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Un faro para las energías limpias

El Ceener nació hace más de siete años con una vocación muy clara: ofrecer soluciones a las problemáticas sociales e industriales de México mediante la investigación y desarrollo de tecnologías aplicadas en el campo de las energías renovables. Lo anterior con la finalidad de fomentar la generación de empleos, oportunidades de negocio y la reactivación de la economía

Por Redacción, con información del Conacyt

Perteneciente al Instituto de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), el Centro de Estudios de las Energías Renovables (Ceener) es un centro I+D+i es decir, dedicado a la investigación, desarrollo e innovación de nuevas aplicaciones tecnológicas que, en su caso, se enfocan al estudio de fuentes renovables de energía.

Desde su fundación, su objetivo ha sido satisfacer las necesidades más apremiantes de la sociedad y el sector empresarial, generar empleos y oportunidades de negocio, así como impulsar la economía, explica su director Nicolás Velázquez Limón.

Para llevar a cabo cada uno de sus proyectos, el Ceener realiza primero un estudio teórico y el diseño de una máquina prototipo; luego, la construye y somete a pruebas experimentales en el laboratorio; posteriormente, se obtiene un modelo funcional, seguido de una fase de cálculo de costos y cambio de materiales, hasta llegar a una última etapa de comercialización.

Como explica Velázquez Limón, en este punto se la elabora un estudio de mercado y plan de negocios. Aunque algunos proyectos todavía están en proceso de alcanzar esta fase, 15 de ellos ya han superado el nivel de idea y se han transformado en modelos para el mercado.

“Por ahora, estamos explorando opciones y la primera es la transferencia tecnológica, para lo que se establecen vínculos con empresas interesadas en adquirir la tecnología desarrollada, con el fin de comercializarla”, afirma el director del Ceneer.

Una segunda alternativa contempla la formación de estudiantes de maestría y doctorado para que se conviertan en emprendedores y funden compañías con las que este Centro esté interesado en negociar. Finalmente, una tercera opción es la búsqueda de financiamiento público, con el objetivo de que sea la propia institución universitaria la que acerque las nuevas tecnologías al usuario final.

Caso de éxito: colectores solares
Ya sea por la solicitud de un servicio por parte de una empresa o por proponer tecnologías que cubran las necesidades básicas mediante la incorporación de energía solar, los colectores se han convertido en una de las principales líneas de innovación del Centro.

Alexis Acuña Ramírez, investigador del Ceener y responsable del programa en energías renovables de la Facultad de Ingeniería de la UABC, explica que las tecnologías de captación solar presentan múltiples peculiaridades, lo que las hace muy diferentes, aunque todas tengan en común el aprovechamiento de la radiación solar.

Éstas, agrega, se dividen en dos tipos: las que cuentan con un sistema de concentración y las que no lo utilizan. “En el primer rubro disponemos de un medio óptico para redireccionar la radiación solar a un punto en específico. Esto nos permite manipular la radiación que llega con diferentes ángulos para hacerla incidir en un punto en particular. Así, es posible calentar un sólido que, a su vez, calienta una sustancia líquida o gaseosa”, indica el investigador.

Acuña detalla que cuando se habla de no concentración, se refiere a una tecnología expuesta a la radiación solar, la cual transfiere en forma de calor una sustancia, ya sea en estado líquido o gaseoso.

El Ceener es un centro de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I), lo que implica el surgimiento constante de nuevas propuestas tecnológicas, cuya finalidad es satisfacer las necesidades más apremiantes de la sociedad y el sector empresarial

Innovación en costos y procesos
Derivado de este enfoque, orientado a que la innovación llegue a los usuarios que la demandan, los dispositivos del Ceener siguen un proceso de análisis de las problemáticas y necesidades de energía, así como el estudio de las opciones de colectores o concentradores solares.

“Algunas tecnologías que se han desarrollado son concentradores compuestos y cilindros parabólicos. Hemos trabajado en un concentrador tipo Scheffler, en un concentrador tipo Fresnel y también en algunos otros a nivel de prototipo para estudio en condiciones de laboratorio”, comenta Acuña.

Muchas de las tecnologías de captación o concentración solar creadas por el Ceener son bastante conocidas. No obstante, lo que se propone es incorporar nuevos materiales, hacer más eficientes los procesos de construcción y enfocarse en disminuir costos,  además de integrar los equipos en diferentes procesos que satisfagan la necesidad de calor.

Un ejemplo de ello es el concentrador parabólico compuesto, también conocido como CPC, cuyo mayor beneficio es la incorporación de un tubo concéntrico para activar un sistema de enfriamiento, con lo que se obtiene una mayor eficiencia en comparación con los sistemas tradicionales.

A partir de esta tecnología, los investigadores del Centro se dieron a la tarea de desarrollar un sistema de enfriamiento solar para la conservación de productos perecederos. El diseño de este mecanismo comenzó en 2010, su construcción fue en 2012, mientras que las pruebas experimentales se realizaron en 2014. Actualmente, ya se trabaja en una tercera versión, con diversas mejoras.

La Micro Red Sustentable de Servicios Energéticos Comunitarios provee de electricidad a través de energías renovables a los pobladores del ejido Matomí, mejor conocido como el “Puertecitos”, en Ensenada

Crecer para proponer soluciones
Además de los proyectos relacionados con colectores solares, en 2016, el Ceener puso en marcha la Micro Red Sustentable de Servicios Energéticos Comunitarios, con sede en Ensenada, Baja California. Esta red provee de electricidad, generada mediante energías renovables, a los pobladores del ejido Matomí, mejor conocido como “Puertecitos”.

La red está conformada por un campo fotovoltaico de 184 paneles de 300 W con una capacidad de 55.2 kW; un aerogenerador de 5 kW localizado a 20 metros de altura y con un diámetro de aspas de 6 metros; un generador diésel de 75 kVA y 174 baterías de 2 V. Para hacer realidad este proyecto, además de la UABC, colaboraron instituciones como la Universidad de Chile, la Secretaría de Energía, el Conacyt, la Comisión Estatal de Energía y la Comisión Federal de Electricidad.

Bajo la misión de generar tecnologías para el desarrollo sustentable, el Ceener también ha logrado avances consistentes en tecnologías de procesamiento de residuos sólidos orgánicos. Estas soluciones están pensadas para implementarse en sectores tan diversos como el agrícola, ganadero, residencial y comercial.

Otro proyecto que ya cuenta con notables avances es un sistema de aire acondicionado, el cual tiene la capacidad de captar el agua del océano y desalarla para su uso potable, una aplicación tecnológica que ha sido diseñada para aplicarse en las costas de Sonora y Baja California.

Ante este panorama de logros obtenidos y proyectos en progreso, Velázquez Limón comenta que la proyección es convertirse en un organismo independiente del Instituto de Ingeniería de la UABC: “Sería una etapa de evolución: nacemos como laboratorio, después como Centro de Estudios a nivel semilla y ahora luchamos por ser una unidad académica independiente”, revela.

Alexis Acuña, a su vez, subraya que la generación de energía está relacionada con otros temas, como la gestión del agua y la producción de alimentos. La finalidad del Ceener, en este sentido, es incorporar las fuentes renovables para atender necesidades de índole mundial que repercuten a nivel local: “La filosofía del Centro es tratar de encaminar los proyectos en ese sentido; no sólo se trata de generar investigación básica de laboratorio, sino también de satisfacer las necesidades de nuestro tiempo. Ese es el gran reto que enfrentamos”, concluye el investigador.

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