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Instalaciones antiguas: la latencia de un peligro oculto

Si bien muchas casas habitación han sido remodeladas o remozadas en sus fachadas e interiores, en la mayoría, la instalación para suministro eléctrico permanece intacta, con componentes antiguos y, probablemente, deteriorados. Lo cierto es que la demanda eléctrica actual supera a la de hace décadas y se convierte en un peligro para instalaciones que no están preparadas para dicha labor

Por Redacción

En casas construidas hace décadas, debido a cuestiones naturales de los componentes de una instalación, con el paso de los años sufren deterioro y averías, lo que puede ser peligroso para los usuarios.

Los especialistas en el tema recomiendan llevar a cabo una revisión en el cableado eléctrico cada 20 años o con mayor frecuencia si se le da un uso intensivo. Actualmente, de acuerdo con información del programa Casa Segura, entre 25 y 30 por ciento de las instalaciones eléctricas en viviendas que se construyeron antes de la década de 1980 cuentan con sistemas diseñados para satisfacer la demanda eléctrica de una época en la que los electrodomésticos y los equipos electrónicos se utilizaban en menor cantidad que ahora.

Según expertos en el tema, una manera de que los habitantes de una casa habitación sepan si su instalación eléctrica es apta para cubrir la demanda eléctrica actual es responder a una serie de sencillas preguntas: ¿El inmueble en el que vive solía ser propiedad de alguien más? ¿Tiene más de 15 años de antigüedad? ¿Se presentan variaciones de voltaje frecuentes? ¿Suelen utilizarse extensiones y tomacorreintes múltiples? ¿Se ha incrementado el número de aparatos eléctricos y electrónicos utilizados? ¿En los últimos años se ha dañado alguno de estos equipos?

Responder afirmativamente a cualquiera de ellas representa un signo de que la instalación eléctrica no se encuentra en las mejores condiciones y exige un diagnóstico inmediato de su estado. Los especialistas explican que para aprovechar las nuevas tecnologías, así como para prevenir accidentes, es necesario realizar revisiones periódicas, dar mantenimiento y remodelar las instalaciones eléctricas, lo que permitirá reducir el riesgo de accidentes, disminuir los accidentes de origen eléctrico, bajar costos de mantenimiento y mejorar el consumo de energía eléctrica; además, al adecuar la instalación a la normatividad vigente, el valor de la propiedad se incrementaría.

Miguel Riquelme, director de la International Copper Association Latinoamérica, explica que “el objetivo de programas como Casa Segura es informar respecto de las amenazas y peligros de no renovar cables en los sistemas eléctricos de edificios que tienen más de 20 años de uso. La seguridad es lo más importante en las construcciones, sobre todo en casas que son más antiguas, pero las que son nuevas pueden beneficiarse tremendamente de mejor cableado. Han ocurrido tantos cambios en los códigos eléctricos, la tecnología y la manera de vivir en los últimos años, que cualquier casa e incluso habitación que se esté remodelando es un candidato para recablear”.

A0CE0042812Las remodelaciones dentro de la vivienda son una oportunidad para inspeccionar las instalaciones. A nivel usuario, los especialistas del Programa Casa Segura recomiendan comenzar la revisión por ciertos elementos básicos:

Interruptores. Se debe verificar que su capacidad esté acorde con el conductor utilizado; por ejemplo, un cable calibre 12 debe contar con un interruptor de 30 amperes, mientras que uno calibre 14, con uno de 40 amperes. Si los interruptores están dañados, será necesario darles mantenimiento o reemplazarlos
Número de circuitos. Es preciso asegurarse de que su cantidad sea suficiente para el número de equipos empleados en el lugar. La normatividad vigente exige que se considere un circuito independiente para lavadora y aire acondicionado, dos circuitos para aparatos electrodomésticos, así como un circuito independiente para el refrigerador
Conductores. Se debe verificar que los conductores instalados cuenten con la capacidad suficiente para la carga instalada; si hay deterioro o no son del calibre adecuado, deberán reemplazarse
Apagadores y tomacorrientes. Debe revisarse que no presenten calentamiento al tacto ni falso contacto o que estén rotos; de lo contrario, será necesario reemplazarlos
Tierra física. Es necesario que la lavadora, el refrigerador, el horno de microondas, la caja de conexión, entre otros, estén puestos a tierra, si no, habrá que instalarla


Principales problemas en las instalaciones eléctricas

  • Sobrecargas. Ocurren, sobre todo, por el uso de muchos artefactos enchufados a una misma toma de corriente, por el uso de artefactos de potencia elevada en redes eléctricas que no estaban preparadas para ese uso y por improvisaciones ejecutadas por personal no calificado
  • Falta de mantenimiento. Las instalaciones eléctricas residenciales requieren de una revisión, por lo menos, cada 10 años
  • Extensiones por el piso. Causa frecuente de accidentes, éstos componentes deben eliminarse y, en su lugar, ejecutar una instalación definitiva
  • Improvisaciones
  • Materiales y productos defectuosos. Los materiales certificados siempre serán una garantía de instalaciones seguras
  • Falta de profesionalismo. Las instalaciones llevadas a cabo por personal sin conocimiento ni capacidades adecuadas pueden ser precursores de tragedias
  • Ausencia de dispositivos de protección. Los edificios carecen de protecciones diferenciales (antichoque eléctrico) o dejan de lado la correcta puesta a tierra
  • Dimensionamiento. Algunos instaladores comenten el error de aumentar la capacidad de los disyuntores para enmascarar un dimensionamiento insuficiente de los cables. Otro error común es la unión de circuitos de iluminación
  • Tableros eléctricos. A veces no están limpios o están instalados en lugares inapropiados o presentan partes con materiales combustibles

Una instalación eléctrica antigua o deteriorada también puede representar problemas económicos para los usuarios. La aplicación de medidas de ahorro, además de traducirse en importantes reducciones en el consumo, evita la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, derivadas de los procesos de generación de energía. Ahorrar y usar eficientemente la energía, afirman los expertos, no son sinónimo de sacrificar o reducir el nivel de bienestar o el grado de satisfacción de las necesidades cotidianas.

Lo cierto es que la producción de energía eléctrica que se consume diariamente es costosa y aún genera importantes niveles de contaminación. Utilizarla de manera óptima contribuye a que el consumo de energía sea más eficiente, se utilicen menos combustibles fósiles para su generación, lo que aporta a evitar el calentamiento global.

La seguridad eléctrica y la eficiencia, al atenderse en conjunto, ofrecen beneficios inmediatos de manera individual para los usuarios y en general para las naciones y el mundo, desde la prevención de accidentes que podrían dañar los equipos y a la personas, hasta un impacto positivo en la economía, dado que la reducción de accidentes deriva en menos costos por reparación u hospitalización, mientras que una instalación adecuada para las necesidades del sitio permite utilizar la energía de manera eficiente.

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