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El cambio climático no es un simple asunto ambiental (segunda parte)

Los aspectos económicos relacionados con la lucha contra el deterioro ambiental son un tema que pocas veces se aborda en estudios sobre el cambio climático. Algunos rasgos importantes, el papel de los principales actores y las tareas que puede asumir la mayoría se exponen en esta entrevista.

Por  Christopher M. García.

“Cada acción que hacemos como individuos, día con día, tiene implicaciones en el cambio climático. La más grande es cómo movernos, pues el consumo de combustible es alto”.

Día con día, la comunidad de interesados en las consecuencias del cambio climático y los actos para paliarlo aumenta. Se llega a considerar que los gobiernos, en general, y las instituciones, en específico, detentan una responsabilidad cuantiosa en este asunto. Olvidar, no obstante, que todas las personas tienen una incidencia significativa en el deterioro planetario representa una equivocación que debe comenzar a asumirse.

La doctora Vanessa Pérez-Cirera, directora General del Programa de Cambio Climático y Energía del Fondo Mundial para la Naturaleza, quien ha participado en distintos congresos internacionales sobre este tema y es una de las expertas más reconocidas en México sobre el tema, puntualiza los esquemas que pueden resultar benéficos en todos los sectores de la población.

Constructor Eléctrico (CE): ¿Quiénes serían los principales responsables de desarrollar estrategias contra el cambio climático?
Vanessa Pérez-Cirera (VPC): En México, el actor por excelencia que tiene que entrar en el tema es la  Secretaría de Energía. Ha estado activo pero necesita redoblar sus actividades, tomar el liderazgo en la próxima administración en estas estrategias. Tiene que marcarle la línea a Pemex y a CFE. Ellos tienen que convertirse en actores que sustenten una estrategia de Estado hacia la que nos estamos orientando. Son instituciones que han ido cambiando en términos positivos, pero todavía tienen unas perspectivas muy basadas en los combustibles fósiles.

Como actores secundarios, o de apoyo, está la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Obviamente, los empresarios son otro actor fundamental que está obligado a liderar este cambio de política pública hacia un desarrollo bajo en emisiones.

Una institución importante dentro de Semarnat es Conafor. Un 13 por ciento de las emisiones viene del sector forestal. Se considera que 20 por ciento de la reducción de emisiones podría venir de este sector, porque cuando se pierden los bosques o se degradan emiten gases de efecto invernadero, pero si se mantienen, dejan de emitir y además absorben. Entonces, hay una gran oportunidad porque los proyectos productivos en este sector tienen impacto sobre comunidades de bajos ingresos. Alrededor de 12 millones de personas viven en los bosques y más de 60 millones viven en condiciones de pobreza. Esta es una oportunidad para hacer llegar esfuerzos, recursos, políticas públicas que puedan ayudar a contener el problema y, al mismo tiempo, generar actividades productivas. Lo que necesitamos es un manejo forestal sostenible: cómo manejamos los bosques que tenemos para que las comunidades tengan un ingreso y dejen de talar árboles o que haya tala ilegal. Otro aspecto es implementar sistemas que puedan generar alternativas productivas más allá del uso consultivo del bosque, como el turismo. En una tercera medida, vendría la reforestación. No sólo ver cómo restauras los bosques, sino cómo reactivas los ecosistemas.

CE: ¿Qué aspectos se consideran más críticos?
VPC: Entre los aspectos más críticos, se encuentra la escasez de agua, la cual va a jugar un papel muy importante, particularmente en ciertas regiones. Todo el tema de las sequías y la seguridad alimentaria tiene mucho que ver con este tema. Es un aspecto que ya estamos viviendo; por ejemplo, en algunas regiones de EUA, los alimentos han aumentado su precio 15 por ciento, todo a raíz de las sequías que estamos viendo que presentan una magnitud mayor. Antes las veíamos, pero como un fenómeno cíclico; nunca llegaban a esos niveles. La pérdida de productividad en cosechas es ayer. En términos de inundaciones también lo estamos viendo. Por la manera en que están planeados los asentamientos se ven afectados cuando cae una cantidad de lluvia que no tenías prevista. La intensidad de los huracanes ya la estamos observando. Estamos presenciando pérdida de hábitat para las especies: selvas bajas que ahora serán selvas medias; en EUA se están perdiendo bosques enteros por plagas que no había; el aumento en el nivel del mar es ya un aspecto de nuestro presente, como en el caso de Vancouver que tendrá que mudar su aeropuerto porque el lugar ya no es apropiado; los polos han perdido una cantidad de hielo impresionante; los osos polares han roto el récord de nado que realizaban para llegar de una plataforma de hielo a otra en busca de alimento, alcanzando una distancia de 364 km a nado.

Ahora, no podemos separar entre las acciones, no podemos decir mejoro ésta y ésta no. Los impactos se van a dar en diversas regiones y no los podemos controlar; de hecho hay regiones que se verán beneficiadas por el cambio climático, pues las que antes eran muy frías ganarán una buena cantidad de temperatura y podrán realizar actividades que antes no eran posibles. En términos globales tendremos una pérdida en recursos económicos, pero podemos concentrarnos en acciones para desacelerar el proceso de cambio para evitar los peores impactos.

CE: ¿Qué tipo de acciones pueden realizar las personas en general para apoyar a la mitigación?
VPC: El ciudadano común puede ayudar de millones de maneras. Tenemos un papel fundamental. Se debe comenzar con las prácticas de consumo cotidiano. Cada acción que hacemos como individuos, día con día, tiene implicaciones en el cambio climático. La más grande es cómo nos movemos. En México, la parte del consumo energético por combustibles tiene la mayor tasa de crecimiento proyectada de todos los sectores. Ya no es sostenible la manera en que nos movemos, no es sostenible contar con automóviles individuales, con automóviles altamente ineficientes, en ciudades pequeñas.

A lo largo del día, asegurarse de que los electrodomésticos estén apagados, emplear focos ahorradores en casa, no dejar las luces encendidas si no se requieren, aprovechar la luz natural lo más que se pueda, moverse al trabajo en transporte público siempre que sea posible, si se utiliza una computadora en la oficina, no dejarla encendida cuando está en desuso, no dejar los cargadores de teléfonos móviles conectados, bajar el consumo de carne, lo cual tiene muchas implicaciones importantes, porque el metano que producen las vacas, por un lado, y la deforestación a causa del pasturaje provoca que se dejen de captar gases de efecto invernadero; consumir productos locales.

Otra cuestión es informarse y participar, exigir a los gobiernos realizar su tarea, orientar su decisión de voto hacia quien tiene las mejores políticas públicas en la materia. Tenemos un papel fundamental: nosotros somos nuestra sociedad, no son los tomadores de decisiones.

CE: En términos generales, ¿cuáles son las mejores políticas?
VPC: Una de las políticas más costo-efectivas sería disminuir los subsidios a los combustibles fósiles. Son pérdidas de recursos públicos: es más grande la inversión pública en subsidios para combustibles fósiles, que la inversión en educación. Obviamente, a nadie le gusta que le suban la electricidad ni la gasolina, por eso no es popular, pero es necesario, porque, únicamente a través de esas medidas, vas a hacer consciencia y a reducir el consumo. Lo segundo que se debe hacer es orientar esos subsidios hacia la inversión en energías renovables. El beneficio que veríamos de eso es que baja el pago por consumo de electricidad y, además, el precio se mantiene siempre. Los combustibles fósiles aumentan o bajan de precio, dependiendo de los precios internacionales; pero las renovables se producen aquí, no van a variar su precio, no va a haber necesidad de importar y estar sujetos a la volatilidad de precios. En algún momento van a tener que subir esas tarifas porque tenemos que invertir en esas tecnologías. Una vez que ya se esté generando con renovables, las tarifas van a bajar y se van a mantener a lo largo del tiempo. Si no quitamos los subsidios, estamos tirando dinero público que nos pertenece a todos a la basura. Con ello, no es que soluciones todo, pero solucionas una buena parte del problema.

CE: ¿Cómo podría modificarse la consideración emblemática del petróleo en México?
VPC: En el aspecto histórico del petróleo, que en México representa un emblema nacional, tenemos que hacer que la gente conciba a las energías renovables como objeto de orgullo nacional. Es decir, tienes dos orgullos, pero uno es limpio y el otro no. Entonces, éste lo tienes que ir dejando en el tiempo. De hecho, las proyecciones de petróleo hablan de que antes del 2030 estaríamos importando. Es un asunto de escasez, por una parte, pero un asunto de decisión: tenemos petróleo de aquí a 2030, por qué no bajamos nuestro consumo, conservamos esas reservas y vemos como lo asociamos en la historia del mundo hacia el futuro. No tenemos por qué acabárnoslas en 20 o 30 años, y además importarlo. Ya estamos importando gas natural. Entonces, tenemos que cambiar esa mentalidad. Sí es verdad que el petróleo es un acervo natural, pero también puede quedarse ahí abajo y seguirlo siendo, como un banco que puede servirnos en alguna crisis. Sería poco inteligente que no usáramos un recurso natural que es constante a lo largo de los años y de la historia. Tenemos que comenzar a entender que las energías renovables son patrimonio de los mexicanos, nos pertenecen, también son parte de la soberanía nacional. Podemos ser como Dinamarca que, además de que tiene menos que nosotros, dice “mi meta es producir mi electricidad ciento por ciento a partir de renovables”. Y es destacable porque no tienen los mismos recursos que nosotros, no tienen el mismo sol, no tienen el mismo viento que tenemos nosotros, no tienen la extensión territorial que tenemos nosotros. Entonces tenemos que ir cambiando mentalidades y hacer que las energías renovables sean orgullo nacional.
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