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Inversión millonaria: oportunidad para empresas nacionales

Por Antonio Nieto

El mes pasado, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) liberó un presupuesto para 24 proyectos en todo el país. El monto asciende a 9 mil 800 millones de dólares, una de las mayores cifras de inversión de la ahora empresa productiva del Estado. Las bases de las licitaciones se estarán publicando en este mes y los contratos se adjudicarán el diciembre próximo.

Son cuatro sectores en los que se realizarán los proyectos: gasoductos y ramales, centrales de generación, distribución y reducción de pérdidas, y transmisión y subestaciones.

Por ejemplo, con un inversión de 1 mil 79 millones de dólares, se llevará a cabo la segunda fase de la central eólica de Oaxaca, cuya capacidad será de 585 megawatts. Se licitará, además, una central de ciclo combinado en San Luis Potosí, con una capacidad de 790 megawatts y una inversión de 864 millones de dólares.

Como un mercado potencial para los proyectistas y contratistas nacionales, se invertirán 91 millones de dólares para seis subestaciones y 122 kilómetros de transmisión. Además, nueve proyectos de distribución, con una inversión de 851 millones de dólares, y la instalación de 217 mil 399 medidores para reducir las pérdidas de energía.

Esta esperada inversión por parte de muchos empresarios nos enfrenta a una circunstancia que precisa, de manera incuestionable, la búsqueda de mecanismos para que el grueso de estas licitaciones se quede en manos de empresas mexicanas.

Al respecto, en 2014, de acuerdo con la Secretaría de Economía, se realizaron compras a micro, pequeñas y medianas empresas de la industria por 16 mil 402 millones de pesos, 18. 7 por ciento más respecto de 2013. Los rubros en los que la CFE realizó adquisiciones fueron la instalación, reparación y mantenimiento de maquinaria, obras de construcción y la adquisición de material eléctrico, electrónico y uniformes, etcétera.

Con la transformación de la CFE y el lanzamiento de proyectos se espera que su fomento al desarrollo de las empresas mexicanas no sólo continúe, sino que extienda beneficios y transparencia, un concepto puesto en entredicho ante la corrupción de las negociaciones de contratos de obra (léase el caso de OHL).

Sin embargo, el papel que desempeñen las compañías mexicanas también es clave; no es la buena voluntad de los organismos de Gobierno lo que propiciará la inscripción de empresas nacionales a la oferta de proyectos.

El desafío se coloca en un punto de inflexión para quien quiere colarse al perfil de una empresa del futuro. Y la competencia es dura: la directora General de Alstom dijo recientemente que la firma tiene capacidad para participar en los 24 proyectos de estas millonarias licitaciones.

Así las cosas, las empresas mexicanas deben de estar a la altura. Precisan modificaciones internas, la conceptualización de ellas en el mercado global, la capacitación, la actualización, la visión empresarial a futuro.

Estamos en el campo semántico del “cambio”.Ante un reto de esta magnitud, cabe platearse una frase que el director del IIE me dijo en una reciente charla: “¿Para qué cambiar? Porque el futuro es diferente”.

Antonio Nieto
Director Editorial de Grupo Editorial Puntual Media
@NietoAntonioH

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