constantemente. Estos cambios, señala, son más de forma y de exigencias, que de fondo, y terminan por hacer más ardua la labor administrativa de las Mipymes. “Una Mipyme necesita certeza jurídica, que no cambies las leyes constantemente. Los grandes corporativos tienen expertos en cada tema porque lo pueden pagar, pero las Mipymes no. La asesoría y consultoría de despachos legales es un costo que no pueden cubrir. Necesitamos leyes que den certeza jurídica y eso implica que no la cambien constantemente. En materia fiscal, se dan cambios casi mensuales. Es un desastre y perjudica a las Mipymes por el desconocimiento de las leyes que se transforman constantemente. Al recibir visitas de los auditores, incumplen con requerimientos de los cuales ni siquiera tenían conocimiento. El desconocimiento no exime del cumplimiento, pero complica la existencia de las Mipymes tremendamente”.

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“Hay una tendencia muy grande por seguirse capacitando en países desarrollados, situación que muchas veces no se busca en México”: Juan Ignacio Martí

Carga fiscal, motivo de informalidad
La reciente Reforma Fiscal, de acuerdo con información oficial, se planteó para mejorar la recaudación. A poco más de un año de su aprobación, las exigencias administrativas y los trámites fiscales se han vuelto más complejos. En vez de facilitar el trabajo, se ha tornado más difícil y costoso. “Si una Mipyme no cumple con algunos de los requisitos fiscales o laborales, las penalizaciones las están aumentando de forma extrema. Además, en el marco jurídico no hay proporcionalidad en las sanciones, si se les olvida poner la fecha en un documento se debe hacer frente al pago de una multa. Es un ejemplo ridículo, pero de ahí nos podemos extender a otros ejemplos en cualquiera de las materias: fiscal, laboral, ecológica o cualquier otra”, denuncia Martí.

La complejidad de cumplir las exigencias del actual sistema ha incrementado la carga tributaria sobre las empresas formales y muchas están optando por formar parte de la informalidad. “Lo difícil y lo oneroso que es cumplir administrativamente con todos los marcos legales que tiene que enfrentar una empresa afecta de manera cabal a las Mipymes. El mismo Poder Ejecutivo mexicano ha hecho que sea más racional irse a la informalidad que permanecer en la formalidad. En México, es irracional no ser criminal. Mientras en países desarrollados es un riesgo muy grande ser criminal, en México es el negocio más lucrativo y más seguro. Esto se debe al desorden con el que se administran las instituciones públicas”, sentencia el doctor Martí.

Para rematar, añade Martí, la falta de orden en las instituciones de gobierno ha derivado en acciones coercitivas para aplicar de manera discrecional una ley esencialmente interpretativa. Señala que las leyes, en general, se elaboran con un rezago natural, pero que en México alcanzan niveles ridículos, lo cual impide reflejar lo que se vive cotidianamente en el país. La reforma administrativa, considera, es un desastre. “Se llevan décadas con simplificaciones administrativas y esto ha sido un agravante que ha forzado a las Mipymes a dejar la economía formal y migrar a la economía informal como una estrategia de supervivencia”.

A0CE0042183Mecanismos de apoyo
Entre las acciones que se llevan a cabo para impulsar el crecimiento y desarrollo de este sector empresarial se encuentra el programa de asesoría a Mipymes impulsado por el IGS. “Es un programa que busca desarrollar capacidades en las Mipymes en temas de ecoeficiencia. Apostamos por la ecoeficiencia, entre muchas herramientas que existen, y lo que buscamos es que muchas de las empresas que existen participen para desarrollar proyectos de ahorro y mejora que les permitan incrementar su eficiencia, su productividad y, en consecuencia, su competitividad”, explica Francisco Godefroy.

A pesar de que existen otros recursos gubernamentales y privados para el desarrollo de Mipymes, en opinión del maestro Godefroy, evidencian mala difusión y dispersión. “La Secretaría de Economía tiene buenos apoyos y cuenta con buenos programas, a través del Inadem, que vienen mezclados con programas para emprendedores que quieren formar su negocio con empresas pequeñas y establecidas. Por su parte, Nafin tiene una plataforma de apoyo para las Mipymes y la banca en general cuenta con un área de apoyo especializada para estas empresas. Profepa, por ejemplo, maneja el programa de liderazgo ambiental para la competitividad que funciona muy bien para empresas medianas y pequeñas, pero las microempresas quedan un poco fuera de este programa. Sí hay esfuerzos, pero a veces son muy lentos. En el caso de Liderazgo Ambiental ha sido así. Es un programa muy bueno, pero que ha avanzado muy despacio. La otra es que no están muy bien comunicados. Las convocatorias del Inadem veo que se comunican y se anuncian, auunque no me parece que estén llegando a la profundidad o que tengan el alcance que se pretende”, declara Godefroy.

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Es importante que las Mipymes se profesionalicen, atendiendo al mercado mundial, así como a los cambios tecnológicos. Específicamente, deben contar con un factor de diferenciación y versatilidad

Cómo sobrevivir
Ante las dificultades de la falta de financiamiento, la extenuante carga impositiva, la imposibilidad de negociar con grandes empresas y el crecimiento impactante de los monopolios, los expertos proponen diversas estrategias.

En principio, el director de Driwisa recomienda definir y ubicar de manera clara los gastos fijos. A su juicio, esto es fundamental para su crecimiento. “Las Mipymes deben tener su gasto fijo en la parte operativa, en donde se producen los bienes y servicios, no en la parte administrativa, no pueden darse ese lujo. Las Mipymes no pueden pensar en sus empleados como sólo eso; deben considerarlos como una especie de socios, como seres pensantes que aportan al bien común de la empresa y que tienen que ayudarle al dueño a pensar en cómo mejorar. Ése es el primer cambio que se debe de dar”.

Para el licenciado Torreblanca, “más que una época de cambios, se está viviendo un cambio de época”. Ante ello, la profesionalización es fundamental para la supervivencia de las Mipymes. “Si no se profesionalizan, están destinadas a desaparecer. Tienen que vigilar constantemente lo que se está realizando en el mercado mundial, qué tecnologías están surgiendo, cómo se aplican y cómo las impactan; es decir, cómo pueden aprovechar el entorno de cambios tecnológicos en beneficio de un mejor servicio o de un mayor valor agregado”. En este sentido, una manera de sobrevivir es distinguirse del resto. “Tienen que buscar un factor de diferenciación, medir todo lo medible para analizar constantemente la evolución de su comportamiento. Realmente deben tomar en cuenta que si no se tornan empresas profesionales van a desaparecer”.

La principal virtud con la que una Mipyme puede enfrentar el cambio de época, a decir de Godefroy, es su versatilidad. Al ser empresas pequeñas, los empresarios tienen mayor autonomía en sus decisiones en comparación con el director de una gran empresa. “En un corporativo grande, el proceso de toma de decisiones es muy largo y jerárquico, se desacelera de mil maneras e involucra muchos actores, es mover una maquinaria muy grande. En una Mipyme es más sencillo tomar decisiones, hacer cambios y adaptarse a las circunstancias”.

Para el experto del IGS, ésta es una virtud que no siempre se aprovecha de manera óptima. “Es necesario que los pequeños empresarios vean el poder que tienen como dueños de sus negocios para decidir el rumbo que pueden tomar y adaptarse rápidamente a las circunstancias. Las Mipymes tienen que saber identificar las oportunidades. Es pronto para decir lo que va a suceder y cómo van a cambiar los actores del sector eléctrico. Lo que es seguro es que habrá cambios interesantes. Si las Mipymes hacen uso de esa capacidad y velocidad de adaptación, van a estar listos para cuando la oportunidad surja”.

Por su parte, el doctor Martí considera que los responsables de este tipo de empresas deben modificar cuanto antes su mentalidad. “Las Mipymes tienen que cambiar de forma de pensar. No pueden seguir pensando en suplicarle a una empresa mayor que las contrate como proveedor. Las Mipymes tienen que empezar a pensar en cómo organizarse en una forma más creativa, una forma que les permita enfrentar las condiciones actuales”.

Alianzas, una salida
Bajo esta propuesta, el trabajo conjunto entre Mipymes y vincular especialidades incrementa la posibilidad de participación a manera de consorcios. “Si hacemos sinergia, podemos producir aplicaciones creativas e innovadoras como Mipymes de esas tecnologías que ya existen para poder agregar un máximo valor agregado”, afirma Martí.

Añade que una dinámica empresarial gremial, en la que las empresas nacionales se apoyen una a la otra, potenciaría esa sinergia. “Cobijémonos en casa, pongamos orden en cada una de las Mipymes para mantener los gastos y activos fijos pequeños y ser flexibles a fin de ajustarnos a los cambios constantes en el entorno. Nos interesa que toda la industria de los constructores eléctricos practique una sinergia conjunta. Otorgar un mayor valor agregado hizo que las trasnacionales decidieran involucrarse en todo. No le queda más a las Mipymes que juntarse y razonar para definir con precisión y de manera pragmática cómo vamos a trabajar para poder ofertar lo mismo, pero con mayor agilidad y flexibilidad”, estima.

En este sentido, Martí enfatiza el tamaño de los activos de las Mipymes como una ventaja si se encauza de la manera correcta. “Si se analizan con detenimiento qué ventajas competitivas tienen los grandes corporativos, se encontrará que lo que hace grandes son sus activos, sus bienes inmuebles y sus recursos financieros. Ese tamaño tan grande de activos se convierte, irónicamente, en su debilidad, porque esos activos fijos muy grandes implican gastos fijos muy grandes. Las Mipymes tienen activos pequeños y gastos equivalentes. Cuando se presentan activos muy grandes, la burocracia crece y vuelve muy rígidos los controles y operaciones, las Mipymes no tienen eso”.

Ahonda: “Las grandes empresas cuentan con estructuras piramidales con muchos niveles de autoridad. Las Mipymes deben consolidarse no como estructuras piramidales, sino como estructuras planas. En lugar de hablar de niveles de autoridad, se debe hablar de responsabilidades. Eliminemos el concepto de jefe o de autoridad, porque está totalmente pervertido y trastocado. Pensar en que en las Mipymes existe un régimen patriarcal, en el que los empleados están sujetos a que el dueño sea el responsable de pensar en todo y tomar todas las decisiones, es una limitante brutal”, asegura Martí.

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“Las Mipymes deben consolidarse no como estructuras piramidales, sino como estructuras planas. En lugar de hablar de niveles de autoridad, se debe hablar de responsabilidades”: Juan Ignacio Martí

Vincularse y colaborar, antes que competir
El licenciado Torreblanca considera una opción de crecimiento viable entablar alianzas estratégicas con empresas extranjeras, buscando que estas compañías viertan los beneficios financieros de que disfrutan sobre las empresas mexicanas. “No creo que haya mucha oportunidad de que las tasas disminuyan en México. Al contrario, creo que van a seguir siendo altas y, cuando EUA estime la alternativa de incrementar esas tasas de interés para intentar contener su crecimiento, que está siendo mucho mayor a lo esperado, habrá un terremoto financiero en el que las más perjudicadas serán las Mipymes”, sentencia.

Además, considera que a pesar de la gran ventaja que representa para la Mipyme su capacidad de reacción a los cambios de mercado, su función histórica no consiste en competir con las grandes empresas, sino complementarlas. A decir de él, el éxito y la permanencia de empresas de diversos tamaños consisten en establecer una cadena de producción, vincularse, sin tratar de desbancar a las grandes. “Deben entender cómo contribuir con su capacidad productiva y de acción a que una gran empresa sea capaz de generar de mejor manera y con esto absorber un beneficio conjunto. Los países exitosos son aquellos que logran encadenamientos entre las grandes empresas con las medianas empresas, las medianas empresas con las pequeñas e incluso las pequeñas con las microempresas”, aclara.

Ante esto, el maestro Godefroy reconoce que la subcontratación definitivamente seguirá siendo una fuente importante de trabajo para las Mipymes y aconseja generar mecanismos que les permitan entrar en contacto directo con todos los grandes actores o clientes en potencia.

Estos mecanismos se vinculan con la capacidad de adaptación. En general, las Mipymes deben evitar comportamientos de naturaleza reactiva. Deben prever las situaciones para estar preparados. Capacitarse, obtener inteligencia de mercado, sondear constantemente las tendencias, apoyarse dentro de cámaras y asociaciones afines para identificar tan pronto sea posible las condiciones del mercado y aprovechar la velocidad que tienen para llegar primero y estar listos para el cambio.

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“En México debemos apoyar a las mipymes para que sigan generando empleos, riqueza y valor, y que se haga con el menor desperdicio posible”: Francisco Godefroy

Crucial, mayor productividad
“Es muy importante que las Mipymes incrementen su productividad y su eficiencia”, apunta el especialista del IGS. “Mientras mayor sea la productividad de las Mipymes, serán mejores las opciones de crecimiento que presenten y sus negocios.

En México, debemos apoyar a los micro, pequeños y medianos empresarios para que continúen generando empleos, riqueza, y valor y que se haga con el menor desperdicio posible, de la manera más sustentable posible. Tener Mipymes fuertes y competitivas nos beneficia a todos”, asegura Godefroy.

Sin embargo, para Torreblanca Jacques, las oportunidades no pueden ser aprovechadas por todos. “Tenemos que ser empresas que asumamos normas de comportamiento y de funcionamiento y operación, que seamos capaces de certificarnos en estándares exigidos por las grandes trasnacionales, porque para esas empresas son muy importantes. Empresas que están poniendo en juego cientos de millones de dólares no van a dejar en manos de improvisados la proveeduría de sus compañías. Las Mipymes tienen que funcionar en relación con lo que el cliente necesita, no con lo que pueden ofrecer. Las oportunidades no van a ser para todos, serán solamente para las empresas que acepten el reto de mejorar constantemente y de ajustarse a los comportamientos productivos que exigen las grandes trasnacionales”, sentencia el director de Universo Pyme.

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