Contratista

Equilibrio, pasión y versatilidad

El ingeniero Eloy Fabián Muñoz Monter, director General de Imeyel Soluciones Integrales, tiene a su cargo una empresa con más de cuatro décadas de historia. Su padre, Eloy Muñoz Villegas, fundó la compañía siendo aún estudiante y poco a poco la hizo crecer, figurar, destacar por su capacidad ingenieril. El camino hasta aquí no ha sido sencillo, pero ambos están conscientes de que uno de los grandes motores de su trabajo está en la pasión

Por Christopher García / Bruno Martínez, fotografías

Hombre sencillo, inteligente, franco, Eloy Fabián Muñoz Monter es muchas cosas: empresario, líder, amante del conocimiento y de la conversación, pero, ante todo, ingeniero, en el sentido más esencial. En todo momento se le descubre buscando soluciones. Se concibe a sí mismo como una navaja suiza: versátil. Este rasgo le permite estar listo para actuar ante distintas situaciones.

En sentido similar, IMEYEL SI, empresa que dirige, se enfoca en diversos rubros: instalaciones eléctricas, de aire acondicionado, hidrosanitarias; labores de construcción, verificación, diseño y puesta en marcha, así como gestoría y consultoría. Conjugar los distintos aspectos exige, a su juicio, una relación equitativa en la que empresa, colaboradores, proveedores, clientes y la sociedad en conjunto se vean beneficiados. De este balance surgen las soluciones integrales.

Las relaciones de trabajo, por su parte, deben basarse en la ética, la honestidad y la calidad humana; de lograrse, se genera confianza, y la confianza genera trabajo. Hacia adentro de la empresa, la labor se sustenta en el respeto, el impulso a la técnica, a la actitud de servicio y, principalmente, a la superación de retos. Sobre estos temas habla en una charla que evidencia los rasgos del ser humano que dirige esta empresa con pasión.

«Lo más importante de la empresa es la gente. Sin la gente, no puedes hacer lo que te propones»

Como una navaja suiza
La historia de la IMEYEL SI se remonta a 1971, cuando Eloy Muñoz Villegas decidió emprender. Ingeniero egresado de la UNAM, por 25 años laboró en la extinta Luz y Fuerza del Centro, donde aprendió a trabajar con la gente, a potenciar sus habilidades y a impulsar talentos. Ya independiente, en las inmediaciones del centro de la Ciudad de México, inició la empresa que hoy es IMEYEL SI. Un grupo de 40 colaboradores se encarga de las diversas áreas que atienden: normatividad, consultoría y mediciones, verificación de instalaciones eléctricas y construcción de obras: “Tenemos una generación de ingenieros, de entre 22 y 28 años de edad, y desde el inicio me preocupé porque se interesaran en servir y ayudar a resolver problemas a partir de lo que aprendieron en la escuela”, señala el ingeniero Eloy Fabián.

Técnica y conocimiento puro, representados por Muñoz Villegas, “ingeniero fundador y autoridad”, se combinan con la organización del recurso, con el papel de Muñoz Monter: “regular y fungir como catalizador en asuntos específicos”, explica.

En conjunto, han sorteado las inestabilidades nacionales. Han visto a empresas caer y nacer, han participado en obras de todo tipo y, por eso mismo, saben que todo trabajo es valioso, sin importar su magnitud. “Hay empresas que se enfocan en desarrollar obras enormes, que con una sola obtienen amplias ganancias. En nuestro caso, si bien también participamos en grandes obras, nos enfocamos en un mercado que está un tanto desatendido: el de pequeñas empresas. No es tan glamoroso como una nave industrial, pero son clientes que deben atenderse, que requieren el recurso eléctrico y que merecen un trabajo de calidad. Eso les ofrecemos”.

El motor
Los logros humanos se cimientan en un término: pasión. Cada persona la vive a su manera y la enfoca a designio de su propio motor. Cuando distintas pasiones se mezclan con un objetivo conjunto, los proyectos se asumen con fuerza redoblada.

Al frente del grupo, Eloy Fabián declara que su pasión, a la vez que el desafío, es inspirar. “Ése es el reto de quien está al frente de una organización. Le puedes imponer las acciones por realizar a tu gente, pero si no entiende por qué lo hace… No preocuparnos por ser mejores personas, no sólo mejores ingenieros, es algo de lo que adolece nuestra industria. Pero eso no permea si la cabeza no lo entiende y genera un sistema para que esto suceda. Es en ese tema donde vivo mi pasión. Soy una persona encaminada a la gente, por educación y otras muchas cuestiones. Lo más importante de la empresa es la gente; sin la gente, no puedes hacer lo que te propones”.

Desarrollo de recursos
La honestidad, la lealtad, la confianza y el compañerismo son pilares para IMEYEL SI; en conjunto con principios de seguridad, comunicación cercana y una dirección adecuada, le han permitido permanecer.

Para alcanzar sus objetivos, explica Muñoz Monter, la planeación es vital. Pero detecta que el sector adolece en ciertas áreas, que están minando su desarrollo. “México todavía está en una etapa de trabajo duro y crecimiento, pero no existe una congruencia entre las políticas del país, la idiosincrasia del mexicano y las bases de educación”.

Reflexiona que el empresario desempeña un rol clave en esta congruencia. El capital humano existe, pero está tomando derroteros poco favorables: “En el momento en el que entran a la organización, tengo que darles ciertos valores y forma de trabajar. Si el gobierno no educa a la gente, si las familias no tienen las herramientas para educar a la gente, por más que busques gente educada no la hay”. En este sentido, ampliar la visión del trabajador es fundamental. “Necesitas enseñarle a tu gente que algo allá afuera es diferente a lo que conoce. Eso es básico: que sepan que hay otra manera de ver la vida”.

En las empresas, el empresario debe también recordar atenderse a sí mismo, no olvidar su importancia. En ocasiones, esto se entiende por el camino difícil. Su padre rememora: “Yo lo aprendí con la experiencia y con base en tropiezos. Me volví adicto al trabajo sin sentirlo y hasta que me ocurrió un accidente me di cuenta de que tenía que dedicarle tiempo a mi persona”.

Aquí, el balance cobra sentido. “En las escuelas de alta dirección te dicen que los básicos de cualquier persona son el bienestar personal, de la familia y de la empresa. Si uno no está bien, es muy difícil sentirse pleno. Ésa es la esfera básica donde se debe buscar el balance. Los mejores empresarios que he conocido le dan ese peso a la familia. Son personas con actividad física, recreacional, que siempre están estudiando y aprendiendo; muy creativas, que observan todo desde diversas perspectivas. Es la base del éxito”.

Las empresas, los empresarios y lo que falta
Ante el evidente bache por el que atraviesa la industria, ser consciente de las fortalezas que se tienen puede ser la diferencia entre seguir adelante o pensar en desaparecer. En este aspecto, Eloy Fabián descubre una virtud en los contratistas: la adaptabilidad. “Los empresarios del medio, y en IMEYEL lo hemos vivido así, tratamos de adaptarnos a lo que tenemos. La fortaleza es la adaptación y la toma de decisiones ante diversas circunstancias, poder definir de inmediato lo que puedes hacer”.

Con los cambios que se están consolidando, a los contratistas mexicanos les esperan retos importantes. “Debemos preparar a nuestra gente, mejorar nuestra forma de trabajar y ver cómo generar ganancias; mejorar nuestra imagen. Es necesario trabajar porque la competencia será muy estricta. Hay que diferenciarse, no podemos continuar haciendo las cosas de la misma manera que antes. Se presentarán innumerables oportunidades, pero hay que ser mejores empresas y cambiar la estrategia”, declara Muñoz Monter.

Acaso un ejemplo de cómo deben enfrentarse los retos lo haya entrevisto ya Eloy Fabián en quienes han formado parte de la historia de la industria nacional: “Mi padre, Alfredo Arellano, René Vargas, Jorge Polanco, Roberto Martínez Barranco, ingenieros más o menos cercanos a la generación; Sergio Ordoñez tiene 90 años y sigue viendo qué optimiza y qué hace. Es gente que si no tuviera pasión no seguiría produciendo”.

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