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Automóvil eléctrico para todos

Alva es un vehículo eléctrico desarrollado por un grupo de estudiantes de la ESIME Culhuacán, que busca poner este tipo de tecnología al alcance de la población en general. Autonomía y un precio accesible son dos de las virtudes con las que cuenta este prototipo

Por Manuel Merelles / Bruno Martínez, fotografías

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El ingeniero Reyes destaca que es de las primeras ocasiones que los estudiantes presentan tanto ímpetu por llevar a cabo su proyecto

Tras 14 meses de arduo trabajo, Emilio de la Torre Soto, Arlin Esmeralda Acosta Larios, Daniel Ordaz Estrella, Kermi Nosai Torres Domínguez e Ivette Yuritzy Luviano Piedra, estudiantes de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Culhuacán, ven materializado el proyecto Alva, un automóvil eléctrico desarrollado bajo la asesoría del ingeniero Víctor Román Reyes González, profesor de la carrera técnica del Instituto Politécnico Nacional.

Bautizado en honor del reconocido científico Tomás Alva Edison, el prototipo tuvo su génesis en el salón de clases de la materia Desarrollo Prospectivo, que imparte el ingeniero Reyes González, quien reconoce que al principio consideró un tema complicado el desarrollo de un auto eléctrico. La capacidad e insistencia de los alumnos, no obstante, lo llevaron a buen puerto. “Los muchachos se enfocaron bastante en el control de emisión de contaminantes, por lo que se empezaron a plantear diversos temas, como el motor eléctrico y los acoplamientos. Así surgió la investigación. Ellos son realmente los que ponen toda su capacidad y empiezan a experimentar”.

Emilio de la Torre, padre de uno de los alumnos involucrados, fue el único inversionista del proyecto, para el cual se requirieron aproximadamente 170 mil pesos, sin los que habría sido imposible materializarlo y habría quedado como sólo un planteamiento teórico.

El modelo tiene la base de un automóvil Volkswagen (VW) Sedán, modelo 75, por lo que cuenta con la plataforma, las flechas, la transmisión y suspensión de éste. En las pruebas, la carrocería resultó muy pesada, por lo que decidieron utilizar otras alternativas. Después de una ardua investigación, encontraron una de fibra de vidrio modelo Buggy Beetle, que fue la que finalmente utilizaron para el proyecto, logrando reducir el peso de manera significativa. Originalmente, el peso de la carrocería era de 380 kilogramos (kg), mientras que el de la actual es de 120.

El título formal del trabajo fue “Indumentación de un vehículo eléctrico”, término que se refiere a la conjunción de elementos existentes con el fin de unificarlos en un proyecto.

Para el ingeniero Reyes, el éxito de este proyecto no es común, ya que pocas tesis pueden verse terminadas. Lo que espera es que sea un impulso para las generaciones venideras. “Es de las primeras ocasiones que los chicos presentan tanto ímpetu por su proyecto. Ahora, mi responsabilidad es que las nuevas generaciones logren hacer un proyecto del mismo nivel”.

A0CE0042430Planeación y diseño
“Todo comenzó en enero de 2014, con la idea de fabricar un vehículo eléctrico mejor que los existentes en el mercado: más barato, más competitivo, más práctico y más accesible al medio”, relata Emilio de la Torre Soto.

“El diseño fue pensado en varios kits de implementación para vehículos eléctricos y empezamos a seleccionar motor, contactor y un controlador, además de un sistema de 48 volts, por ser el más adecuado para una ciudad del tamaño del Distrito Federal y más económico en relación con otros kits. También elegimos un motor de 48 volts corriente directa por su gran torque, el cual alcanza una velocidad máxima de 70 kilómetros, y un contactor que es el recomendado para funcionar a 500 amperes”, detalla de la Torre.

Para Daniel Ordaz, los retos iniciales se presentaron en el acoplamiento del motor eléctrico a la caja de velocidades del Sedán. Asimismo, se enfrentaron al problema de la autonomía, aspecto que solucionaron con la carrocería, al reducir la cantidad de cables y eliminar los sistemas de censado del motor, al tiempo que mantuvieron la transmisión y la dirección del VW Sedán totalmente mecánica.

A0CE0042429Innovando el mercado
Según Arlin Acosta, “muchos carros eléctricos tienen aparte su cargador, mientras que éste lo puedes cargar en tu casa, ya que, si cuentas con una entrada de 110 volts, lo puedes cargar en cualquier lugar”.

Además, el precio rondaría los 140 mil pesos, ya contando la ganancia del fabricante, lo cual es una diferencia significativa si se le equipara con los 550 mil pesos que manejan la mayoría de las marcas actualmente. En el caso del proyecto Alva, los involucrados resolvieron esto utilizando el VW Sedán, cuyas patentes ya están vencidas, y reutilizando un vehículo existente, lo que les asegura que es un vehículo confiable.

Por otro lado, el tipo de baterías también afecta el precio del vehículo, debido a que muchos fabricantes utilizan baterías de litio que, en opinión de Emilio de la Torre, son excesivamente caras. “Un banco de este tipo de baterías [de litio] cuesta cerca de 150 mil pesos. Nosotros usamos uno de ácido-plomo de ciclo profundo, que es menos eficiente, pero, en contraste, un buen banco de este tipo de baterías tiene un precio de 15 mil pesos. Estamos intentando hacer un vehículo accesible a todos, y como está diseñado para ciudad, no necesitamos una autonomía tan grande a diferencia de los otros vehículos que, de entrada, intentan sustituir a los de combustión”, aclara el estudiante.

El mantenimiento es mínimo. “Lo más que podrías necesitar en la parte mecánica sería un cambio de líquido de frenos y balatas; en la cuestión eléctrica, sólo el cambio de baterías cada tres años, aproximadamente, y mantenimiento cada cinco para los demás componentes eléctricos”, señala de la Torre.

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